IMPORTANTE

El primer capítulo es "El Diagnóstico", léanlo en orden (junio 2011 en adelante), será más fluido y entretenido para Uds. Que lo disfruten!!
Espero sus comentarios en cada entrada a este blog y trataré siempre de contestarles, apenas los lea lo haré, así que estén atentos... Cualquier consulta o lo que quieran decirme también pueden enviarme un mail a: doblepolaridad@gmail.com, síganme en Twitter: @DoblePolaridad, envía una solicitud de amistad a "Doble Polaridad" en Facebook (http://facebook.com/doblepolaridad), pongan "me gusta" a mi página en facebook: DoblePolaridad o síganme en Instagram @doblepolaridad.

lunes, 26 de septiembre de 2011

Capítulo 13. "Dulce embustera la maldita primavera..."

Protesto, protesto, protesto, protesto y seguiré protestando porque, ¿¿por qué chucha se les ocurrió a los próceres de nuestra patria declarar el 18 de septiembre día de nuestra independencia?? No saben lo mal que lo paso en primavera, es horrible y me cuesta disfrutar como tooooodos los chilenos de estas fiestas. Como les explico que ese 18 de septiembre de 1810 tan solo se dió el punta pie inicial al proceso de independencia. Solo se creó la Primera Junta Nacional de Gobierno, para que recién, 8 años después, un 12 de febrero de 1818, Chile se transformara en un país libre e independiente gracias a Bernardo (O`Higgins que fue quien aprobó el Acta de Independencia). NO estoy queriendo dictar una cátedra de historia de Chile, pero es que Uds. no saben como mis neurotransmisores se desordenan en esta época y lo mal que lo paso... Pero bueno, ya nada se puede hacer, no puedo cambiar 201 años de costumbre e historia nacional porque resulta que a la niñita bipolar se le desordena la cabeza... jaja...

La verdad es que en nuestro país, lejos, la fiesta más celebrada, es la de nuestra independencia. No importa cuantos días feriados hayan; si son muy pocos, por ley se agrega otro; si son muchos nos tomamos (en todo sentido, porque no queda florero con agua en estas fechas) la semana entera de vacaciones. Naaaada, absolutamente nada hace que una festividad como ésta no se celebre como se hace acá. He estado en 4 países justo cuando celebran su independencia, pero en ninguno de ellos se celebra tan a concho como aquí. Esto está para estudio sociológico, siempre lo he creído así. Yo lo encuentro fantástico, porque el país anda feliz y radiante, gastando hasta el último peso para gozar zapateando en una fonda o ramada; juntándose con la familia y/o amigos alrededor de un güen asado, con anticuchos y longanizas (ojalá de Chillán). No puede faltar el nunca bien ponderado choripán, la empana'a y el vaso 'e chicha, vino tinto o ponche (y obvio de bajativo: su güena piscola, la "literna con cuatro pilas", jajajaja, muy chistoso cuando me enseñaron este dicho, jajajaj, para los que no saben: la linterna es la botella de pisco y las pilas las 4 latas de Coca Cola, es muy flaite ese dicho, jajajajaj). La idea es nunca parar de gozarrrrrr...

Desde pequeña recuerdo como con mis amigas planeábamos esta semanita de festividades. Con mi gran amiga Dominga a la cabeza, armábamos viajes a cualquier parte fuera de Santiago (me dieran o no permiso, esta etapa era del terror pues mi padre no me dejaba salir mucho y siempre terminaba echando alguna que otra mentirilla para salir del "claustro"). Mínimo nos íbamos 4 días de juerga. ¿Quienes de mi época no recuerdan las famosas fondas de Con Con? Fueron un clasicón en mi época de colegio. Luego nos cambiamos a algo más "hippie chic", nos ibamos una semana entera a Pichilemu, la famosa playa de los surfistas. Nos quedábamos en la casa de una amiga de la Domi (enorme y maravillosa, construida en un alcantilado) o en la pensión top del momento donde se hospedaban esos especímenes masculinos que eran de otro planeta para nosotras...todo nuestro style, minos totales. Alojábamos, justo ahí, no podía ser otro lugar, el lugar donde las papas quemaban... donde todo estaba pasando… Lo pasábamos increíble… Obviamente, como ya les comente, estos viajes no podían no tener su cuota de sufrimiento pues mi padre me ponía la pista difícil.... jamás me daba permiso para mis viajes y terminaba yendo a regañadientas o contra su voluntad… ¡Uy, que me hacía sufrir!!!… Después ¿¿porque uno andaba haciendo maldades?? Porque todo había que hacerlo a escondidas para que “papi” no se enojara con la princesita de la casa (o sea yo). El punto es que siempre había algún lugar donde escapar fuera de Santiago para celebrar... Amigos, carrete y alcohol, era el lema... A mi hígado le levanto un altar, ¡'uta que se ha mantenido firme!!, jajajaj... Pocas veces pasé estos días en la capital y cuando lo hice, lo encontré más fome que acuario de almejas... A la capital le hace falta ese no sé qué, ese aire campestre, de huasos de verdad, de cueca, cumbia (2º "baile nacional"casi, ja!), vino tinto en garrafa de aquellas de antaño (de vidrio y cáñamo) o en caña, en fin de "rama'a" de las de verdad y no las con olor a mall que tenemos acá...

Pero ¿¿que tiene que ver todo este festín de felicidad contra la cual protesto??? Mucho, pues tengo un problema, las depresiones más agudas se me producen en primavera. Es algo muy biológico, comienza a fines de agosto y termina a mediados de octubre, casi de forma instantánea. Desde que visitaba a mi primera Doc., la Tati (que después de todo su tratamiento no fue tan desacertado), desde que llegué como estropajo a su consulta un día de diciembre del año 2001, mi ciclo anímico general ha sido muy marcado: Fresca como una lechuga en marzo a pedir rebaja de medicamentos y un bulto a fines de agosto a rogar por una alza... Mi alergia anímica al comienzo de la primavera es evidente. Por eso le llamo "primaveritis". Hay teorías medico-científicas dando vueltas que explican por qué uno puede deprimirse en épocas tan lindas, floridas y coloridas como la primavera. De hecho se ha estudiado que hay un aumento de depresión y la tasa de suicidios en esta época es más alta... No se trata que uno sea resentida porque el mundo es feliz; que odie que todo florezca y esté de colores; que haya sol radiante y que el mundo esté feliz y uno no. Al parecer estos estados anímicos no aparecen por mero capricho... La Dra. Tati siempre me señaló que la explicación científica más certera se relaciona con la luz, con la brillantez de los rayos solares en esta época. Exactamente no se sabe bien que es pero esa era el argumento más acertado hasta el momento. 

Hace una semana, iba en el auto rumbo a la consulta del Dr. Emmet. Además de escuchar música en la radio, me gustan los programas de opinión que dan ahí. Buscando algo interesante que escuchar sintonicé LA radio con el programa preciso: Tema: "Porque hay más suicidios en primavera". El especialista invitado para despejar las dudas sobre el tema era un psiquiatra especialista en trastornos del ánimo. De él escuché lejos la respuesta más clara y precisa a toda esta incertidumbre anímica que produce la primavera (su explicación se relaciona mucho con lo de la Tati). Señalaba este Dr. que lo que produce la luz primaveral es un efecto en la retina que causa que se desordenen los neurotransmisores (serotonina) del cerebro, desestabilizando de esta forma el ánimo. Señaló además que la primavera produce un impacto sobretodo en pacientes diagnosticados con trastorno bipolar.

Este año, me pase estas fiestas más bien encerrada, sin lloriquear por los rincones, un poco acelerada, volviendo al vicio del cigarro, tomando nuevamente dosis de Ravotril (mi pastillita de la felicidad ahora sin estabilizadores de ánimo en mi cuerpo) y disparatada para cualquier lado, eso si, siempre dentro de la casa. No me quejo, no han sido malos días, igual de alguna u otra forma me divierto, sé que esto es solo un añito de transición, del resto de mi vida (a menos que me caiga algún satélite, o cometa o alguna de estas cosas que están de moda en la cabeza)... Claro que viene a mi memoria mi primaveritis del año pasado y me doy pena a mi misma...

El año pasado me encontraba viviendo en Sucupira... Fueron del TERROR esos días... Deprimida TO-TAL... "Fue más o menos así...." (diría la canción Maldita Primavera de Yuri)... Un mes antes había decidido irme a vivir sola, pues vivía con mis tías en la casa del cerro donde vivía por el asunto del terremoto del 27 de febrero de 2010. La loquilla había tomado la decisión de compartir casa y gastos con el joven y pintoso dentista del pueblo: Manuel. Ambos andábamos en la búsqueda de lo mismo: una casa donde vivir. Imágínense el grito en el cielo que pusieron mis padres cuando les conté que me iría a vivir con un HOMBRE!!! La "abogada" del pueblo se amancebaría con el dentista del mismo!!! Qué horror, ¿¿¿que diría el pueblo, los amigos, las familias tradicionales que se conocían por décadas, los conocidos???!!! Casi los maté, pero a mi, maní, no estaba ni ahí con lo que dijeran... Yo quería pelear contra el sistema puebleril y el mundo pues yo sabía que solo compartiría casa y gastos con un amigo, que era eso y nada más (bueno si hubiera sido otra cosa para el caso daba lo mismo)... Igualmente para el "dolor" de mis padres les estaba dando que hablar a este pueblo chico infierno grande... la niñita de familia haciendo locuras, jajajaj... Manuel y yo teníamos las cosas claritas, el tenía su polola (novia) y él sabía de todas mis andanzas. Finalmente, siendo él 8 años menor que yo, se comportaba como mi hermano mayor y me cuidaba, se reía de mis locuritas y aventuras. Obviamente el rumor de un amorío entre el dentista y yo corrió por todo el pueblo, así como también un millón de rumores más que prefiero ni recordar. 

Nos fuimos a vivir al barrio de los "profesionales"... en el centro de la copucha misma, ahí: a 2 cuadras de la Municipalidad, a una de la plaza, la Iglesia y el correo, frente al Liceo (colegio público único que hay ahí)... Exactamente donde todo pero absolutamente todo pasaba y los rumores corrían. Si ya era chico el pueblo para vivir cerca de los amigos, ahora estábamos aún más cerca para andar de fiesta en fiesta, de asado en asado, de tomatera en tomatera y de evento en evento.... En el barrio top vivíamos: Emilia, Chucky, Camille, Amelie, la Cata, el Cuco, Chasco, Kuhl, Ledu, Diana, Lucas. El resto el Trolo, Martín, la Rulo, Américo (muy parecido solo que en versión blanca) vivián más alejados. El centro social estaba armadísimo, viviendo además al lado de la famosisíma y nunca bien ponderada Casa Turquesa (símbolo de la reconstrucción por el terremoto del 27.02.2010). Con el tiempo se fueron acoplando más amigos, pero siempre los de planta nos mantuvimos unidos (los que llevabamos juntándonos desde antes de mi cambio de "barrio").

Se ve todo muy lindo y divertido ¿¿verdad??? Fue divertido, pero para ese 18 de septiembre, como muchos otros, fue horrible, anímicamente hablando. Como de costumbre me sumí en una profunda depresión de la que pocas personas se enteran (el año pasado le toco mi amiga Rulo, ella tuvo que soportar esta mochila, o sea a mi y mi trastorno). En esa fecha fue la primera vez que mis padres y 2 de mis hermanos visitaron Sucupira luego del terremoto (éste arrasó con la casa familiar). Uyyyy, llego a sentir la misma angustia de ese entonces relatando este período de mi estadía en Sucupira. Mi familia arrendó una linda cabaña. Yo tenía mi casita ya, pero mi compañero de hogar todavía no llegaba a vivir ahí, estaba sola... Para no mostrar que todo quizás había sido una mala idea, alojaba sola ahí. Pero debo reconocer que me sentía abrumadoramente SOLA. Sorprendidos con mi flacura extrema y mis "grandes" proyectos de trabajo creyeron que había tomado una buena decisión de seguir viviendo en Sucupira y obtener mis logros en forma independiente. La verdad, es que por dentro estaba destruida... Me sentí abandonada por mis amigos, que nadie quería estar conmigo, no tenía ánimo para nada. 

En esa oportunidad les mostré mi orgullo, en realidad era el orgullo de ellos, lo que a ellos les hacía sentir orgullosos de mi, mi oficina de "Asesoría Jurídica", de 6 mts2, emplazada en el lugar más estratégico del pueblo: en una esquina frente a la plaza y a un costado de la Municipalidad. De esto les cuento en el capítulo de pega pendiente.

Ese fin de semana me comprometí con uno de mis primos, Martín, el menor de los hijos de mi tía Marie (la que se está quedando en mi casa porque la operaron de una pierna) a ayudarlo en el Restobar de la playa (Sucursal del otro restobar del que también son dueños: el Restobar "La Rotonda"). No se había abierto en todo el año por los estragos del terremoto así que era hora de hacerlo funcionar porque se estaba perdiendo plata con ese local cerrado. La verdad es que cuando la gente no sabe que algo está abierto no va a ese lugar, hay que crear el hábito de ir. Yo era la encargada de la caja y DJ. La verdad es que mucho éxito no tuvimos. Cerrábamos temprano y terminábamos carreteando en cualquier otro lado los miembros de este selecto grupo de emprendedores. En una de esas salidas me peleé con mi inseparable amiga Rulo (no nos hablamos como en una semana). Recuerdo que uno de esos días me encontré con mi amigui gringa, dueña del Resort que hay en los alrededores de Sucupira. Terminamos en el clásico Restobar "La Rotonda", tomándonos un vinito. Había mucha gente en ese lugar, amigos también, pero los sentía lejanos, como que no me querían, sentía que estorbaba, que ese ni ningún otro era mi lugar (obvio que todo era rollo de mi cabecita). Estaba pero no estaba ahí... es horrible recordar como me sentía en ese momento. Así fue como pasaron esos días festivos... angustiosamente terribles...

Hoy vengo llegando del Doc., estamos a 26 de septiembre de 2011, en primavera y ya estoy casi como avión, mi ánimo está muy bien y ahora solo queda mantenerlo... ¡¡¡lo logramos en primavera!!! ¡¡GRACIAS MI QUERIDO DR. EMMET!!! Hoy me siento feliz, casi dada de alta... (jajjaja... no nunca tanto, jajaja).

Este capítulo me costó mucho terminarlo por los cambios que he sufrido con a mis medicamentos. He pasado por varios estados de ánimo y me he dispersado. Hace 2 semanas que no publicaba, por fin lo hice y me siento tranquila y feliz porque todavía no dejo de lado mi proyecto... Gracias a Uds. que me leen escribo, o si no lo habría botado que rato... Por eso para mi sus comentarios son importantes, porque siento que Uds. son parte del combustible que necesito para seguir adelante. ¡¡GRACIAS A TOOOOODOSSS UDS. POR ACOMPAÑARME EN ESTO!!




viernes, 9 de septiembre de 2011

Capítulo 12. Un capítulo de "Lost" made in Chile: La vida y la muerte...

Hoy mi relato será más bien melancólico... ¿¿Se acuerdan que en el relato eufórico anterior les comente sobre la desaparición de un avión que viajaba a la Isla Juan Fernandez?? Ha pasado de eso una semana... Han sido momentos difíciles pues el desenlace fue fatal y muuuuuy triste... Viajaban 21 personas en ese vuelo. Por alguna broma cruel del destino un avión de la Fach, Casa 212, aterrizó dónde no debía y se precipitó al mar falleciendo todos los pasajeros que venian en él... Al parecer, se perdió el control de la nave y se fue en picada contra el agua (hoy hay expertos que señalan que pudo haberse evitado). El avión, dicen se desintegró por la fuerza del impacto con el mar y todos los que lo habían abordado, junto con sus sueños y los de un país entero, desaparecieron. Una semana después, el país sigue de luto...

En ese avión viajaba un grupo de personas que de alguna forma iba a aportar su grano de arena para la reconstrucción del país luego del terremoto del 27 de febrero de 2010. Si bien en la Isla Juan Fernández no terremoteó, ella si fue azotada por un tsunami que dejó muchas víctimas y destrozos. Fueron 21 personas las que subieron felices a esa nave, entusiasmadas por llegar a un lugar que muchos califican de paradisíaca (famosa también por sus langostas).  Entre quienes abordaron aquella aeronave habían 2 líderes naturales: "Los Felipes C.": Felipe Camiroaga (animador de TV muy reconocido en el país y que nos acompañaba todas las mañanas con uno de sus programas, "Buenos Días a todos... El Matinal de Chile") y Felipe Cubillos (un abogado exitoso, que navegó por el mundo y que dejó todo de lado por ayudar nuestro territorio devastado por el terremoto a levantarse). Ambos, con un espíritu social muy desarrollado en las áreas en que cada uno se desempeñaba.

Sobre esta trágica vivencia, solo puedo imaginar un capítulo de la serie Lost (de la cual fui fanática pero cuyas últimas 2 temporadas no vi por la locura de irme a Sucupira). 21 pasajeros que iban sobre un Casa 212 de la Fuerza Aérea de Chile, tal como los 324 que abordaron aquel vuelo 815 de Oceanic en la serie Lost, se estrellaron en los alrededores de una isla. La diferencia radicaría en que en el accidente ficticio hubo sobrevivientes, personificados por aquellos que llegaron a la isla, y que el mundo exterior no sabía que seguían vivos (siempre dudé de esto, solo hasta que vi a 6 de ellos en tierra en la 4ª temporada, lo asumí). Todos habían sido declarados fallecidos, tal como ha ocurrido en nuestra adaptación criolla de la serie Lost. No se por qué y, quizás a muchos otros les pasó, se me vino a la cabeza que todos los que iban a bordo de ese avión de la FACH ahora se encuentran viviendo su propia aventura en esta isla perdida en el Oceano Pacífico. Ahora habitan en un mundo paralelo, que solo ellos y los protagonistas de Lost conocen. Es más, podría llegar a hacer una analogía entre algunos personajes: Felipe Camiroga sería el Sawyer chilensis (por seductor); Felipe Cubillos, Jack Shepard (aunque este puesto también se lo pelea con Camiroaga); el emergente periodista de TVN Roberto Bruce, Hurley (por gracioso, no por gordo, eeeh); José Cifuentes el periodista de la Fach, John Locke (por como lo han descrito me genera esta impresión), el matrimonio compuesto por Catalina Vela y Sebastián Correa (parte del grupo Desafio "Levantemos Chile), encarnarían a Sun y Jin-Soo Kwon. Como verán, no los relaciono por sus físico sino más bien por sus personalidades (que yo creo tienen).  Kate, todavía no podría decir quien la encarnaría, así como tampoco Sayid, habría que entrar a estudiar un poco la biografía de los restantes y hacer un casting. Así que si a alguien se le ocurre otro reparto, espero sus opiniones en la sección comentarios, jajaj... Independiente de todo este intento de aliviar un poco la pena, debo decir que si están ahí, los envidio. ¡¡Vaya aventura que están viviendo!! Y quizás, como ocurrió temporadas después en Lost... volvamos a tenerlos junto a nosotros compartiendo en este mundo como héroes que salvaron milagrosamente sus propias vidas. Lo genial de todo esto es que en la serie, en el mundo real de ellos, los habían dado a todos por muertos y varias temporadas después aparecieron con vida fuera del mundo paralelo. Qué lindo sería creerlo así... la ficción hecha realidad...


Hecha esta analogía, solo puedo decirles que me declaro y siempre me he declarado hincha acerrima de Felipe Camiroaga, el animador de TV que se nos fue. Lo recuerdo desde sus inicios en el programa Juvenil de Extra Jóvenes. Siempre le fui incondicional, independiente de lo que dijeran de él, hasta cuando dijeron que en el Festival de Viña del Mar lo había hecho más o menos (yo siempre defendí que por caballero dejó que su coanimadora hablara tanto y le robara la película; a ella, Soledad Onetto, la odié por eso en ese momento, jajajaj)  No sé por qué, no soy de andar perteneciendo a fan clubs y chillando histérica por algún famosillo (si lo llegase a hacer, por fa: golpeenme, ya?). Siempre he encontrado patético venerar a alguien que ni conoces y que nunca llegarás a conocer, lo que no significa que no respeto a los que si llevan su fanatismo inexplicable al extremo (pero si mi pudor me lo hubiese permitido habría partido a prender una velita fuera del canal). Pero en este caso no me arrepiento de admitir que siempre he sido su fiel admiradora, así como también del Matinal donde animaba. Solo una vez y solo por unos meses le puse el gorro con Pollo en Conserva (Con Claudia Conserva y Pollo Valdivia), ese Matinal nunca más volverá a ser el mismo... No solo por la falta de mi Felipín sino también de Roberto Bruce (que se había estado manejando muy bien últimamente) y los 3 integrantes que también fallecieron en la tragedia y que también eran el motor del programa.

Una pequeña muestra de lo querido que era este animador de televisión es lo que me tocó observar en las redes sociales, específicamente Twitter.  La noche siguiente del accidente, mientras estaba metida en esta red leyendo lo que otros escribían sobre el accidente, me topé con un número creciente de personas reclamando por una supuesta vidente que comunicaba a través de la red las visiones que estaba teniendo relacionadas con la tragedia. Todo esto me pareció curioso y me puse a investigar. Leí, leí y leí twitts hasta que llegué a la fuente. Me encontré con una persona que había abierto una cuenta en twitter para gritar lo que veía. Quería que alguien la escuchara. Ella decía ver a nuestro Felipe Camiroaga con vida junto a otras 4 personas más en un determinado punto en la isla. Pedía por favor que le hicieran caso, porque los veía con vida y les quedaba poco tiempo. Yo sentí al leerla su angustia y quise creerle, no me cegué como muchos otros a tacharla de mala por jugar con las expectativas de todo un país. No es que haya creído sus predicciones, simplemente no creí en su maldad... Muchos festinaron con el hecho de que en menos de 1 hora había logrado tener como 12.000 seguidores sin ella seguir a nadie. Los que la ponían en el banquillo de los acusados decían que su objetivo lo había logrado, pues había encontrado la fórmula para hacerse famosa de manera casi instantánea y sin esfuerzo en la red. Debo decirles que, a personas como esta vidente y los otros 4 o 5 más que salieron a relucir, los respeto y no los juzgo pues siento que algo pasa por sus cabecitas que nosotros no somos capaces de comprender pues aunque no sea cierto lo que dicen, dentro de su locura, sí creen ciegamente lo que dicen ver.  Finalmente, ante tanta presión en las redes, se llevó a una vidente para que ayudara también en las labores de búsqueda... ¿¿Lograron darse cuenta el poder de convocatoria que tiene Twitter?? Yo me impresioné.

Este relato no estaría completo si no aparece mi reflexión bipolar y aquí va: Hoy solo puedo decirles que cada vez que veo reportajes de los fallecidos en la tragedia y cuando vi el primer programa de Buenos Días a Todos luego de lo ocurrido, lo único que se me vino a la mente fue cuestionarme, como muchos, por qué le ocurrió precisamente a ellos. Se veían tan llenos de vida y con un empuje que yo no estoy logrando sentir. ¿Por qué no iba yo ahí? No es que yo quisiese figurar por querer convertirme en héroe, mártir o lo que sea, sino porque mi vida como está es difícil quererla. Tener las ganas de aferrarse a ella se me está haciendo cuesta arriba. Creo que esa es una muerte linda, trágica si, pero instantánea... desaparecer sin darse cuenta, sin planearlo (no saben cuantas veces lo he planeado) y sin que nadie te juzgue por morir porque fue el destino el que así lo quiso y no porque tu lo hayas torcido.

...la muerte para mi no tiene tanto que ver con el que se va sino con los que quedan... Nosotros no sabemos qué pasa después de la muerte... Si él que se va, se va a un mundo mejor o simplemente muere, deja de sentir... Cualquiera de las dos opciones para mi serían buenas... Pero dicen que no hay que ser egoísta y pensar en el resto antes de querer morir pues la única certeza que hay en relación a la muerte es el dolor y sufrimiento que deja a quienes quedan aquí...

Suenan fuertes mis palabras, ¿¿verdad?? Pero es que no saben lo que es esto... Trato de visualizarme en el futuro y no logro verme... No veo hijos, nietos y menos una familia propia, compañía, ni el éxito que siempre quise tener (bueno quizás ese éxito material que hoy ya no busco). Solo logro ver una extensa pared de cemento con la cual me toparé más pronto que tarde, que me impedirá pasar y avanzar más allá... Sé que chocaré con ella en un momento no muy lejano y me haré añicos.... Me haré pedazos como ese avión que se precipitó al mar... y no sentiré nada, solo dejaré de existir. No me puedo visualizar, la única vez que lo he logrado en mi vida fue cuando decidimos y nos dijimos con mi ex marido que llegaríamos a viejitos juntos. Ahora estamos separados y con ello la promesa ya no está, desapareció...

Después de todo este bombardeo de ideas, emociones y sentimientos que este capitulo de Lost criollo me ha dejado, termino con esta última reflexión... El día lunes, tuve que salir a comprar mis famosas pastillitas para dormir que perdí al día siguiente de haber comprado las últimas (ufff, lo vola'a no me lo quita nadie). Me fui buscando radio por radio alguna que estuviera hablando de la noticia del momento. La idea era seguir empapándome de esas palabras lindas que todos dicen, en momentos como estos, a través de los medios de comunicación.  Encontré puros programas deportivos. Paré a escuchar uno de ellos. Uno de los locutores se estaban refiriendo al tema. Señalaba que el sentía, que le resultaba tan poca cosa y sin importancia ofuscarse y achacarse por un partido de fútbol cuando habían cosas más trascendentales por las que preocuparse y ocuparse. Decía que era momento de sentarse a meditar y poner en perspectiva nuestras vivencias. Termino esta entrada diciéndole a ese comentarista, que está muy equivocado, que discrepo absolutamente de sus palabras (que por lo demás son muchos los que profesan lo mismo y lo respeto)... Vibrar por cosas que parecen insignificantes, como "las cosas del fútbol", la receta de cocina que no resultó, la pelea por política o religión (aunque sea de mala educación hacerlo, dicen), discusiones tontas con la pareja, nos hacen sentir que estamos vivos y no saben lo necesario que es eso... ese impulso a mi me cuesta muchas veces encontrarlo, pero cuando lo descubro, olvido... que no quiero estar más en este mundo... Por eso vibren con todo lo bueno y malo que te da la vida... Todo tiene una razón de ser... A mi, aparte de entregarme una enseñanza, me hace sentir viva...

sábado, 3 de septiembre de 2011

¿¿Hipomaníaca yo?? Noooooo, quien djo :S

Y bueno? ¿Qué se teje hoy?? Yo solo puedo decirles que pronto cumpliré 24 horas de vigilia (son las 09:23 hrs. del 02 de septiembre 2011)... Qué lindo suena decir "vigilia", ja! Anoche simplemente no dormí, olvidé comprar las pastillitas para ello y sin asco seguí de largo. Como les explico que me llegué a tomar 2 de aquellas tabletas que tomaba antes de la debacle de abril para conciliar el sueño pero no pasó nada de nada... ni cosquillas, pasaron como dulces de menta ¡cueck!. Pero ¿Uds. creen que tengo sueño? ¿Qué estoy mal genio? ¿Qué ladro cuando hablo? NADA. Estoy como tuna, fresca como lechuga, no tengo absolutamente ¡¡¡ni una gana de dormir!!! Estoy frente al computador haciendo mil cosas a la vez. Cuando se me ocurra que hacer fuera de casa será más entretenido. Y parece que lo primero será: llevar a mi tía Marie, que se operó la rodilla hace una semana, a control con su Doc y a su sesión con el kinesiólogo.  Les cuento que con ella viví en varias oportunidades mientras estuve en Sucupira (para que vean lo estable que era, jaja). Ella sabe tooodas y cada una de mis andanzas, y cuando digo todas son toooodas. Bastante imprudente la sobrinita de andarle contando casi hasta la posición sexual que le gustaba con el mino, ¡cueck! (ahora entiendo cuando hablan como síntoma de hipomanía es cometer indiscreciones en esta materia). Creo que maneja más información de la que debiera, ja! Bueno salgo y vuelvo.

Bueno, he arrivado de las diligencias impuestas por la autoridad materna (uffff, no quiero ni que me hable, me molesta). Como les puedo llegar a explicar lo fructífera que fue esa visita al médico (dicen que las vueltas son las que dejan, jaja). Ni les cuento como estaban ese par de kinesiólogos que vi, muuuuuuyyyy güenos, para que les digo que no si si.  Así que he decidido hacer el "sacrificio" de llevarla a toooodaas sus sesiones, hay que recrear la vista, ¿no creen?

Debo confesar que es primera vez, después de mi diagnóstico, que estoy consciente de este estado. Antes solo hacía consciente el otro extremo, mi polo triste. Ese era el único que me habían enseñado a reconocer. El polo feliz, según yo y todos, era el normal. Ahora me puedo dar cuenta que esto lo he vivido, lo he sentido y lo he pasado muuuuuy bien. Me cuesta recordar por qué no debo estar en este extremo, es entretenido, me llena de vida, me enrgiza, me da optimismo y versatilidad... simplemente feliz, tal como soy: Sin título, sin pega, mantenida, viviendo en la casa de papá y mamá, separada, sin hijos, sin una familia propia... Eso no me interesa. Hoy solo tengo ganas de salir a conquistar el mundo, hoy todo lo puedo lograr y nadie me detendrá.... Claro que el otro odioso polo me ha dejado con nada que hacer. ¡¡Solo estar frente al computador!! ¡¡¡Ese polo me boicotea!!!  Me deja la pista más pesada para hacer todo lo que siento ganas de hacer. Pero saben, lo paso igual de bien con mi computador incluído (y mis amigos cibernéticos).

Esto de pasarme en revoluciones ¡¡siiiiiiiiiiiiiiiiii!! me ha pasado miles de veces y cuando he estado en mi época de full carrete (parranda, farra, etc,) yo podía seguir de largo, lo hice en más de alguna oportunidad. De hecho en Sucupira, los "After" siempre terminaban en mi casa... muy jugosos todos, pero la juerga no paraba. En ese tiempo podía llegar a no dormir casi 2 días o hacerlo muy poco. Creo que lo que me hacía dormir era la mezcla de mi pastilla para dormir con el alcohol (y no tomaba suavecito, whisky on the rocks era mi favorito). Hipomaníaca o maníaca TO - TAL (hay una diferencia entre ambos conceptos, por si acaso, y aprovecho de aclararles que cuando hablo de euforia hablo de una sensación que uno tiene cuando está en alguno de estos 2 estados).

Ahora volví a entender porque llegaron a apodarme con el apellido de un conocido productor de eventos en mi país (aunque yo creo que ya está medio obsoleto el personaje, pero es un mito). Era yo quien aglutinaba a los amigos y organizaba todos los asados, tomateras, guitarreos, dancing y demases, ¡¡¡era su máxima precursora!!! (junto con mi par masculino, o sea, yo en versión masculina, que podría dar firmado es bipolar, pero de quien ni me quiero acordar... sí deslices hipomaníacos que terminaron del terror, ¡¡ufff!!!)... Aunque asumo que eso me terminó destruyendo, en alguna medida, me ha hecho sentir viva.

Hoy, menos mal, tenía control con mi mi nuevo psiquiatra. Partí tipo 14:30 horas. Del terror, el Doc estaba ultra atrasado. Yo veía la consulta como se llenaba y yo cada vez más inquieta, mi pierna no paraba de moverse. ¿Qué hice?  Me puse a jugar con mi celular. Y ¿a qué no adivinan qué hice? ¡¡¡Siiiiiii, me metí a twittear!!! (Uy, que obsesión la mía). Esperé unos 45 minutos viendo como el resto de los que estaban ahí hacía lo mismo que yo: todos embobados en su submundo celular. Tocó mi turno. Entré y mis primeras palabras fueron: "Doc. me pasé pa'l otro lado"... Le conté mi situación y me dijo que era usual en pacientes como yo que, luego de una noche de vigilia, se pasen a este estado hipomaníaco. Eso duraría hasta que volviera a dormir. Me dijo, "Por ahora, sigue disfrutando tu día" jaja... Nunca pensé que alguien me pudiera decir algo así.  De verdad él sabía lo que sentía... fue muy raro. Aquí viene lo más bizarro... Me subí al auto, encontré un CD grabado por un hermano mío para el año nuevo del 2008 y lo puse. Subí mucho el volumen de la radio y me sorprendí... ¡¡¡escuchando y cantando Reggaeton!!! Si los que me conocen me hubiesen visto no lo habrían podido creer. Habrían pagado por verlo. Saben cuanto me carga ese estilo de música. Con suerto lo bailo cuando no queda otra en alguna fiesta. Por fa, mis amigos reggaetoneros no se ofendan, yo respeto todos los gustos... En todo caso, no fue todo reggaeton, fui salpicando la ida a casa con Juana Fe ("Lleve de lo bueno, lleve de lo bueno, lleve de lo bueno caballero... ¡vendedor ambulante!"), La Noche y Juan Luis Guerra, todos también invitados a mi carrete personal.

Cuando llegué a mi casa, obviamente, prendí mi notebook, a la obsesión del momento. Me metí a mi correo y me encontré con el mail de un amigo que me pedía le ayudara con la redacción de un trabajo que debía entregar más tarde (ingeniero tenía que ser, cuadrado, con no muchas habilidades en esa área, que quieren que les diga, pero muy creativo). Desinteresadamente le había ofrecido con anterioridad mi ayuda. Yo en mi nube de optimismo, ganas de hacerlo todo y cumplir mi palabra, dije que si. ¡E-RROR! No logré dimensionar que en ese estado mi capacidad de concentración estaba atrofiada. Que quieren que les diga, de chora y buena onda, me metí en la pata de los caballos. El trabajo tenía un significado importante para él, no lo podía defraudar. Por eso yo, digna ante todo, debía salir airosa de ese compromiso. Uff, fue horrible concentrarme, además que el paper hablaba temas que yo no manejo y que con su redacción me costaba más aún entender (no podía cambiarle el sentido porque no sabía si era algo técnico relacionado con su área). Mi cabeza estaba a mil. Más encima entre medio de esta árdua labor aparece mi padre y me cuenta la contingencia del momento: un avión en que viajaba a la isla Juan Fernández un grupo de personas importantes se encontraba desaparecido. En ese avión viajaba gente de tal envergadura que ha provocado mucha conmoción en el país. Sólo imagínense como fue eso. Yo, tratando de concentrarme, con el televisor encendido y con los moradores de mi casa entrando y saliendo de mi pieza comentando la noticia (así es mi familia, bastante interactiva). Estaba contra el tiempo. Solo logré darle una segunda lectura luego de la primera corrección y lo envié. Con mi perfeccionismo que se exacerba en estos estados, sabía que le faltaba, pero estaba atrasada. Amigo mío, solo quiero saber como te fue... ¿Te arruiné tu carrera? ¿Te quedaste sin pega? ¿Tu Sra. que hizo la tercera lectura, me odió? Lo dudo en todo caso, porque cualquier cosa era mejor que lo que había recibido, jajaj... Amigo no te sientas mal, eres muy creativo y no me cabe duda que eres muy bueno en lo que haces, pero no olvides que para todo lo demás siempre existe Mastercard, (no Visa, ya??), esa ayudita que te salva cuando falta algo. A pesar de esta experiencia, agradezco que me hayas entregado esa labor, para hacer consciente por qué me cuesta concretar cosas cuando estoy en ese estado. Solo te digo: Nadie puede decirle a la amiga bipolar que lo ayude justo el día de su máxima ¡dispersión! (A todo esto, aún no recibo el feedback, ¿la jefa se estresó mucho, o le alviané la pega?). A las 21 horas en punto envié el documento, media hora más tarde de lo previsto, con mi cabeza a mil. De ahí me dediqué a informarme del acontecer nacional, la tragedia del momento.

Ahora siento mi cuerpo cansado, tembloroso, agitado y hormigueante. Está cansado. Es como la peor de las cañas después de una farra del terror, solo que sin alcohol (solo imagínense como era la cosa con copete). Ahora creo que era la combinación del trago con un conocido ansiolítico, Ravotril, lo que me calmaba un poco y, lo que me hacía dormir algo, era la pastillita para dormir... (¡¡¡Qué bomba!!!). Bueno, ya son las diez, apagaré el computador y mañana continúo contándoles cual fue el desenlace de mi día.

Hoy ya es un nuevo día, bastante complejo por lo demás. Estamos a sábado. La noticia que les comenté hizo mi noche de descanso algo extraña. Luego de apagar el computador me dí algunas vueltas. Mi hermano estaba en Chile de pasada, como lo hace todos los meses (vive en México), así que tuve que compartir pieza de nuevo con mi tía Marie. Ellas está durmiendo en la mía mientras está en la capital y mi hermano ocuparía la habitación que es de él cuando viene aquí. Cuando por fin me puse el pijama, me acosté, tomé mis medicamentos y esperé viendo televisión (la noticia del día) que me diera sueño. Tenía todas esas sensaciones de caña (resaca) que les comente solo que mi mente seguía muy activa y mis ojos con ni una posibilidad de cerrarse por su propia voluntad. Me metí un par de veces más a internet a través de mi celular (me rehusé a pender el notebook porque eso me podía mantener despierta otra noche más, por la forma en que activa mis neurotransmisores). Era muy raro pues, si bien mi cuerpo me pedía a gritos dormir, mis ojos no estaban ni ahí con cerrarse. Me encontraba físicamente cansada pero sin ni una gota de sueño. Fui dura de roer. Pero llegó un momento, tipo una treinta de la madrugada, que los medicamentos empezaron a hacer efecto. Mi hormigueo fue desapareciendo y sentí como mis neurotransmisores se fueron apagando (aunque luchaban por no hacerlo, la pastillita para dormir, logro vencerlos).

Les cuento que igual dormí, a saltos, pero lo hice. Eso si, con la tele prendida toda la noche y mi subconsciente escuchando detalles acerca de la tragedia. No sé a que hora abrí un ojo y le quité el control a mi tía que dormía para apagar el televisor. Ahí dormí más profundamente. Tuve un millón de pesadillas. Dormí angustiada y sintiendo mucho frío (no sé por qué, podría ser un efecto secundario de algo porque era un frio extraño). Desperté tipo 9 am, volví a encender la TV. La noticia aquella me ha tenido muy consternada, de verdad. Dormité pero con una constante sensación de angustia y con los pelos de punta. Eso si, debo decirles que ante la contingencia que estamos viviendo, en cualquier otra oportunidad habría saltado el chorro de lágrimas. Hoy no lo he podido hacer, siente él lagrimón "en la garganta", pero no puedo llorar.

Por último, quiero compartir algo que empecé a escribir el jueves, día previo a mi estado hipomaníaco. Al parecer ya presagiaba lo que se venía, aquí va:

"Jueves 01 de septiembre 2011. Hoy he despertado más limpia de mente y reflexiva, ha sido un día extraño... Hace mucho que no lograba hablar fluidamente con la gente transmitiendo exactamente lo que estoy pensando y sintiendo... y además sin que se me olviden los conceptos. Me siento muy tranquila y en calma, hace mucho no tenía esta sensación de paz... había olvidado lo que era. Yo creo que siento la mente más despejada y creo que se debe a la reducción de medicamentos a casi la mitad. Es verdad, sufrí con los efectos secundarios de la retirada de ellos (ya les dije, uno de mis reinados es el del "efecto secundario").  Lo que más mal me tenía eran ese bombardeo conductores de electricidad que estaba tomando que ordenaban mis neurotransmisores en mi cerebrito."

Obviamente, estoy más que segura que este estado ha sido producto de esta odiosa transición entre un medico y otro... Son estados artificiales creados por esta combinación de medicamentos cuya función es ordenarme los neurotransmisores. ¿Habrán hecho cortocircuito? no lo sé, solo sé que me mantuve muy despierta durante casi 36 horas. Hoy ya estoy bastante más normal.

Uppppss!!! Se me olvidó contarles ¿saben por qué mi blog está entero verde? Lo cambié entero la noche que no pegué un ojo. Bueno, dedúzcanlo Uds. mismos... En mi última hipomanía, como ya les conté, ¡¡¡me compré tooooodoooo morado!!! ¡CUECK!

Ah, y también me olvidaba, quiero agradecer a mis querídisimos amigos de Twitterlandia, que los tengo que haber dejados locos ayer y también por aguantar tooodoooss mis estados de ánimo...

viernes, 26 de agosto de 2011

Siento que me estoy desvaneciendo...

Esta ha sido una semana de mierda... Hace casi una semana que no me levanto, tengo más pijamas sucios que ropa por lavar... Además tengo mi cara como adolescente (llena de granos por culpa de un medicamento), mi pelo gritando una ida a la peluquería, síndrome de abstinencia por la falta de "droga" que me sacó el nuevo Doc (al final no es esto es la sobrecarga de otro medicamento), y el trasero cuadrado...  Me carga mi vida, me siento estancada haciendo cosas que no son importantes solo para desviar mi atención y no pensar en que no me está gustando nada ella (mi vida). Creo que en 2 semanas retrocedí lo que en 3 meses había avanzado. Me siento "a fojas 0" (lo siento, parte de mi deformación profesional). Hace 2 semanas que no voy a clases, ya no tengo ganas de ir como antes pues no existe ánimo alguno para levantarme de la cama. ¿Saben qué descubrí? Que el cuerpo en cama también duele... éste se siente tan adolorido como lo sientes cuando haces ejercicios que no estás acostumbrado a hacer.  Siento que no tengo nada que hacer, este mundo definitivamente no es para mi, no le encuentro sentido... 

Paso frente al computador el día entero viviendo una vida artificial, que no es la verdadera, valga la redundancia. Me siento ajena a este mundo y eso no es normal. Me molesta todo lo que es real: la gente, las llamadas, las salidas (no sé si es mi forma de ir desapareciendo de a poco para que no me echen de menos si desaparezco...). Lo único tangible que quiero son mis gatos que me acompañan incondicionalmente... No saben lo agotadora que es mi vida pues aunque me vean haciendo nada, ésto no para, sigue y sigue y no da tregua (y lo peor es que sé que cuando visite el otro polo, lo leeré y no podré creer que haya escrito estas palabra, agotador, no?).

Bueno, solo puedo decirles que siento que pasan los días y no logro salir de mi laberinto (así le puso mi padre a mi refugio, al mundo paralelo en el que vivo y que no es el mismo suyo ni del resto). Estoy atrapada y mi futuro no lo estoy divisando, lo veo difuso... No siento que haya un incentivo que me mantenga pegada a este lugar. Por más que busco en mi cabeza, entorno y corazón, no hay nada que me haga luchar para salir de esto. 

Muchos se sorprenderán de mis palabras hoy. ¿La razón? Sienten que he estado bien pues con mi cambio terapeútico la cosa ya estaría solucionada. A pesar de haber tomado esa difícil decisión y la gente me diga "Tienes mejor cara" o "Te cambió la cara", la cosa no es tan linda como incluso la hago ver yo... Ésto no me gusta.... Sé que está en mi salir pero no lo logro, trato de hacerme el ánimo para levantarme y no puedo. No hago absolutamente nada para revertir esta situación. No saben lo difícil que es estar aquí, es una lucha diaria muy agotadora, convencerme que la vida vale a veces cuesta mucho.

Sí mis palabras suenan fatídicas y muy depresivas, no se asusten, no me estoy despidiendo ni nada por el estilo... no llamen a mis padres para alarmarlos pues deben entender que esto me ha pasado una y otra vez y mi "yo sano", hasta el momento, me ha logrado mantener vivita y coleando.

P.D. Si alguien se siente estafado, engañado o timado por comportarme como si todo estuviera bien, entiéndame y no me juzgue... "Perdone las molestias, estamos trabajando para Ud."

miércoles, 24 de agosto de 2011

Capítulo 11. Mi cisma terapéutico II (la caída...y renacimiento)

Amigos... Visité al nuevo loquero (Nuevo Doc. si lo lees es solo para hacer más amena la lectura, ja!). Me fue muy bien... todo dió un giro en 360º, una vez más (menos mal estoy acostumbrada a ello)... ¿¿Quien es?? ¿¿De dónde salió?? ¿Cómo llegué donde él? ¿Qué me dijo? ¿Cambió el diagnóstico? ¿Estoy realmente de patio? ¿Me puso la camisa de fuerza? ¿¿Tendrán que internarme un ratito para bajar la locura?? ¿¿Me gustó?? ¿¿Como es?? Basta! Tranquilos!!! De a una las preguntas, de a una...

Comencemos del principio... Mi nuevo terapeuta es uno bastante connotado, hoy es el Director del Depto. de Psiquiatría de una Universidad importante del país y del Hospital psiquiatrico de dicha universidad  (tiene otros títulos más pero es como mussshhho dar el curriculum completo, pero de lo que si estoy segura es que ha sido profesor de muchos psiquiatras jóvenes).  El por qué decidí ir a verlo no fue por mera casualidad, capricho o dato que alguien me dio. Mi relación con él comenzó hace muchos años, bueno, lo conocí hace muchos años, mejor dicho. Tal como les mencioné en alguna oportunidad, la primera carrera que intenté estudiar fue psicología. Durante el segundo año de ella cursé 2 semestres de psiquiatría. Ese ramo, lo dictó este nuevo personaje que entra a esta historia, Dr. Emmett (lo nombré así en honor al científico de "Volver al Futuro", no es que se parezca físicamente a él, pero es como su actitud de científico loco, busquilla, pillo, estudioso e inteligente, jajajajaj..).  En ese entonces me gustó mucho la forma como enseñó su ramo (de hecho creo que fue el ramo más sensato que tomé en la carrera). Fue en ese momento que me dije que si alguna vez llegase a necesitar un psiquiatra iría a verlo a él. Miren que precavida, como si hubiera sabido lo que tenía encubierto y lo que se me venía para el futuro. Desde aquella primera vez tuve el nombre de este doc. dando vueltas en mi cabeza. Tuvieron que pasar más de 15 años desde que lo conocí y 11 desde mi primera visita a un "profesional de la salud mental" para tener la convicción, el financiamiento y la oportunidad de llamarlo e ir a verlo.

El lunes lo fui a ver. Llegué muy puntual, estaba muy ansiosa, casi arrepentida de ponerle el gorro al otro doc. De entradita la secre, con cara de pocos amigos, me sentó frente a ella. Pidió mis datos, los digitó en el computador, emitió una boleta con destino a mi mail y realizó esa odiosa pega de la que se salvan los doctores, ¡¡COBRAR!! ¡¡Ésta no esperó que entrara y ya me estaba cobrando!! No creo que alguno se vaya sin  pagar a la salida!! Pero bueno, no importa, sigamos... A los pocos minutos sale el paciente que estaba con el Doc. y me hacen entrar a mi. Ya casi ni recordaba como era, pero su barba seguía igual. Me senté frente a él y la primera pregunta que me hace es quien me había dado su nombre para ir. Lo mire con cara de alumna y le dije "¡¡Yo fui alumna suya!!!" Se sonrió y me preguntó donde y le contesté dejándole claro que eso había ocurrido hacía como 15 años atrás... Fue así como se dio inicio a la conversación... "Bueno y tú que haces?? Ahhh verdad estudiaste psicología", lo interrumpo y le digo "No terminé, me cambié a derecho", de inmediato acota "Ah ya, entonces terminaste derecho." ¡Cueck! "No", me pregunta extrañado "y ¿por qué? ¿te casaste?" le contesto "Si, me casé pero me separé." Otro ¡Cueck! "Aaahhh" me dijo. "Y tienes hijos??" "Nooooooooo", otro último y gran ¡Cueeeeck!... "Además estoy cesante hace 4 meses!!!" Buuuuuaaaaaa, disfuncional TO-TAL, que desorden de vida!! Yo creo que con eso le quedó clarísimo por qué estaba ahí. Finalmente, este desastre empezó a cobrar sentido, le conté lo que había estado viviendo durante los últimos 4 meses y durante 10 años en relación a mi vida terapeutica. Anotó datos freak e hizo una sola pregunta constante durante mi relato. Obviamente que coincidió con que mi diagnóstico era trastorno bipolar, ni se lo cuestionó. ¡¡Noooooooooooooo!! ¿¿poooor quuuueé??!! Era mi última oportunidad para que alguien me dijera: ¡¡No, no eres bipolar!! ¡¡Ayyyy, del terrorrrrrsss!! Nada más que decir, es definitivo, no podré demandar a nadie por negligencia médica...! 

Sigamos. Si bien el diagnóstico era el correcto había un pequeño problema... me estaban sobremedicando (está bien, es verdad que es mejor que sobre a que falte pero no hay que olvidarse de los efectos colaterales de los medicamentos). Cuando le mostré el listado de remedios, no puedo describir la cara que puso, fue algo entre incredulidad frente a lo que veía y terror. Terminé de entender su cara cuando se agarró la cabeza con sus 2 manos. No lo podía creer, no entendía como con tanto remedio yo estaba tan bien instalada ahí frente a él. Solo les contaré una sola de las observaciones que me hizo al respecto: Estaba tomando 3 medicamentos para lo mismo, como análogamente lo explica mi hermano, como dice él, de acuerdo al sentido común: Es como si hubiese estado tomando: aspirina, paracetamol y dipirona todos para la gripe,  cuando para ello solo basta uno y el que sirva más a ese organismo para curar el resfrío. Aplicando esta misma lógica, si se quita 1 o 2 da lo mismo, todavía hay uno atacando la gripe. Me encantó la analogía, linda.

Finalmente, opté por seguir el tratamiento con Dr. Emmett. Él obviamente dijo que respetaba el trabajo de su colega, nunca se refirió mal a él. Para él esto del trastorno bipolar ni siquiera requiere terapia pues lo que hay es un problema químico que hace que hayan neurotransmisores desordenados pero que una vez ordenados el problema se resuelve. Para ello había que encontrar la dosis y medicamento adecuado. Conmigo partió sacándome 2 de toda la inmensa cantidad que estaba tomando (3 pastillas y media menos, uffff... alivio).

En 3 semanas más debo volver a verlo, no la semana siguiente ni subsiguiente como habría dicho mi anterior "curacocos". Ya no necesitaba ir tan seguido, ni terapia y menos terapia grupal. La cosa era más fácil de lo que me la habían pintado. De pronto dejé de sentirme enferma, hasta dudé en seguir con este blog pues no sabía que más escribir... Era raro pasar de estar monitoreada todo el tiempo a que nadie lo esté haciendo.

Sin embargo, la cosa no ha sido fácil. Hoy me siento un poco huérfana de terapía pues pasé de un sistema sobreprotector a uno totalmente autónomo... Tuve que decirle a Josephine que no seguiría con ellos y ella solo trabaja en conjunto con José Manuel mi ex psiquiatra. A él no le juzgo su modo de enfrentar la enfermedad desde el punto de vista médico. Esa era su forma de resguardar y proteger a sus pacientes y cumplir con los objetivos que se proponía respecto a ellos. Él no será mal profesional, es bueno quizás, él solo es joven, le falta la experiencia que solo la práctica y el tiempo dan... Por otro lado, Josephine me enseñó mucho y a ella la echo mucho de menos... (Por eso rapidamente llamé a mi querida Lucienne, mi psicóloga de siempre, para volver a verla)... El paso por ellos, créanme, no estuvo de más, ellos me aportaron muchísimo, me hicieron tomar consciencia de esta enfermedad, me dieron soporte e hicieron tomar consciencia a mi familia de lo que me pasaba. Gracias a ellos se me abrió un mundo distinto frente a mi... entender mi vida desde esta enfermedad, tal como lo he dicho una y otra vez, ha aliviado mi alma... aunque suene cliché, así ha sido... 

lunes, 22 de agosto de 2011

Capítulo 10. "Mi Cisma terapéutico"

Estoy pasando por algo así como una crisis, pero no tanto en relación a la enfermedad misma sino respecto a cuestiones externas... Hace unos días tuve que ir a terapia de grupo, un poco obligada por mi psicóloga. Yo lo encontré buena idea.  Solo faltaba el financiamiento y lo obtuve, obvio, Máximo una vez más lo terminó haciendo.  Mi primera sesión fue el martes pasado. Fui muy entusiasmada a ver de que se trataba. Pero no saben que paso... FUE HO RRO RO SO!!! Bastó la presentación de las antiguas con las nuevas integrantes del grupo (o sea yo), la lectura "hippona" (o sea, hippie) que nos hicieron leer, para sentir esa sensación incontrolable de llorar.  Traté de devolver mis lágrimas a mis ojos mil veces, pero no me obedecían... hasta que, contra mi voluntad, finalmente ¡¡¡ROMPÍ EN LLANTO!!! y sin ningún tipo de vergüenza... Definitivamente no lo pude controlar, fue espantoso, no pude dejar mi sinceridad de lado. El momento exacto en que me desbandé lloriqueando fue cuando preguntaron si alguna vez nos había pasado lo de la lectura la cual se relacionaba con la ira y la tristeza... Una de las presentes se ofreció a responder primero (después me di cuanta que era la parlanchina del grupo) y luego instantaneamente me ofrecí a ser la segunda... Con mi voz tiritona y tono ofuscado les dije que en ese momento estaba sintiendo ira y tristeza, la razón: Me daba mucha rabia que por tener "algo" (ahí no se nombran los trastornos) tenía que estar ahí lo que a su vez me produjo pena. Ahí yo ya lloraba cual Magdalena y les recalcaba que no me había gustado ni siquiera esa absurda y mamona lecutura. No podía parar de llorar (hasta le pegue el lloriqueo a la otra nueva, claro que ella lloraba porque estaba feliz pues para ella estar ahí era un regalo, mamona). Abrí el grifo ahí y no lo pude cerrar más.  Lo que siguió fue peor, cual niña de kinder, subnormal o subestimada (eso es lo que sentía) pidieron que sacaran la tarea de la semana pasada "A ver niñas quien hizo la tarea???" ¡¡Uacala!!! ¡¡¡Del terror!!!.  No, no quería estar ahí y tenía la convicción de que  no iba a estarlo.  Vino el recreo, llamé inmediatamente a mi psicóloga y seguía tan enojada que mi grifo seguía abierto. Sollozaba mientras indignadamente hablaba con ella. Lo menos que le dije fue que me había cargado y "Cómo me mandai a esta ....!!!". Me disuadió para quedarme la segunda hora y lo hice... Nada cambió, el profe (psiquiatra) parado frente al pizarrón explicando cosas a subnormales siguió, bueno junto con una psicóloga cuya papa en la boca para hablar no se la sacabas.

Al otro día en mi sesión individual con Josephine, dejé su terapia grupal buena para nada. De entradita le informé que no pensaba ir más bajo ninguna circunstancia. A ella no le quedó otra que acceder a mi no rotundo pero me advirtió que cualquier situación de vulnerabilidad emocional en la que yo cayera me obligaría a ir de una a dicha terapia pues ella no podía arriesgarse a hacerse cargo de mi sola... Se preguntarán a que se refiere con vulnerabilidad emocional. Bueno que yo vuelva a hacer lo mismo que en el primer capítulo señale y no conté pero que ha sido lo más terrible que he hecho en un estado depresivo y que me hizo volver... Ante eso yo solo respondí que lo haría pero yo también era libre de decidir si seguía con ella...

Ahora solo puedo decirles que el resultado de esta horrorosa experiencia terapeutica grupal ha sido: "Mi Cisma terapeutico"... Empecé a cuestionar hasta a mi psiquiatra. Sentí que yo estaba formando parte de sus intereses comerciales, pues me hace ir a verlo muy seguido y cada vez que se lo reprocho me embolina la perdiz señalándome lo "importantísimo" que es él en todo esto... ¡¡como si fuera tan barato ir a verlo!! Uffff, todo es tan confuso!!!! Querido pariente mio ¿¿¿por qué tuviste que transmitirme este gen???!! Ahora hay 2 elementos que no estoy aprobando: psiquiatra y terapia grupal, y junto con ellos, cae mi psicóloga... Ahora ¡¡Quiero cambiar mi equipo terapéutico completo!!! Y todo gatillado por una ¡¡¡odiosa terapia grupal!!!!

Si, si lo sé, soy bipolar y ello determina como actúo... Una vez más, no puedo ver los matices, no existen, las cosas son negras o blancas, completamente drástica ... Pero todavía no aprendo a dejar el impulso de lado, llego y actúo y eso es porque aún me es difícil manejar mis emociones.  Grrrrrrrrrrrrrr!!!! Todo mal!!! Ahora, gracias a mi impulsividad y la capacidad que tengo de salirme con la mía, logré que mi querido mecenas apoyara mi moción. Él evaluó la situación no tanto desde la terapia de grupo sino más bien desde la perspectiva de no estar conforme con el psiquiatra. Me dio el "vamos" y me puse a buscar un curacocos como dice mi amiga Lily.  Ella me dió un dato pero yo también recordé otro. El jueves ya tenía la hora pedida con este nuevo profesional de la salud mental...

Ahora viene lo más terrorífico, después de tomar esa drástica decisión, junto con la opinión de una gran amiga mía psicóloga, Josette, medité mejor las cosas (si este relato lo hubiese terminado hace un par de días la decisión de cambio de equipo habría sido intransigible)... Ella me hizo ver, desde su perspectiva profesional, que estaba todo bien: las idas seguidas al psiquiatra y lo que estaban enseñando la terapia de grupo. Me convenció (Uy, que fácil soy, cueck!!). Posterior a esto hablé con mi hermano, pero él insistió que fuera a este otro psiquiatra, que tiene bastante más camino recorrido y si lo googleo son varias páginas las que hablan de él.

Solo les termino diciendo que de verdad mi familia no sabe lo que tengo, de qué se trata... Ahora es cuando más mal lo paso durante el año. Fines de agosto hasta principios de octubre me matan. Es una cuestión de luz, cuya brillantez me ha producido caer en las peores depresiones. Estamos en esa fecha (más encima el Sr. Golborne firma un decreto para que un mes antes tengamos más luz solar durante el día, del terror!!! Mi protesta política) y ya estoy sintiendo los efectos. Todos estos días he andado angustiada a ratos, llorona y de mal humor. Estoy con "primaveritis" (síndrome depresivo que aparece a fines de agosto y termina a principios de octubre). Y mi familia no entiende que ando vulnerable y no soy capaz de tomar una decisión racional... y me hacen caso cuando planteo un supuesto problema en caliente, con mis emociones negativas al rojo vivo...

Bueno, veamos que pasa, hoy es el día DE...

Ya se viene la tercera y última parte de mi vida laboral, esta vez mientras viví en Sucupira...

martes, 16 de agosto de 2011

Capitulo 9. Segunda tarea y mi vida laboral... Qué miedo!!! Parte II

Esta semana me ha costado mucho ponerme a escribir... no sé si es por que se aproxima septiembre y con el mi "querida" primavera o qué... Creo que ya estoy empezando a sentir los estragos de esa luz, más brillante q en todo el resto del año... Les quedé debiendo la segunda parte de mi vida laboral, y como lo prometido es deuda, aquí va...

El último trabajo al que me referí en el capítulo anterior fue el que tuve en la Volvo... Antes de seguir con esta travesía, solo quiero hacer una aclaración, nunca dije que soy "pelolais", no tengo por donde serlo: no tengo el pelo rubio liso largo, no uso aritos de perla, no salí de un Colegio del Opus Dei ni de monjas y tampoco veraneo en Zapallar o Cachagua... Lo que hice en el relato de mis primeros trabajos fue autoexaltar mis "cualidades", recuerden que en oportunidades me creía lejos lo mejor que pisaba la faz de la tierra... eso es estar un poquito "eufórica"...

Ahora, sigamos. Luego del trabajo en la Volvo entré a estudiar derecho en una Universidad fuera de la capital. Aquí fue donde recuerdo haber vivido mi primer cuadro de hipomanía o manía que finalmente desembocó en una profunda depresión al 3º año. Durante esos 3 años no trabajé, me estrujé estudiando en esa odiosa universidad y carreteando con mis amigos de la zona. El 2001, último año que estudié ahí conocí a mi futuro ex marido. Cuando no pude tomar un cuaderno para estudiar, llorar el día entero y bajar de peso por no comer, volví a casa con mis padres y comencé a estrechar lazos con la psiquiatría. Mi carrera no iba a quedar trunca, por eso comencé todo el papeleo para cambiarme a la mejor facultad de derecho del país (supongo que ya saben cual es, jaja). Era comienzos del 2002 y solo me quedaba esperar la respuesta a mi solicitud de traslado. Para no quedarme sin hacer nada, mi hermano abogado, Máximo, me ofreció trabajar con él. Obviamente que yo iba a ser la de los mandados, pero no importaba, me ganaría unos pesitos y aprendería sobre mi carrera en la práctica.

Uffff... recuerdo esos primeros meses, mi hermano recién empezaba a crecer con su estudio jurídico... Yo recorría cada uno de los tribunales de justicia diariamente, anotaba cada novedad que veía en los expedientes (amigos abogados y los que lo serán, les cuento que fue aquí donde tuve el agrado de conocer al "Sr. Estado Diario"). Inventé un sistema para mantener ordenado el sistema de avance de las causas. Una vez a la semana me tocaba ir a la Corte de Apelaciones, todo lo fui organizando meticulosamente... Todo habría resultado mejor si mi déficit atencional no descubierto no me hubiese jugado tantas malas pasadas. Conocí el centro de Santiago (Si, es verdad, no bajaba mucho de la Palza Italia, pero ¡no soy ni me las doy de pelolais!), me encantaba meterme a las galerias de tiendas que había en el camino de la oficina a los tribunales de las cuales solía salir con algo, no resistía la tentación (todavía me cuesta mucho).  También sacaba bastante la vuelta para no llegar tan luego a la oficina. Mi escaso sueldo inicial lo hacía pedazos comprando en esas tienditas, sobretodo en ropa. En agosto de ese año aceptaron mi traslado a la Universidad que actualmente está esperando que dé mi examen de grado. Seguí trabajando igual, de alguna forma me las arreglaba para ir a clases, estudiar y trabajar.

Con el tiempo, el estudio jurídico fue creciendo al igual que yo fui subiendo en el "escalafón": de procuradora hasta llegar a directora de recursos humanos (me creía lo máximo, jajaj). Nos cambiamos a una hermosa oficina frente a los tribunales. Empezó a llegar más personal y con ellos amigos que hasta hoy conservo. Por ahí pasamos: Sebastián HP (el computín de la oficina, gordito gozador, hábil para los negocios, pillo, amistoso, bueno pa'l asado, el buen carrete y la buena vida), Vicente (abogado joven, casi un símil de alguien que trabaja en la bolsa, con un millón de proyectos enfocados a esta vida familiar tradicional: la entrega de anillo para la novia, la búsqueda de crédito hipotecario para la "modesta" vivienda, la elección de muebles para el nuevo hogaarrrsss, los preparativos de matrimonio, el matrimonio en si y la noticia de que sería papá por primera vez, en fin), la Tere (abogada, solo tengo una frase para ella: la eterna búsqueda de la felicidad -amiga, ya llegará, no te preocupes), Hugh (abogado, también gordito bonachón -no te enojes, si sé, has bajado 10 kilos- que le gusta hacer bien su pega y andar conociendo minas en cualquier parte, su ejemplo a seguir; el Big Boss: Máximo) y yo, todos en distintas épocas. Los primeros en juntarnos fuimos Sebastián HP, Vicente y yo (había más personal pero entre nosotros nos hicimos muy buenos amigos). Lo pasamos chancho los tres en esa época. Nos reíamos mucho (lo que hacía la jornada laboral más llevadera), almorzábamos juntos e incluso se nos unió mi amiga Dominga que trabajaba muy cerca de ahí y casi pasó a formar parte del staff de Tescar & Asoc. En algunas oportunidades nos juntabamos fuera de la pega y para los cumpleaños (los ridículos en algún momento de ociosidad nos pasamos a bautizar los "Upas Chalupas, somos pocos pero locos", jajaja, nombre super serio para 1 abogado, un proyecto de lo mismo, otro proyecto pero de ingeniero informático -hoy ya lo es- y una psicóloga laboral).

El año 2007 entró a trabajar mi amiga Tere pero no me topé con ella pues me reemplazó a mi cuando dejé un rato la pega en uno de mis intentos de estudio para el examen de grado.  Apareció luego Hugh Hefner, amigo mio de la U quien un día me preguntó si mi hermano le podía dar trabajo. Él se encontraba trabajando con un abogado muy conocido y no sé por qué quería cambiarse. Me envió su CV, mi hermano lo vio, lo entrevistó y quedó trabajando ahí. Cuando volví de mi "período de estudio" ya mi amiga Tere no trabajaba ahí y me encontré con Hugh. Nos reunimos Sebastán HP, Vicente, Hugh y yo, ahhhh y mi amiga Fernanda que seguía estoica junto a nosotros. A fin de cuentas, se nos había unido uno al grupo inicial. A Hugh casi lo terminamos odiando, jajajaj, (te seguimos queriendo no te preocupes). Era muy patero con el jefe y el preferido del boss.  Se quedaba trabajando hasta tarde, cuando nosotros estábamos acostumbrados a la "zapatilla de clavo". Al tiempo se fue diluyendo el grupo,  Vicente se vendió al sistema y se fue a trabajar a otro lado, mi amiga Dominga voló a una mejor pega y quedamos Sebastán HP, Hugh y yo, que poco duré pues pronto vino la pataleta que puso fin a mi relación laboral.

Al volver fui nombrada Directora de Recursos Humanos y uno de mis hobbies era mandar "Memos" polémicos, como aquél en que le solicitaba a los hombres que utilizaban el mismo baño que yo, dejaran la tapa del "water" abajo... hasta el día de hoy lo recuerda Hugh (yo creo que porque el del problema con el WC era él, ja!). Bueno, no faltó la que me acusó porque se sintió tocada por otros temas planteados en mis memos. Me creía lo máximo, tenía hasta tarjetas de presentación que señalaban mi nuevo cargo y firmaba mis mails como directora. Pero al final lo que yo hacía, aparte de labores jurídicas, era resolver todas esas cosas domésticas que el "Grand Chief" no se preocupaba (pega de minas, obvio), él solo daba la plata para resolverlo, ja!

Fue una linda época... Pero de pega yo??? Uuuuy, empecé como avión, pero fue una curva porque en algún minuto empecé a decaer... Llegué a hacer lo mismo que hace un abogado: escritos, escrituras, contratos, etc. pero siempre bajo la atenta mirada y supervisión del "Gran Jefe". Me retaba a cada rato, casí día por medio era llamada a su oficina y en  más de alguna oportunidad yo me descontrolaba de impotencia y gritaba, sin importarme el resto del personal y/o me ponía a llorar. Más de alguna vez, indignada me dirigía a mi escritorio ordenaba mis cositas del escritorio, las guardaba en una caja (casi con una plantita adentro, cual película gringa) y me iba ofuscada de la oficina, según yo, para no volver "nunca" más.... Al final siempre volvía, ya sea porque Máximo me llamaba o porque yo volvía con la cola entre las piernas, mordiéndome la lengua para no pelear porque necesitaba el trabajo. Esto sucedió desde un principio y lo que fue pasando con el curso del tiempo fue que cada vez fui menos indispensable... hasta que llegó el día en que por una de mis pataletas efectivamente me mandaron derechito para la casa sin vuelta.

Máximo era muy exigente conmigo, en materia práctica del derecho, soy hija del rigor. Me costó sudor y lágrimas trabajar con él. Desde chico ha sido un cerebrito y quizás inconscientemente el era mi modelo a seguir en términos profesionales pero me frustraba mucho ya que es imposible seguirle el ritmo. En todo caso, si bien recibía retos quizás me merecí más de alguno. Yo me aprovechaba de que "el jefe" era mi hermano mayor y sacaba la vuelta como quería. Los trabajos los terminaba haciendo a última hora (pero los sacaba y con buena argumentación jurídica cuando eran escritos de plazo), pero de pasadita por hacerlos a última hora y no quedaba tiempo para la revisión del master, me llevaba mi reto. Cometía errores tontos, todo por falta de concentración (menos mal ahora se que es parte de esto ser volada y dispersa). Por otro lado, debo confesar que pasaba horas calentando el asiento, metida en internet, ni siquiera estudiando... De verdad mi hermano me quiere mucho porque yo perdía muy fácil el foco y por ende el tiempo, no era mucho lo que hacía (aparte que Máximo no delega algo completamente) y los últimos años me pagaba bastante bien...

En cuanto a mi estado de ánimo, pasé por altos y bajos. Habían días que no era capaz de levantarme para ir a trabajar y sencillamente le mandaba un mail al "jefe" y no iba. Le proponía fórmulas para recuperar el día o sencillamente no me importaba que me descontaran el día no trabajado o que me despidieran, la pega no valía nada al lado de lo mal que me estaba sintiendo. No me levantaba en todo el día y me sentía muy floja, no sabía que era parte de esta enfermedad y menos mi entorno, para ellos yo era irresponsable. Otro claro ejemplo de esta odiosa emocionalidad surgía cuando Máximo me llamaba a su oficina para decirme algo serio. Me comenzaba a hablar e instantáneamente se me ponían los ojos brillantes, tenía que morderme los labios para no llorar. Yo no quería que eso pasara pero era como un reflejo condicionado (incluso hasta el día de hoy que dejó de ser mi jefe). Y se venían las palabras de rigor "No te pongas así, tienes los ojos brillantes, ¡que vas a hacer cuando hables con un juez!" Y pasaban 2 cosas o sin querer rodaban lágrimas por mis "mejillas" (me carga nombrar así a los cachetes de mi cara, ja!) o lograba revertir el papelón. Me daba mucha rabia conmigo misma por no poder contenerme, por no poder evitar que los ojos se me pusieran vidriosos...

Ese trabajo terminó a raíz de la última pataleta que tuve y que ya ni recuerdo. Máximo me dijo "¡Estás despedida!" y yo no hallé nada mejor que decirle "Pero me debes mi indemnización por años de servicio" (me falto decir "o si no te demando o te acuso a la Inspección del Trabajo", ja). Finalmente, sin chistar (solo en acordar el monto), me pagó mis años de servicio.  Debo decirles que fui muy cara dura, obligué a MI HERMANO, a pagarme algo que no tenía porque exigirle y me pagó. El psiquiatra me dice que de seguro en ese momento estaba un "poquito" eufórica.

Hoy mi hermano no piensa volver a darme pega, dice que nuestra relación es mejor como hermanos que laboral.  Pero da lo mismo, pues a pesar de mis "levantadas de ra...", el ha sido capaz de no sentir rencor hacia mi. Y lo peor ¿Saben? Hoy es él quien me paga todo el tratamiento: psiquiatra, medicamentos, exámenes, psicóloga, terapia grupal e incluso mis clases para preparar el grado. Esto equivale a poco más del sueldo que ganaba por medio día (monto significativo, al menos para mi). Todo esto... sin pedirme nada a cambio...

Trabajé ahí hasta mediados de marzo de 2009... de aquí se viene una experiencia subrrealista y bastante particular cuando me fui a vivir a Sucupira... todo en el siguiente capítulo...

Olvidé decir algo muy importante: Trabajar en Tescar & Asoc. guiados por "Don Máximo" ha sido la mejor escuela para aprender el derecho para todos los que hemos pasado por ahí....

domingo, 7 de agosto de 2011

¿¿Quieren leerme alegre??? Aquí va...!

Antes de continuar con la segunda parte del capítulo anterior, para que vean que no todo es tristeza en esta enfermedad, quiero contarles que esta semana ha sido muy buena, la he disfrutado y ese yo triste no ha aparecido. Es extraño explicarlo, pero tal como les comente una vez, somos como 2 personas diametralmente distintas, tanto así, que no logran reconocerse. Esta yo de acá es incapaz de sentirse tan mal como la otra. La muerte está absolutamente fuera de sus pensamientos. Pero ¿como se siente esta felicidad? La sientes como tu mejor estado, no quieres mas, el mundo es perfecto así. Recuperas la confianza en ti misma y lo puedes hacer todo paso a paso. Eso si, no crean que esta felicidad no me asusta pues ella jamás ha sido pareja, siempre cae al otro extremo tarde o temprano...

He buscado trabajo con entusiasmo e incluso fui a una entrevista gracias al dato que me dio mi amiga Lily. Estoy muy agradecida de ella, porque al parecer ya agarré una pega de 3 días. No, no piensen que trabajaré de promotora en un supermercado, sin desmerecer a aquellas que lo hacen, sino que lo haré para una empresa minera (a los que protestan contra ellas, lo siento, la necesidad tiene cara de hereje, además que pagan más lucas... no me juzguen, puedo servirles de espía, ja!). La Sra. que me entrevistó me amó, no me hizo ningún test psicólogico ni de inglés, este último porque es un requisito para el trabajo (Perdón Lily, yo sé que a ti si te los hicieron, pero no tengo la culpa que le cayera bien...). ¿Ven amigos que son bipo como yo que podemos? tenemos cualidades que otros no tienes y son esa las que tenemos que explotar para que las otras que nos aplastan ni se noten.

Esta semana también he compartido con amigos, he reído, he conocido gente, veo como los que me rodean me quieren, algo que no veo cuando estoy mal. Incluso hasta gente en internet que solo conoce una especie de personaje que no tiene una cara real me ayudan a que la vida sea más amena: Un gran abrazo a todos Uds. que me hacen reir muchísimo (amigo @Kazuela y Sr. @Gerente2012 mis primeros amigos twitteros les mando un abrazo y @Lilithroolz ha sido topísimo conocerte. El resto de mis amiguis de twitterlandia ya los nombraré a todos, no se me sientan). Gracias  también a la Tere y Hugh (de Hugh Hefner, el pidió llamarse así, y porque lo conozco como lo conozco le doy en el gusto y es mi amigo, yaaaa!) pues ese sábado después del bajón extremo de los días anteriores me hicieron reir demasiado. Y como iban a faltar mis amigas sucupéntricas: Camille, Amellie, Emilia y Rulo, con quienes nos reímos diariamente a través de Facebook y cuando salimos como anoche.

Solo puedo concluir que he estado más tranquila, he estado mucho más ocupada, estoy teniendo menos roces con mi madre, estoy volviendo a ser yo, alegre, sociable, proactiva (si lo sé, menos con el grado), en fin. Aquella que estaba pérdida volvió y espero que sea para quedarse...

domingo, 31 de julio de 2011

Capitulo 8. Segunda tarea y mi vida laboral... Qué miedo!!! Parte I

Esta semana mi sesión con Josephine trató sobre la necesidad absoluta de encontrar pega (trabajo para los que no son chilenos). Uffff... no sé que hacer... Se preguntaran como pretendo estudiar para el grado y trabajar, no lo sé pero tendré que lograrlo, con toda esta inversión de médico, terapeuta y medicamentos supongo que ahora sí lo lograré (en caso contrario créanme que el equipo arriesga demanda, ja!). Para que sepan, antes de empezar mi relato de tipo laboral, les cuento que he decidido empezar a estudiar como debe ser pero de a poco pues el examen lo daré si o si en abril del 2012 (espero no ser la causa del fin del mundo, jajajajajaaj). Prometo que esta vez será la vencida, antes que se acabe el mundo seré abogado!

Dejémonos de tanta promesa y comencemos este relato. En la última sesión, Josephine me preguntó si le tenía miedo a trabajar y le contesté que si. Obviamente la pregunta inmediata fue "¿Y por qué?". Hice memoria para atrás y recordé los trabajos que había tenido. Sentí que mis experiencias habían sido un desastre. A ver hagamos un repaso de mi vida laboral...

Recordemos que yo nací y viví hasta los 12 años en en un pequeño país centroamericano llamado Litoral Pudiente... Años antes de mi nacimiento, mis padres y hermanos llegaron a vivir a este país. Mi padre venía de Chile con una carrera de derecho truncada pues se había ganado una "beca Augusto Pinochet" y contaba con tan solo un título de profesor. Con todo su potencial creativo entró a trabajar en una de las agencias de publicidad más importantes de América y terminó montando su propia agencia tiempo después. Le fue bastante bien y además de campañas publicitarias también se dedicó a la producción de programas de televisión. En ese contexto mis primeros trabajos se relacionaron con el mundo publicitario y televisivo, a muy temprana edad. Mi primer asomo en este rubro fue a mis tiernos 2 años... Dirán que tengo unos padres explotadores: y sí, así lo es, ja! Broma, no, no es así, debo decir que han sido todo lo contrario. Pero no le pongamos color con este trabajo la verdad se trató simplemente de posar para un afiche que promocionaba el año internacional del niño, para la marca Hitachi ("la calidad de confianza...", les presento  su eslogan de aquel entonces). Fue un  "trabajo" bastante light, por no decir que era solo una sesión de fotos con otros niños de distintas edades (mis hermanos también participaron), cueck! Unos años después, a mis 5 añitos participé en mi primer comercial, un éxito, ese año entre a kinder y mi compañerito de mesa estaba emocionadísimo porque se sentaba al lado de la "chiquita" del comercial de Intex. A los 8 y 9 años incursioné como modeloca en el capítulo especial del día del niño del programa de TV cuyo productor y director era mi padre, jajajajajajajaj (ni apitutada en la tele, jajajajaj), pero ni se crean fue uno de los programas con gran audiencia y más copiado, jajajajaja.... A los 10 años hice otro comercial, ahí me avergonzaba que me reconocieran y a los 11 y 12 años tuve a mi cargo la sección infantil de otro programa de mi padre. Aquí fue mi despuegue televisivo, jajajajaj (claro que se estrelló porque aquí en Chile, na ni na, aunque esperen acabo de recordar algo, jaja, más adelante les contaré). Gran historial farandulero, ¿no creen? pero remuneración.... mmmmmmm... no la recuerdo, quizás como era menor de edad mis progenitores se hicieron cargo de ella o papá nunca pagó, jajajajajaja. Bueno, volví al anonimato a los 12 años, cuando llegué a vivir a Chile....

De ahí mi primer trabajo, si mal no recuerdo, fue a los 18 años. No digamos que fue la gran pega con un derroche de inteligencia, pero era trabajo al fin y al cabo. Ese año primero trabajé en la muy conocida  FISA, la famosa Feria Internacional (en aquel entonces, si sé, se me cayó el carnetttsss). Junto a 3 chicas más trabajamos durante 10 días en el Galpón de EEUU en el stand de Aquaexpress. Fue una linda experiencia ofrecer agua helada o café con tu mejor cara a todo personaje que en lo que menos estaba interesado era en el producto, cueck! jajajajajajajajaj... Pero no me puedo quejar pues recibí una buena remuneración. Obviamente mi estadía ahí no estuvo exenta de anécdotas. La que recuerdo con mayor nitidez fue una muy divertido que me pasó llegando al final del evento. Resulta que durante nuestra "jornada de trabajo" habían muchas horas de ocio y para no aburrirte solías conversar con los vecinos (que terminaban siendo tus grandes amigos).  Llegado el último día, comenzaron las despedidas. Igual te encariñas con el entorno (cuando te acuerdas del dolor de pies por estar parada todo el día, se acabó el cariño). En este contexto, uno de nuestros vecinos llegó, como todos los días, a pedirnos su café. Me puse a conversar con él, como muchos otros días. De pronto, no sé en que momento escucho salir de él un "Por qué no me das tu teléfono para salir a tomarnos un café un día de estos." Yo me shockié, y empecé traspirar helado ¡¡¡¡no quería darle mi teléfono!!! Habrá tenido unos 38, 40 años y yo tenía dulces 18 (era algo así como 40 y 20!!). No sabía que hacer, siempre me ha costado cortar el "joteo". Al final, opté por darle el teléfono pero había un solo problema, había conversado con él mil veces y ¡¡¡No sabía su nombre!!! Tenía que saberlo por si llegaba a llamar y poder decir "No, no está, hablas con la hermana (que no tengo, ja!)."¿Qué hice? Disimuladamente empecé a buscar su nombre en la piocha que todos usábamos en la Fisa para identificarnos. La empiezo a leer y ahí estaba, siiiiiiiii, ahí estaba mi salvación!!! Vi su nombre y se llamaba José Abadengo, ¡¡Tenía el mismo apellido de mi madre!! eeeehhhhhh... Algo me decía que algo tenía que ver con ella, lo ví frente a mis ojos, me alivié y aquí viene mi dulce e irónica acotación: "Oye, sabes? mi mamá es Abadengo también". Lo vi palidecer y solo preguntar tímidamente "¿En serio?", le digo "si" con mi mejor cara de inocencia y "perdiste como en la guerra." Finalmente remata preguntando "Y, ¿Cómo se llama tu mamá?" Aquí viene lo mejor, se le desfiguró la cara cuando le dije; "Se llama Habi Alkabib... Abadengo."... Palideció y no tuvo otra, sus siguientes palabras fueron "Es mi prima", jjuuuuuuaaaaaaaa! Rápidamente terminó la conversa y "¡saspareció!". ¡¡Misión cumplida!! Ahora ¿quieren saber por qué palideció??? Porque era ¡¡casado y con hijos!! Se lo conté a mi madre y solo escuché una risotada y me contó quien era su primo hermano, mi querido tío, ja! En todo caso es una linda anécdota con mi tío José que hoy en paz descansa (fue un cáncer fulminate)...  En fin solo puedo decir que fueron mis primeras buenas lucas que gané.

En mi siguiente trabajo insistí con las cámaras, me duró hasta septiembre u octubre de ese año y fue ser "Extra de Continuidad" para la teleserie... "Adrenalina", jajajajaja... "Quienes son las reinas de la nossshhheee.... 'l'osotrras", jajajajajajajaj... esta ha sido la vergüenza de la vida, ¿Uds. saben como me molestaban con esto? La canción la ponían en todas las fiestas "Baila, baila sin parar, haaaaaas tu cabeza estallaaaaaaaar" y obvio que me subían al columpio. Imagínense lo que era verme a mi misma, ya en la universidad, con jumper prestado (en el colegio usabamos faldita tableada), en una sala de clases, sentada al lado de la protagonista: la Caty Winter (Francisca Merino)!!! Mi máxima actuación fue decir una línea en una indigna escena con la profe de inglés, jajajajajajaja... fue muy chistoso!!! Nos citaban un par de veces a la semana y todos los sábados. Me creerían que unos años después la repitieron y yo que me había ido a estudiar mis primeros años de derecho fuera de la capital y tuve que revivir, en menor grado, esa etapa en que me molestaban (o sea entiéndase que no fue bullying, siempre era en buena onda). Lo peor fue un día después de una clase de Derecho Civil, la profe me llama a un lado y me pregunta si la que salía en la teleserie era yooooo!!!! Casi me maté, jajajajajajaja!!! Qué indigno!!! Nunca pasé piola, jajajajajaja!! Al final, no me puedo quejar, igual me hice mis pesitos con este laburo.

Luego el año 1998 fue un año de mis experiencias verdaderas con el trabajo. Ese año aborté la misión en la primera carrera que había escogido: Psicología, por problemas de carácter económico, decidí congelar. A principios de ese año, sabiendo mi situación, una amiga me apitutó en la Fería del Transporte. Trabajé con mi amiga y otra amiga de ella. Gané mis buenas lucas sin hacer mucho, El problema (porque en eso se me fue gran parte de la plata) fue que mucho de ahorro no hice (para variar): se nos ocurrió celebrar nuestro cumpleaños en grande pues cumpliríamos 21 años (en realidad lo teníamos planificado con mi amiga Dominga, a ellas les gusto la idea y nos acoplamos). La fiesta estuvo increíble, el lugar lo hizo todo: arrendamos el ex-café del Puente, ese puente en medio del Mapocho que ha sido teatro, café, de todo. Tuvimos un excelente Dj, mi hermano Ignacio, que hasta el día de hoy es lo profesional en esto (es su hobby), buen sonido, mucha gente, amigos por todos lados, IN-CRE-Í-BLE. Obvio que me pasó otra cosa divertida... terminó la fiesta y era hora de irse, ahí andabamos cada loco con su tema y yo cuidando que no se me fuera el mino que me gustaba. Decidimos partir a comer de madrugada al YPF de aquellas hamburguesas clasiconas con queso, cebolla y todos los otros ingredientes (menos tomate porque yo no como tomate, no me gusta). Eramos varios con bajón con primos sureños incluidos. Yo amablemente le ofrecí a mi mino que se fuera con nosotros, o sea en el auto de mi hermano. Estaba todo listo, claro que había olvidado un solo detalle, preguntarle a Ignacio si podíamos llevar al personaje que me gustaba... Su respuesta fue desconcertante y a la vez chistosa... Dijo: "Arriba de los parlantes..." ¿¿Queeeeeeeé??? Su tono irónico y en serio fue otra cosa ¿¿por quuuueeé arriba de los parlantotes si no cabía??!!! Fue muy pesado!!! ¡¡Obvio que no se iba a ir con nosotros!!! Tooo mal, jajaja.  Igual me salí con la mía y se fue a comer hamburguesas, solo que su fue en el auto de mi amiga Pepa, cueck!!! Creo que lo único que pensé fue "¿¿Por qué chu... no habré salido en mi auto???" Bueno... les cuento que ese romance nunca se consumó, se puso a pololear ese año con una compañera de la U (ambos eran compañero míos en psicología y a él después de partir no lo veía tan seguido como ella). Hoy están felizmente casados con 2 hijos viviendo en Alemania, solo me doy a mi misma un gran ¡¡¡¡CUEEEECCCKKK!!!

Miren lo dispersa que soy en vez de hablar de trabajo terminé hablando de carrete, no puede ser... parece que echo de menos mis andanzas... Continuemos, pero les advierto que con la experiencia laboral que viene termino este capítuloo para que no sea tan largo. En el siguiente capítulo vendrá la segunda parte..

Resulta que en esta Feria del Transporte o como se haya llamado conocimos a unos chicos "bien parecidos", o sea que no estaban tan mal, que trabajaban en la Volvo. Como mi finalidad ese año era trabajar porque necesitaba lucas, para variar, les dije al vuelo por si alguno caía, que estaba buscando trabajo y si necesitaban a alguien en la Volvo para trabajar. Y ¿¿saben que??? Siiiiiii, así que terminé trabajando en la empresa familiar de los concesionarios de Honda, Volvo y Porsche, bueno de recepcionista-telefonista, era lo que había. Duré trabajando ahí hasta no recuerdo que número de pataletas, pero 6 meses. Claro que como siempre había estudiado en colegios privados, hablaba inglés, tenía buena presencia, vivía en un buen barrio, llegué con aires de diva a mi nuevo lugar de trabajo. Me juraba superior a todos y que yo estaba ahí casi por hobby más que por necesidad. Se notaba de lejos que nunca había trabajado, parecía hijita de papá a la cual este iba a buscar y a dejar todos los días (nada de micro a la casa).  Independiente de esto era simpática, encantadora, no le caía mal a nadie (eso creo) lo que aplacaba lo mal que podía caer todo lo otro. Este divismo me hacía tener mis pataletas de vez en cuando pues me creía intocable, tenían que pegarse una piedra en el pecho que yo trabajara ahí. Eso era lo que mi cabecita ideaba, ¿Ud. saben que todos esos son síntomas de manía? (es lo que yo llamo también euforia). Esto de andar con el pecho inflado creyendose la raja (a los que no le gusta este eufemísmo, lo siento, me sentía así) y enojarse por tonteras al extremo, amenazando con irse como si fueras indispensable, uuufff, mucho me aguantaron. Al final terminé desembocando en una depre que ahora identifico pues no llegué al psiquiatra esa vez. Recuerdo el último tiempo trabajando ahí, fue espantoso. Sufriendo excesivamente por un pololo (novio) que me había pateado a los 2 meses (es de patio sufrir como lo hice por ¡2 meses! de relación). Me sentía muy mal pero creo que este sufrimiento de la nada venía tal cual de la nada, a él le toco estar conmigo en septiembre mi peor mes del año y simplemente no pudo soportar esta montaña rusa de emociones que ni yo entendía.  Me pateo en primavera y sufrí como si me hubieran dejado plantada afuera de la iglesia, ¿es normal??? Nooooooooooo y la única que se percató de eso fue mi prima Kiki que en ese entonces me lo dijo y la odié por no entender mi dolor. En fin, solo imagínense como yo llegaba a trabajar ¡¡lloraba en el mesón de la recepción!! Me hablaban y lloraba, horroroso... Hasta que un día se planteo una pequeña rebaja de remuneración a todo el personal. Yo me negué y no firmé. Me despidieron. La que se creía indispensable se tuvo que ir con la cola entre las piernas, al menos, con un finiquito que incluía la indemnización por mes de aviso... Bueno ahí no paró el llanto, duró hasta lo de siempre: principios de octubre.

Hasta aquí la primera parte de mi vida laboral, ya vendrá la segunda parte, esperenla...

sábado, 30 de julio de 2011

Así me siento cuando estoy muuuuyyyy triste...

Escrito el viernes 29 de julio de 2011
Hoy me desperté como siempre, odiando las mañanas y no queriéndome levantar porque siento que mi vida es del terror. Prefiero refugiarme bajo las sábanas y hacerme la dormida... descubrí que ahí nadie te molesta... Imagínense lo que es luchar contra esto todas las mañanas y lo peor es cuando eso se extiende por más tiempo, hoy me duró el día entero. No me gusta sentirme así ni que me vean así... pero mi expresividad es tanta que cualquiera a mi alrededor lo nota. Al menos lloro escondida, donde nadie me ve (trato de hacerlo así, pero hay veces que los lagrimones caen solos sin importar el lugar y la persona presente). Odio la gente que anda inspirando lástima por ahí... Y también odio a aquellos que te dicen "tienes que poner de tu parte." ¿¿Saben ellos lo que es sentirse triste de la nada?? ¡NO, NI IDEA! ¿¿Alguien entiende lo que siento?? No, porque no saben que uno es capaz de querer morir cuando estás así. Sientes que estás soooooola en el mundo, que nadie te quiere, que eres un estorbo, que sobras y mil odiosidades más ¿es terrible no? Y lo peor es que te paralizas, te inmovilizas y no logras que tu vida sea normal y te pones más triste, uffffffff... (lo peor es que mi Tía con quien viví en Sucupira está acá compartiendo pieza conmigo, pues la otra pieza está ocupada y siente que es por su culpa que ando así, cueck!). Al menos tengo alguien susurrándome que tengo que salir de la tragedia griega que estoy viviendo, ese es: "mi yo sano", quien sin haber aprendido todavía las herramientas para sacarme de ahí, con mucha paciencia me ha salvado hasta de morir...  Hoy, gracias a él, movilicé uno de mis recursos y me comuniqué con mi Doc., revisó mi fórmula medicamentosa y me hizo unos cambios... (debería echarle el ojo, jaja, total es joven, gana buenas lucas, entendería el trastornito del ánimo que vine a heredar y tendría un recurso a mi lado aunque sea por un rato. Averiguaré si es casado, ja!). También me llamó mi psicóloga, preocupada, ya me había llamado ayer. La verdad es que lloriquie de la nada con ella, así que llamó de inmediato a Juan Manuel (léase en tono caribeño tipo telenovela, es mi psiquiatra) para contarle mi estado y me volvió a llamar. Linda ella, al parecer el culpable de todo este malestar es mi antidepresivo que fue bajado el lunes. Dice mi Doc que soy muy sensible al cambio de medicamentos. Mañana lo vuelvo a subir, veamos que pasa...

Hoy les cuento que la tontera pasó, el ajuste funcionó... ¡¡HE VUELTO!!

domingo, 24 de julio de 2011

S.O.S ¿Alguien me ha visto?? Parece que estoy desaparecida...

Son las 03:42 hrs. Hace un rato fui a dejar a Camille, una de mis amigas "Sucupéntricas" a su casa, como me tomé los medicamentos hace media hora estoy esperando que me hagan efecto para quedarme dormida. ¿¿Por qué me puse a escribir?? ¿Pasó algo importante? No, nada y ese es el punto. Mi vida está pasando frente a mis ojos y ¡¡no hago nada!! Solo la veo pasa ante mi.  Paso metida en el computador y, es más, eso es lo más emocionante que vivo durante el día. Aunque no lo crean, es verdad. No estoy desmereciendo a mis amigos virtuales, Uds. me dan algo de vida... Solo quiero saber ¿donde quedé? ¿En que parte me escondieron? ¿Dónde está la que salia los fines de semana a compartir con sus amigos y era una de las últimas en irse? ¿Dónde se escondió la que compartía alegremente sin tener en el pensamiento el cartel de bipolar? ¿Quien se raptó la que trabajaba o al menos decía que lo hacía y algo de plata tenía para moverse durante el mes? (el resto se iba en deudas) ¿Alguien ha visto la que pregonaba la independencia y libertad y las buscaba a toda costa? Y ¿la que peleaba apasionadamente cuando se sentía pasada a llevar o veía injusticia desapareció? ¿¿DÓNDE ESTÁ LA QUE POR NO SABER LO QUE TENÍA NO SE ESCUDABA EN ESTA ENFERMEDAD?... ¡¡¡NO ESTÁ!!! ¡¡¡LAAAAAA PEEEEEERDIIIIMOOOSSSS!!! No sé en que minuto desapareció... Ahora la única que merodea por acá es un personaje con las emociones fomes, viviendo en la casa de sus padres y mantenida a la edad que tiene. Ahora esta extraña dice que odia la carrera que estudió cuando antes le encantaba. Dice que se siente estancada, tapada de remedios (bueno al menos ya no le tiemblan las manos porque tuvo que pedir que por favor le sacaran ese efecto secundario). Anda apestosamente llorona por los rincones porque tiene el grifo del llanto abierto. Su vida social la está teniendo por... ¡¡¡internet!! y no en vivo. Anda pidiendo permiso para salir, y pide prestado el auto porque el de ella está sin papeles...

La verdad que con todo esto, creo yo, no desapareció solo se está muriendo en vida... ¿Cómo salvarla? ¡¡No lo sé!! ¡¡Ayúdenme, mi cabeza está bloqueada para encontrar la solución...!! Llevo 3 meses en este proceso y el cambio ha sido muy brusco, me fui de un extremo a otro, como todo en mi vida, nada de matices... Siento que me robaron esa otra yo que aunque dicen estaba enferma también la quería porque igual me hizo vivir cosas intensas, cosas que esta otra jamás se habría atrevido a experimentar por la forma en que la criaron y protegieron siempre. Si, es verdad, esa que extraño también sufrió y casi siempre sola sin dañar a su entorno solo a ella misma. Creo que fue así pues de otra forma ¿¿Cómo podemos explicar que la familia nuclear y extensiva la quiere, que todavía mantiene contacto con amigos que ha dejado en cada lugar donde ha estado y que hasta el ex marido, que fue quien la dejo, quiera volver?? Esta última reflexión me hace sentir bien, me hace pensar que solo será por poco tiempo y aparecerá sana cuando se recuperé del aterrizaje forzoso que fue enterarse que el problema de toda su vida fue que tenía trastorno bipolar...

Son las 16:17 horas y solo les puedo decir, lucidamente, que no puedo esperar que una vida entera se rearme en 3 meses.  Yo misma me encargué de tener, finalmente, la vida que ahora tengo. No puedo esperar que mis amistades capitalinas me busquen si yo desaparecí 2 años y las dejé botadas. Obvio que es difícil recordar que uno está de vuelta. No tengo una carrera terminada y una pega de las que me gustaría porque no he hecho nada para ello. Tengo un matrimonio fracasado porque viví en una montaña rusa de emociones que ahogó a mi pareja. No tengo hijos porque mi vida ha sido un desorden. No tengo un peso, vivo con mis padres y soy una mantenida por todo lo anterior... He sido muy dispersa todo mi vida... Pero en este momento no puedo ser malagradecida, me están pagando un tratamiento muy caro: psiquiatra de la clínica más cara de esta ciudad, una psicóloga de su equipo y los medicamentos de primera línea, los originales, para sanarme. Igual me pregunto ¿A qué costo debo aceptarlo? Todavía no lo sé...

Esto es solo otra protesta que tengo contra la vida que llevo, ya vendrá otro pasaje de mi vida...