IMPORTANTE

El primer capítulo es "El Diagnóstico", léanlo en orden (junio 2011 en adelante), será más fluido y entretenido para Uds. Que lo disfruten!!
Espero sus comentarios en cada entrada a este blog y trataré siempre de contestarles, apenas los lea lo haré, así que estén atentos... Cualquier consulta o lo que quieran decirme también pueden enviarme un mail a: doblepolaridad@gmail.com, síganme en Twitter: @DoblePolaridad, envía una solicitud de amistad a "Doble Polaridad" en Facebook (http://facebook.com/doblepolaridad), pongan "me gusta" a mi página en facebook: DoblePolaridad o síganme en Instagram @doblepolaridad.

miércoles, 23 de julio de 2014

Medicamentos en retirada...

Hace 12 días fui a ver a Dr. Emmet. Si bien debía ir a verlo por todo lo que estaba pasando, mi mamá me llevó pues ella quería preguntarle al Doc. si su "pobre hija enferma" iba a poder ser madre alguna vez. Entiendo su aprensión pues me ha visto llorar por el novio que me dejo ir para que yo cumpliera mi sueño. Ella quiere asegurarse de que yo no esté cometiendo un error dejando ir a quien para sus ojos era el mejor candidato para estar conmigo. Pero si bien la entiendo como ya dije, me molesta profundamente que me trate como "la enferma" cuando mi trastorno lo heredé de ella. El tema es que ella no lo sabe o no lo quiere ver. Ella no tiene claro por qué toma medicamentos como yo, ella cree que es algo menor, que no tiene nada que ver con una enfermedad y menos con la mía. 

Volviendo a mi cita con Dr. Emmet, él contestó su pregunta señalándole que ser bipolar no es un impedimento para tener hijos, no es una restricción  para quedar embarazada. Lo que está contraindicado es embarazarse sin la supervisión del psiquiatra. Luego de esa respuesta y de un par de comentarios desatinados de mi mamá sobre mi al psiquiatra me quedé yo con Dr. Emmet para tratar de resolver lo que estaba viviendo.

Partió preguntándome por el pololo y si había alguna posibilidad de que yo volviera con él. Le contesté que no pues él no quiere tener hijos y su decisión es irrevocable. Pensamos la fórmula para que yo pudiera convertirme en madre, cosas tales como de a donde sacaría al padre, por ejemplo, porque estamos contra el tiempo. Finalmente, solo concluyó que yo tenía que dar por cerrado el capítulo de Clemente y la única forma de hacerlo era borrando todos sus rastros: sacarlo de mis contactos, de Facebook, Whatsapp, etc. Cortar el lazo de una y vivir el sufrimiento no más, pues cree que en 5 meses ya estaré recuperada tanto de lo emocional como de lo laboral (pues también le comenté que estaba super chata laboralmente hablando). Finalmente, le indiqué los reparos que tenía respecto al estabilizador del ánimo que estoy tomando. La verdad es que yo creo que ese medicamento me tenía en estado hipnótico, sin hablar, sin chispa, etc. Por ello Dr. Emmet decidió que era momento de retirarme ese estabilizador. La retirada debía ser lenta cada 10 días ir disminuyendo una pastilla hasta llegar a cero. Tomaba 3 de esas pastillas al día. Hace 4 días que estoy tomando una cápsula al día, he retirado 2 y ¿saben? Me siento a morir. No quiero hacer nada, no me quiero levantar, no me quiero arreglar, no quiero salir, me molesta que la gente me hable, me cae mal hasta la teleserie que veo en las noches. Siento como si algo me oprimiera la cabeza y me sintiera atrapada en este agónico estado de ánimo. Si hoy estoy escribiendo es gracias al San Ravotril que me tomé antes de venir a trabajar. Eso me subió el ánimo mágicamente. Además de una aliviadora conversación con mi papá (eso creo que también me ayudo).

Que esto me esté pasando con la retirada del medicamento me pone triste porque eso significa que quizás nunca podré sacarme los medicamentos y, por ende, jamás podré ser madre. Hago mi máximo esfuerzo para sentirme bien y sobrellevar mi vida con menos medicamentos pero siento que me la está ganado, no puedo. Tan mal me siento que hoy en la mañana fui a despertar a mi papá para contarle lo que me estaba pasando, lo mal que me sentía y me dijo que él ya lo había notado hace unos días. En la mañana no quería ir a trabajar, me pesaba la cabeza hacerlo y ducharme y arreglarme ni que decirlo, era lo que menos quería hacer. Mi cabeza da vueltas y vueltas y no para y se siente cada vez peor... ¿Por qué estaré deprimida y no hipomaníaca, por qué?

Qué pasará con todo esto, podré resistir estar sin el medicamento o tendré que volver a la consulta de Dr. Emmet, con el rabo entre las piernas diciéndole que no resultó?? Qué hacer?? Necesito ayuda!!

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Les cuento que han pasado 7 días desde que ya no tomo ni media cápsula del medicamento que estaba en retirada. Debo confesarles que ya no me siento nada de mal, ni la sombra de lo que sentía. Claro que tuve que llamar a Dr. Emmet para que me dijera que hacía con esa agonía que estaba sintiendo. Me dijo que me tomara una dosis partida en 2 del San Ravotril mientras se me pasaba la angustia por el retiro del medicamento y en la próxima consulta me diría como continuamos con el tratamiento.

Bueno, hoy 5 de agosto de 2014, solo puedo decirles que me siento más feliz, es más hace tiempo no me sentía así. Me pone muy contenta el estar aprendiendo a sobrellevar de lo más bien mi vida sin el estabilizador del ánimo, que era el medicamento estrella de mi tratamiento. Y lo mejor de todo es que ya no tengo que recurrir al San Ravotril pues... ¡¡se acabó la angustia!! Eeeeeeeehhhhhh!! Me vuelve el alma al cuerpo saber que ya no será tan difícil dejar toda la farmacia que una vez tomé de lado.

lunes, 7 de julio de 2014

Cosas del corazón...

Han pasado 4 semanas desde la última vez que escribí y solo puedo decirles que estoy destruida... Después que volví del sur el viernes 13 de junio, me junté a conversar con Clemente el sábado. Me pasó a buscar fuimos a comer a su club de Golf, comimos rico y conversamos. Él me trató de explicar su punto de vista de que no quería hijos y yo lo único que hacía era pedirle que volviéramos, lo iba a hacer a cualquier precio quizás renunciando entre comillas a mi deseo de ser madre. Volvimos pero con la condición de que él me había dejado claro su punto de vista y yo para sentirme mejor le agregué que él tenía su posición pero yo podría eventualmente convencerlo de lo contrario. Tuvimos una gran reconciliación...

Yo los fines de semana a partir de los jueves hasta el domingo inclusive solía irme a dormir a su casa. Ese sábado amanecí en su casa y el domingo tuve que partir a mi casa pues era el día del padre y yo tenía que celebrar al mío y sus hijos se lo celebrarían a él, esa noche, como era usual los domingos, no me quedé en su casa a dormir. La semana se me hizo eterna hasta que llegara el jueves y que él me pasara a buscar para irnos a su casa. Esa semana mi cabeza se cuestionaba una y mil veces si estaba bien lo que estaba haciendo... mis deseos de ser madre eran mayores... Ese fin de semana estuvo bien solo que a diferencia de lo que hacía hasta hace un tiempo atrás él ya no me estaba incluyendo en sus planes futuros (como lo había hecho en enero que me había dicho que me fuera a vivir con él), claro, porque seguro él tenía la idea que esto era momentáneo, hasta que a mi me volvieran las ganas de ser madre y lo volviera a dejar. Esa fue la lectura que logré darle a todo ello. El domingo en la noche entablé una conversación con él y le pregunté por qué él ya no hacía planes a futuro conmigo, y chan! salió el tema de los hijos de nuevo. Dijo que no me veía feliz por el hecho de no ser madre y el lo notaba en los comerciales de bebé que daban en la TV, en las fotos de mis amigas con hijos, en como miro yo la dinámica que él tiene con sus 3 hijos, etc. Me dijo que él me observaba y veía cuanto anhelaba eso y él no estaba dispuesto hacer el obstáculo a mis sueños. Sin terminar la conversación me dormí pero al otro día desperté con una angustia inmensa, presentía lo que se venía... Está vez terminó él y yo no tenía nada que rebatirle a sus argumentos porque tenían razón... Sollocé mientras me daba su discurso de despedida que terminó con su frase final de que "siempre podrás contar conmigo"... Lloré todo el camino a mi casa, que no es mucho, pues somos casi vecinos. Me dejó afuera de ella y me dio un abrazo diciéndome que siempre estaría para mi para lo que lo necesitara... Entré destruida a mi casa, lloré toda la mañana, tratando, además, de cranear como recomponía mi vida tras el quiebre...

Ya ha pasado una semana de ello y aunque sobreviví este fin de semana sin él, he tenido el corazón apretado, como si doliera... las lágrimas se me caen solas a pesar que he tratado de mantenerme ocupada. Mi cabeza no para de darse vueltas por un lado pensando que quiero volver con él y por otro si podré ser madre, porque a lo mejor no puedo y estoy dejando ir al amor de mi vida... Hasta que decidí llamarlo, quise jugarme la última carta, lo único que quería era volver con él, pero sabía que la única forma de hacerlo era renunciando a mi anhelo de ser madre. Nos juntamos el viernes, pero todo fue un fracaso pues no me creyó... Le dije que él era parte de mi felicidad que quería volver con él al costo que fuera. Pero como les dije no me creyó nada. Dijo que era muy pronto como para que yo tomara una decisión, que me faltaba tiempo para pensar si realmente lo que quería era estar con él sin tener hijos pues él no estaba dispuesto a fracasar otra vez si a mi se me ocurría nuevamente terminar por querer tenerlos. Me dijo que yo tenía 15 años menos, quince años más que él para desperdiciar pues a él ya no le quedaban años para ello, ya no tenía tiempo para perder... Y entendí que no podía volver con él para que en un par de años más, con el dinero en mis manos, hacerme una fertilización y dejarlo, una vez más... Hoy quedamos en que nos estamos dando un tiempo para que yo piense mi decisión, no sé cuanto tiempo durará. Solo sé que llegué destruida, llorando como una Magdalena, una vez más, a mi casa... Y sentí unas ganas irracionales de tomarme un frasco de pastillas para dejar de sentir (partí tomándome 2 pastillas pero me frené), me sentía muy mal, reconozco que me asusté porque ello no me ocurría desde hacía mucho tiempo...