IMPORTANTE

El primer capítulo es "El Diagnóstico", léanlo en orden (junio 2011 en adelante), será más fluido y entretenido para Uds. Que lo disfruten!!
Espero sus comentarios en cada entrada a este blog y trataré siempre de contestarles, apenas los lea lo haré, así que estén atentos... Cualquier consulta o lo que quieran decirme también pueden enviarme un mail a: doblepolaridad@gmail.com, síganme en Twitter: @DoblePolaridad, envía una solicitud de amistad a "Doble Polaridad" en Facebook (http://facebook.com/doblepolaridad), pongan "me gusta" a mi página en facebook: DoblePolaridad o síganme en Instagram @doblepolaridad.

lunes, 30 de enero de 2012

Capítulo 20. Jack y yo... Una relación especial...

Hace exactamente 2 meses y 8 días que conocí a Jack, un 22 de noviembre y fue de forma bastante singular, "a través de una amiga" (¿¿verdad Jack??). Pidió rápidamente mi teléfono y no se demoró nada en hacer el primer llamado telefónico. La verdad es que él se fue al grano de una, como él mismo dijo: "Dos cucharadas y a la papa". Me pareció bastante particular este personaje por lo que no me rehusé a conocerlo. Pero de un momento a otro, encontré todo tan extraño que hice lo que ya había hecho en otra oportunidad para hacer huir a un hombre en menos de 3 minutos (Capítulo 4). ¿¿Qué hice??? ¡¡¡Al segundo día le confesé que tenía trastorno bipolar!!! Acto seguido, lo derivé a leer ¡¡mi blog!! La verdad es que quería que huyera mientras pudiera. Pensé que era la mejor opción (además era una forma de corroborar lo que ya había hecho una vez, necesitaba salir de la duda y saber si efectivamente algo así haría a todos desaparecer). Recuerdo que ese fin de semana viajé al sur del país, a "Puerto Monck". No tuve noticias de él por varios días, lo que me llevó a pensar de inmediato que efectivamente lo había espantado. Había logrado mi objetivo (aunque debo admitir  que en el fondo de mi quería que ello no ocurriera pues quería sentir que a lo mejor no era tan cacho como creía). Hasta que ¡¡CUECK, E-RROR!! Cinco días después, apareció de nuevo conversándome en mis redes sociales... Definitivamente no arrancó...

Cuando apareció, hablando de mi enfermedad, de entradita le dije que se había ganado un relato sobre él en mi blog (y se lo dije) pues me dijo algo que no todo el mundo tiene muy claro, sus palabras fueron:  "Hay personas que viviven en la mentira.... en la deslealtad.... en la falta de respeto.... Vivir con eso es complicado.... Lo tuyo no.... Ni siquiera es una enfermedad.... Es una condición química.... No tiene que ver con tus principios y valores... Así que no te compliques...." ¿¿Díganme que no fueron lindas sus palabras y de alguien que sabe algo del tema?? Me dejó encantada y así hasta el día de hoy... Así que aquí estoy cumpliendo mi palabra, Jack tiene una entrada completita para él.

Bueno, luego de eso empezamos a conversar mucho, debo admitir que él es una persona muy entretenida, imposible aburrirse con él. A las 2 semanas de hablar por las redes sociales, Whatsapp y por teléfono tuvimos nuestra primer gran pelea... Odié con todo mi ser a este personaje, de hecho esa pelea está plasmada en este blog en la entrada: "De los errores se aprende... dicen". No entraré en detalles respecto de ella porque ya no vale la pena ya que luego tuve que hacer una reivindicación en una entrada posterior ("Necesito hacer una reivindicación") pues las asperezas fueron limadas, se desvivió en disculpas y yo no era quien para negárselas...

Comenzamos a tener una linda relación. De hecho en muchas entradas de este blog él me ha comentado y es mi fiel lector, jajajaja... Me siento muy cómoda hablando con él de cualquier tema. No tengo que poner careta alguna, siempre soy YO la que interactúa con él, logrando al poco tiempo que comenzara a gustarme... Un día empezó a decirme "Polo Norte" (por esto de mi bipolaridad) y yo en respuesta le comencé a decir "Polo Sur" (ya que siento que tiene rasgos bipolares como los míos todo el rato)... y pasamos a ser "los Politos"... Desde un comienzo sentí que a primera vista eramos distintos: él mayor que yo 11 años, con hijos (separado pero en eso estamos iguales), empresario, con su vida hecha y resuelta, que se nota que ya viene de vuelta... pero que a pesar de las diferencias, para seguir con la metáfora de los polos, debo decirles que pertenecemos al mismo planeta y el "Polo Norte" sin su "Polo Sur" no podría mantener La Tierra en equilibrio, razón por la cual, a pesar de todo, lo sentía mi complemento... Hablo esto último en pasado porque siento que las cosas han cambiado, ha dejado de ser ese partner que sentí éramos, pero esto se los comentaré al final...

Pasó casi un mes desde que nos conocimos y se dió la oportunidad de estar juntos... de vivir una aventura, de fundirnos y hacer el amor... Yo llevaba bastantes meses sin estar con alguien y él me produjo algo que pensé jamás volvería a sentir... Mariposas en la guata (estómago), subidas de temperatura solo por hablar con él, aceleramiento del corazón, etc. Todas esas cosas que le pasan a los ¿¿enamorados?? Bueno no sé, sentía cosas físicas importantes que no todo el mundo me produce (es más, que solo él me ha vuelto ha producir después de bastante tiempo que no lo sentía). Comenzamos una relación bastante sexual (si bien somos capaces de conversar de lo que sea). El sexo es lo que nos une pues no somos una pareja propiamente tal. Jamás hemos salido a comer, al cine, juntado con amigos, en fin, nunca hemos hecho cosas distintas que juntarnos en su depto. Bueno, recordemos que yo he andado con la hipomanía viva (ya en bajada) y, por ende, con la libido bastante alta, así que juntarse a eso la verdad no me desagaradaba para nada. Igual, no me puedo quejar porque ¡¡pucha que tiramos bien!! (tenemos buen sexo), somos el complemento perfecto y lo paso muy bien, aunque se nota que él ya viene de vuelta en esto (bueno en todo). Hemos estado como un mes y algo más en esto y aunque el sexo es cada vez mejor nuestra relación personal va en decadencia y eso no me gusta. Él es adorable, se hizo parte de mi vida y me gusta mucho, pero la relación, como está ahora, no me gusta para nada...

Oportunidades de conocer a otras personas no me han faltado, me he dejado querer, pero él ÚNICO sigue siendo mi Polito Sur... Hoy lo hecho de menos y mucho. Ya no hablamos como antes todo el día y a cada rato, se ha distanciado... Trato de responderme qué fue lo que pasó y no tengo respuesta, tampoco he recibido una por parte suya y no lo quiero forzar (y prefiero no saber parece). Él prometió ser mi amigo pasara o no pasara algo entre nosotros, antes y después, pero veo que eso solo fue una estrategia para que estuvieramos juntos. Ahora que ya lo hemos estado, cada vez se ha alejado más y aunque me da mucha pena, no quiero forzarlo a estar conmigo... Nunca he forzado a nadie, por muy bipolar que yo sea, y ésta no será la primera vez...

Jack... Polito Sur, pase lo que pase, quiero que sepas que has sido una persona muy importante en mi vida este último tiempo... 



domingo, 29 de enero de 2012

La sensación de vacío...

Ayer me volví a sentir mal, hace mucho no lo hacía pues estaba en el otro lado de la vereda. Hoy ya me siento mejor pero quiero compartir lo que escribí con Uds. y luego de ello cual fue el desenlace... 

Sábado 28 de enero de 2012... Me encontraba sola (y me encuentro) cuidando la casa en el cerro de mi amiga Mane (lo hago cada vez que ella y su familia sale fuera de Chile)...: 
"No sé si a Uds. les ha pasado que llevan mucho tiempo divirtiéndose y al poco andar, a pesar de estar rodeados de mucha gente, al final del día te sientes solo, que tu vida está vacía y meditas que has hecho mal... Trato de llenar el vacío de alguna forma, muchas veces saliendo, el problema es cuando vuelvo y me encuentro que sigo sola. Sobretodo, cuando me toca encontrarme conmigo misma y simplemente me doy cuenta que estoy sola. Siento que a nadie le importo, que da lo mismo si estoy o no estoy y en esos momentos el vacío crece. Pero más allá de importarle o no a alguien, me siento insignificante, que da lo mismo estar en cuerpo y alma en este mundo pues soy un punto demasiado sin importancia que tiene que permanecer, por alguna razón con los pies pegados en esta tierra... Lo peor es que antes de seguir sintiéndome así, prefiero morir...

Esta sensación de vacío y soledad la he tenido varias veces a lo largo de mi vida... Es una sensación recurrente y dolorosa... Enciendo un cigarrillo, miro un rato el horizonte y sigo escribiendo. Ya siento como se terminó de deshacer el Ravotril puesto bajo mi lengua para que hiciera rápido efecto y poder dejar de sentir esto lo más rapidamente posible. Todavía esa sensación no se va y siento que la soledad me está matando. Al parecer me cuesta estar conmigo a solas sobretodo cuando tu cabeza no para de pensar. Cuando te recuerda mil cosas que prefieres olvidar, entre ellas, que tienes 34 años y sigues sin avanzar. Estás estancada en el mismo lugar que hace años. Es como si en algún minuto de mi vida, quizás cuando egresé de mi carrera (pues ha sido el último logro que he tenido en la vida), ella se hubiese detenido, atascada en una congestión vehicular, donde sientes como los automovilistas tocan la bocina en tus orejas y reclaman sin lograr moverse de ahí ni un centímetro y menos tú. Siento que por más tratamientos que siga los pensamientos así no aminoran, no desaparecen de mi vida, me persiguen y vuelven a aparecer cuando menos quiero y lo espero.

No soy nadie, soy demasiado insignificante, no es necesario seguir aquí y quiero morir o al menos dejar de sentir (no sabemos qué pasa cuando morimos, no sabemos si de verdad dejamos de sentir, por lo que ante la incertidumbre lo único que quiero es dejar de sentir antes de morir...). Estas subidas y bajadas de ánimo, este vaivén entre uno y otro estado de ánimo sin término medio, todavía no para, sigue cuando lo único que quiero es que se detengan de una vez por todas... Quiero dejar de ver el vaso medio lleno o medio vacio, solo quiero ver que está a la mitad, en el equilibrio... Solo me pregunto una y otra vez... ¿¿Hasta cuando?? Si... ¿¿Hasta cuando??"

Luego de escribir esto rodaron lágrimas por mi cara y sentí como la tristeza se iba apoderando de mi. Me cuestionaba si de verdad algún día sería capaz de vivir sola sin sentir constantemente esa sensación de vacío y soledad extrema. Es como ser inválida, o sea, como si tuviera miedo que sola no pudiera valerme por mi misma por el temor de que pensamientos así me atormentaran constantemente. Tengo miedo de volver a cometer una locura algún día y que esta vez las cosas terminasen mal.

Gracias a Dios en el momento preciso aparecieron mis amigas, la Dominga y la Agustina (de ella les contaré en una próxima entrada). La Dominga tuvo que escuchar mi llanto y el por qué, y se encargó de sacarme de ahí. Al menos ya entiende que es parte de mi enfermedad y tiene claro que son estado que pasarán... Con palabras muy lindas y de la forma que pudo logró sacarme, casi tirándome con una acuerda, con mucha fuerza hacia afuera de ese hoyo... Al poco rato apareció la Agustina que me sacó de la casa, a pasarlo bien, una vez más, y hacerme olvidar de todas mis penas...

lunes, 23 de enero de 2012

Mi hipomanía... aunque sigo dispersa ya estoy más quieta...

Que quieren que les diga... este último tiempo he estado hipomaníaca total (para los que no entienden bien este término en palabras simples y coloquiales significa que me pasé a la vereda de la euforía, no en grado máximo como ocurre cuando entras en fase maníaca, pero ahí estoy)... Eso si, creo que ya voy en bajada hacia el equilibrio... En un primer momento, por más que me cambiaron medicamentos, incluso me bajaron el antidepresivo a la cuarta parte, seguí igual. Despegué y me mantuve subiendo... subiendo cada vez más arriba en la cresta de la ola para querer surfearla por mucho rato pero algo están haciendo ya los medicamentos. Si bien no estoy del todo sobre la superficie que debiera estar, me siento menos inquieta que antes.  

Es primera vez que logro reconocer los síntomas hipomaníacos en mi. O sea, decir, esto que me está pasando es porque estoy en una fase más bien eufórica que normal. Obviamente que lograrlo ha sido posible gracias a la ayuda de mi querida psicóloga Lucienne. Solo les puedo decir que es redifícil estar en este otro lado de la vereda y encontrar que tienes síntomas de que algo no anda bien y que estar así tampoco es bueno... Sin embargo, lo más difícil es descubrir que sentirse tan grandiosamente bien es parte de tu enfermedad y no de tu equilibrio, lo cual encuentro del terror... Sé que estoy en un proceso de aprendizaje, de entender que, aunque te sientas bien, eso no es lo que se esperan de ti para estar "equilibrada" y cuesta  mucho. 

Y ¿Saben qué? Debo decirles que es terrible vivir así. Esto de no saber cuándo lo que sientes es verdad o una odiosa mentira. Vivir sin saber si estás distorsionando la realidad no se lo doy a nadie y no saben lo cansada que estoy de esto, de esta incertidumbre, de creer en muchas oportunidades tu cabeza te está jugando malas pasadas y no poder discriminar cuando ocurre así... El no saber si la relación que tienes con la gente que te rodea puede ser una mentira y que te volverá a pasar lo mismo que te ha pasado cada vez que has estado así, es horroroso. Y ¿que es eso que volverá a pasar?? Que te darás cuenta que ese mundo irreal es desechable y todos quienes lo conformaron también lo son... Es fuerte lo que digo pero me ha pasado una y otra vez a lo largo de mi vida...

Es tan difícil controlar la ansiedad cuando estás así. Quieres todo rápido, para ayer ojalá, ver resultados instantáneos y terminas cometiendo por ello los peores errores. No te quedas callada nunca, la paciencia se agota, quieres resolver todo a tu manera pues crees que es la mejor forma, pero luego caes que nada bueno has hecho y te encuentras sola una vez más parada frente al mundo. Quizás esto no solo nos pase a personas como nosotros, le pasa a mucha gente, el problema es que nosotros, por culpa de este tipo de cosas, no podemos construir nuestras vidas ya que con cualquier cosa se  desmorona...

No hay forma de saltarse toda esta dinámica cuando no han encontrado el medicamento adecuado para ti y la única advertencia que me han hecho respecto a como vivir este momento, cuando ya es reconocible, es que no tome decisiones. Lo más seguro, cuando te encuentres al medio de más de alguna te arrepentirás... Tengo terminantemente prohibido hacerlo pero el problema es que igual sigo tomando decisiones y nunca sé si son malas decisiones hasta que me paso al equilibrio, como ya lo señalé. Este último tiempo no se ha librado de mi toma de decisiones, lo he hecho y algunas han sido más grandiosas que otras y otras no sé si las habría tomado en estado normal... Temo mucho haberme equivocado y temo equivocarme de aquí para adelante, como me ha ocurrido cada vez que caigo en un estado así. 

Se preguntarán, entre todo lo que he escrito, que fue lo que pasó con mi ex marido, Vicente. Bueno, tomamos la decisión finalmente de divorciarnos porque se dió cuenta que yo no estaba ordenada, que soy un desastre y en mi hay que invertir mucho para seguir a mi lado. Si bien el divorcio es lo que yo siempre había querido y no me cuestioné en absoluto que haya decidido también divorciarse, hoy siento un poco de pena pues me demostró que no se la pudo más conmigo... y eso me lleva a la siguiente pregunta: Si él, que me contuvo durante 8 años, no se la pudo más conmigo, ¿podrá alguien en este mundo hacerlo? Cada día me convenzo más que no y me da mucha pena...

Hoy estoy logrando escribir porque ya estoy menos eufórica. Me siento dispersa hasta para hilar mis ideas en este blog pero lo tenía muy botado. El estabilizador del ánimo que estoy tomando hace semana y media creo que me está haciendo efecto y me está bajando las revoluciones (no así otros síntomas, pero eso hay que verlo dentro de más días).  Espero éste sea el que andábamos buscando y que no me produzca un efecto secundario como todos los otros. Lo único que quiero y sueño es tener una vida normal, donde no existan mundos paralelos e irreales que aparezcan por culpa de mis indomables e intensos estados de ánimo...

lunes, 9 de enero de 2012

¿¿Realidad o ficción??? Ud. decida...


Me siento en una encrucijada... Me siento rara... El jueves pasado tuve hora con Lucienne y de la sesión surgió que yo no estaba tan estabilizada como creía... Empecé a hablar y a medida que lo hacía iba introduciendo factores que daban para pensar que estaba entrando en una fase hipomaníaca. Raro porque hasta ese momento yo pensaba lo contrario, que estaba en mi centro, pensando las cosas con más claridad que nunca, me sentía muy bien. Pero: compras compulsivas, cambio en mi plan de vida (no querer dar en lo absoluto mi examen de grado y solo querer dedicarme a hacer cualquier otra cosa), postulaciones a trabajos de gerente o cargos altos de empresa que no tienen nada que ver con el derecho por estar aburrida en mi actual trabajo (lo que menos tengo son las habilidades o competencias curriculares para esos trabajos que postulé), la libido alta, querer volver con mi ex marido de un momento a otro por una especie de enamoramiento fulminante y repentino cuando jamás lo había sentido, otra situación que prefiero no comentar pues el involucrado es fiel lector mío, sensación de bienestar más usual de lo común, consumir mucho dulce, inquietud psicomotora (no estar tranquila en un solo lugar, querer hacer mil cosas pero no saber qué), muchas ganas de parlotear, irritabilidad, en fin... Todos esos factores, para una facultativa que me conoce y trata hace años, son indicios sospechosos de una eventual entrada a un estado hipomaníaco. A ello debemos agregarle la estacionalidad ¿A qué me refiero? A que en esta época del año tiendo a tomar vuelo para subirme a la cúspide de la montaña rusa. La verdad es que todo calza pero yo no me había dado cuenta pues la sensación de bienestar es engatusadora a diferencia de la de la depresión, cuyos síntomas lo que menos hacen es seducirte para no darte cuenta que estás mal. La hipomanía o manía es un estado bastante "maricón" pues manipula muy bien al "yo sano" para que no se dé cuenta de que algo no está bien y pueda encender las luces de alerta. Ello lo hace cuando ya es demasiado tarde.

Se preguntarán qué tiene de malo sentirse así. Lo mismo me cuestiono yo. Pero créanme que tiene aspectos bastante negativos, empezando porque vives en una realidad paralela, que no es real, donde tus sentimientos placenteros distorsionan la realidad y no sabes si ese mundo en el que estás viviendo es el verdadero, no puedes distinguir si te está dando las señales correctas... Pero ¿¿Qué ocurre en estos estados eufóricos?? Lo más importante es que te puede llevar a tomar decisiones equivocadas, por no tener un conocimiento acabado de la realidad. Mucho de lo que vives y sientes no se condicen con la verdadera existencia, todo lo percibes tan maravillosamente lindo que distorsionas la realidad. Lo peor es que en ese tomar decisiones puedes dañar a gente en el camino, pues cuando ese espejismo desaparece sentirás que hiciste las cosas pésimo pues no era eso lo que de verdad querías. Crees cosas que no son y cuando te das cuenta estás metida en un problemón. Uffff... la mente es tan traicionera cuando tienes esta enfermedad.

En la entrada anterior hablaba de una posible vuelta con mi ex marido (Una vuelta de carnero???... Hundida en la confusión....), algo muy raro porque jamás me lo creí tan firmemente como hoy. Es como estar viviendo otra realidad donde todo es maravilloso, no existen problemas y hasta pajaritos dan vueltas por tu cabeza. Pero, ¿¿es eso verdad?? Me encantaría que lo fuera y pudiera decir con convicción que lo que pasa por mi cabeza es lo que realmente quiero. Que esa sensación de querer rehacer mi vida con la misma persona de la que creí ya no estar enamorada hace tiempo y construir una familia con él puede que no sea real te inquieta de sobremanera. Cuando lo sentí, creí que las circunstancias habían cambiado, que vi algo que quizás nunca había visto en mi ex marido. El tema es el siguiente, si solo esto me hubiese estado pasando hoy, solo hubiese tenido esta sensación y sólo estas ganas hubiesen surgido en mi cabeza, no habría problema, quizás todo sería verdad... pero lo más seguro es que no sea así pues hay otros factores indicadores de una eventual hipomanía que estaría merodeandome en estos momentos. Por eso, tengo prohibido tomar decisiones y créanme que yo también me lo prohíbo, ¡¡¡no quiero seguir metiendo más las patas!!! Aunque lo he pasado "chancho" (muy bien) haciéndolo a lo largo de mi vida después tengo que andar haciéndome cargo de mis metidas de pata, ¡¡Cueck!!

Por lo tanto, a todos aquellos que comentaron mi entrada anterior, alentándome a darme esa segunda oportunidad, les digo que todo puede ser una ilusión óptica... por eso esperaré tranquila a ver que pasa conmigo pues tuve que recurrir nuevamente a las manos de mi Dr. Emmet. Junto al informe que le envió mi psicóloga y como me vió me tuvo que cambiar la medicación pues dijo que estaba despegando para volar muy alto. Hace un par de días que estoy con un cambio en la combinación de mis medicamentos: me bajaron dosis (del antidepresivo pues me pueden hacer elevarme rapidamente), me suprimieron la pastillita para que todo me importara una raja (y la que me tenía en engorda, jajajajajaja...) y me agregó uno nuevo... Como todos los estabilizadores del ánimo tradicionales no me han hecho bien, se encuentra en la obligación de probar con otros medicamentos, combinaciones y utilizar sus conocimientos de viejo "zorro" en la materia para aplicarlos en mi (ven que es un Dr. Emmet Brown cualquiera??? jajaja).

Bueno, en eso estoy hoy. Tranquiliiiiiita, bueno, en términos de no tomar decisiones, porque la hiperkinesia y ganas de hacer cosas me están matando... Solo les digo que tendré paciencia y esperaré la estabilización nuevamente... ¡¡¡Vamos que se puede!!! Y , vuelvo a insistirles a todos los que comentaron mi entrada anterior, que por esta situación anímica que estoy viviendo ahora me tomaré las cosas con calma. Aún no sabemos si todo es una ilusión propia de mi enfermedad. Les agradezco sus buenas vibras y consejos, pero no haré nada hasta que se me vayan pasando los síntomas que hacen creer que estoy hipomaníaca.

Por último, solo una cosa debo decirles... Ahora entiendo por qué a personas como nosotros, en determinadas circunstancias, nos encantaría dejar la medicación... Me siento tan bien así que me da lata que me digan que es porque estoy entrando en esta fase hipomaníaca... Aunque puede que así sea, cuesta creerlo y no quiero que me saquen de este estado pues es maravilloso sentirse así... Si, es verdad, me cambiaron la medicación para equilibrarme y no dejar la escoba pero debo confesarles que, parte de mi, no quiere tomarla porque se siente fantásticamente bien... Temo que me adormezcan y me pongan plana. Definitivamente no me la quiero tomar, pero lamentablemente tengo un "yo sano" que a pesar de estar seducido por este estado anímico, algo funciona y me obliga a hacerle caso a mis terapeutas. Nada que hacer...

jueves, 5 de enero de 2012

Una vuelta de carnero???... Hundida en la confusión....


Ayyyyyyy.... no sé como empezar... No sé que me pasó, como sucedió ni que me hizo entrar en este estado de confusión... O sea si sé que me tiene confundida, lo que no sé es como lo hicieron para lograr que yo entrara en este mareo mental que más que desagradarme, me gusta un poco... ¿¿Qué fue lo que pasó?? ¿¿Qué me tiene así?? Fue un solo hecho, una situación, una vivencia imprevista que hizo dar un vuelco en mi vida... ¿¿Qué sucedió?? Hace un par de noches me junté con mi ex marido, Vicente... Hace muchos meses que no lo veía, la última vez había sido en junio del año pasado cuando yo estaba en plena crisis bipolar (y tratándome con el otro doc.). En ese entonces no sabía lo que quería, estaba en otro proceso, en el proceso de digerir mi enfermedad. Hoy ese proceso de hacerme cargo de esta condición está finalizando, ya lo tengo internalizado y asumido y ahora que estoy estabilizada siento algo que no me había cuestionado de la forma que lo hago hoy... siento que no es mala idea darme una segunda oportunidad con mi ex marido... y lo digo de corazón...

¿¿Cómo pude llegar a esta fulminante conclusión después de haber pensado firmemente por meses y años en el divorcio??? No lo sé... Esa noche fue todo tan mágico, me dijo tantas cosas que sentí provenían de lo más profundo de su corazón, de su ser, de adentro, de ese lugar donde guardamos todas aquellas sensaciones que nos cuesta explicar, desde donde están escondidos nuestros sentimientos. No sé que pasó pero hizo que algo dentro mío se moviera y me cuestionara mis firmes decisiones. Fue un todo que me conmovió, vi como sus ojitos brillaban cuando me miraba, como sonreía de felicidad por estar a mi lado, como me hablaba con sinceridad, desde su tranquilidad, convicción y paz, la que nunca había sentido antes, creo... Qué difícil situación... Vicente es la persona que más me conoce en esta vida. Me ha visto pasándolo bien, mal, desestabilizada, del terror, disparatada por mi enfermedad, dispersa, planeando grandes proyectos sin nunca concluirlos, creyéndome la reina del universo o la peor rata que deambula en la tierra, alegre, floja, desordenada, obsesiva, rellenita, flaca, deslavada y sin ganas o regia caminando casi en una pasarela... me ha visto, sentido, oído, olido, probado en todas mis facetas y aún así con ganas de seguir queriéndome... Sí, así es, sabiendo que soy un desastre, que mi vida actualmente lo es y que no sé hasta cuando lo seguirá siendo. Me habló de magia, de sentir que me conoce desde otras vidas, de sensaciones inexplicables que le provoco y de nuestro proyecto de vida hasta la vejez, el que siempre soñamos. Y ¿saben? Siento que pudimos sintonizar en la misma frecuencia, cosa que no ocurría ni cuando estábamos casados (bueno seguimos estándolo pero me refiero a cuando vivíamos juntos). Jamás pensé que me iba a hacer dudar de lo que tan firmemente estaba segura. Nunca creí que mi decisión de no volver jamás podía llegar a convertirse en una idea tan frágil. No sé que hizo, despertó en mi algo que estaba profundamente dormido, que yo no recordaba y que ni sé si alguna vez había existido. Es tan extraño todo... es como si con una varita mágica hubiesen cambiado en mi todo lo que yo creía. Cómo si de un momento a otro hubiese sido tocada por algo mágico que me hizo verlo y sentirlo a él desde otro cristal.

Sentí que lo nuestro no estaba muerto como lo creí por mucho tiempo... Nació una nueva ilusión en mi, la que nunca sospeché aparecería. La que siempre soñé que existiera una vez más para no tener que dejarlo ir.  Y, lo mejor, es que no fue por una convención, tampoco por el deber ser, ni porque es más fácil diablo conocido que por conocer simplemente porque así lo siento!!!  Lo descubrí esa noche y me gusta sentirlo así... Es un empezar de nuevo, una reconquista, algo que por años le pedí silenciosamente a gritos y ahora lo está logrando.

Ahora no sé que pasará... no he tenido noticias de él, quizás está esperando que yo le dé el "vamos" a una nueva oportunidad... Él ya tiró todas sus cartas en la mesa. Ahora me toca a mi pronunciarme, parece... Tengo miedo. Miedo a equivocarme de nuevo y meter las patas hasta el fondo. ¿¿Será bueno darme una segunda oportunidad?? Han pasado 2 años y medio de nuestra separación ¿¿Podrá recomponerse lo que una vez se rompió en mil pedazos?? Ayyyy, que difícil, estoy en la encrucijada de cambiar mi libertad por una nueva oportunidad. ¿¿Valdrá la pena arriesgarse?? Es posible que no tenga nada que perder, bueno si, mi preciada libertad. Pero ¿que más da si ya sé que en cualquier momento la puedo recuperar?? Las cosas ya no son todo o nada como antes. He aprendido a que hay matíces, que uno se puede arrepentir y dar pie atrás... ¿Nada es definitivo, todo es relativo?? Así es y hoy por fin entendí su significado real. Gracias Dr. Emmet por mantenerme con la mente clara para pensar y tomar decisiones. Para ver cosas que antes no veía y dejarme llevar por el momento más que por lo que vendrá... Todo eso se lo debo a mi estabilización... Eso creo, a menos que la medicación me esté haciendo ver y sentir cosas que no son... esperemos que no sea esta última opción, jajá.

Ya les contaré más adelante en que quedó esto de Vicente... Si le di una oportunidad o simplemente lo volví a dejar volar... Lo sabrán cuando mi cabecita loca se desconfunda y ponga en orden sus sentimientos. Mientras sigo viviendo mi vida loca tal como está (y creánme que no me desagrada como está ¿¿no es cierto Jack??).

martes, 27 de diciembre de 2011

Capítulo 19. El día que quise borrarme de la faz de la tierra... (desclasificando material de mi vida)

La verdad es que la entrada anterior ("Quiero dejar de sentir...") estuvo bien tétrica, lo asumo... Para que vean lo mal que uno puede llegar a sentirse cuando los químicos en tu cerebro te juegan una mala pasada. Ahí hay que tener mucho cuidado porque la razón no existe y puedes llegar a cometer actos de los que después te puedes arrepentir, si es que no es demasiado tarde... Yo le temo mucho a esos estados. He estado tantas veces ahí y debo confesarles que  una vez toqué fondo... fue el motivo que me hizo volver de Sucupira y hoy quiero compartirlo con Uds.. 

Cuando escribí el primer capítulo de este blog ("El diagnóstico"), les mencioné que había hecho algo que jamás había hecho en un estado depresivo. Estaba sola en mi casa sucupirense, absolutamente sola... la vida venía negra desde hacía ratito y un hecho puntual terminó por destruirme, como si ya en el suelo, sin posibilidad de defenderme, me hubiesen pegado la mejor de las patadas en mis costillas. Ese hecho puntual, me lo guardaré, me lo llevaré a la tumba si puedo pues si lo cuento muchos creerán que ese fue el motivo de mi mala decisión, pero no fue ese, fue un cúmulo de cosas desordenadas en mi cabeza. 

¡¡UD. NO LO HAGA!!
No sé por qué estoy contándoles este suceso, pero creo que es bueno que sepan la intensidad con que uno sufre cuando se padece de esta enfermedad... Lo que te pasa principalmente es que te nublas, no ves nada bueno y como no ves salida se te ocurren las cosas más inverosímiles que hacer contigo misma. A mi la que más se me repite es la de desaparecer de la faz de la tierra. ¿¿A través de que medio?? Las pastillas. Dirán que es peligroso que las maneje yo pues cualquier día cometo una estupidez, pero ahí está mi fortaleza... tener a la mano mi arma suicida y no utilizarla. Esa vez que toqué fondo llevé a cabo esa fantasía, me tomé una cantidad importante de pastillas. Quería que me hicieran efecto en el instante pero no lo lograba. Empecé con una, luego con otra y otra (una para dormir y 2 de la más alta dosis de ansiolítico que me permiten tomar en caso de necesitarlo... cuando me tome la primera dosis, "otra dosis igual no me hará mal..."). Luego al minuto siguiente me vi tomando otra, otra, otra, otra, otra y otra... llamando entre medio a alguien que me ayudara. Nadie me contestaba, eran la 1 de la madrugada y solo fue a la novena pastilla (octava del ansiolítico) que alguien me contestó... mi tía Marie. Las pastillas todavía no me hacían efecto, estaba lúcida completamente. Ella de inmediato llamó a su hijo Lucas, mi primo, para que fuera a mi llamado desesperado de ayuda, de SOS... fue mi salvación... Llegó a mi casa en su camioneta a buscarme y yo cual superwoman en vez de subirme a ella e irme con él al volante, me subí a mi auto y manejé hasta la casa de mi tía. Qué irresponsabilidad... No me pregunten como cresta llegué allá, si bien la distancia era corta, me había tomado una cantidad suficiente de ansiolíticos capaz de echar a dormir a un elefante al instante. De ahí en adelante la película la tengo cortada. Llamaron al Doc del pueblo, el Trolo, que resulta ser algo así como sobrino mío, y él dijo que no era necesario llevarme al hospital del pueblo más cercano, Chiriwest. Me llevaron al policlínico a tomarme la presión, la cual estaba muy baja. Me di varias vueltas por la casa, como si nada... Me embutían leche para aminorar los efectos de las pastillas y no intoxicarme... Pobre tía Marie por lo que la hice pasar... su sobrina regalona se había convertido en suicida!!! 

Estaba completamente desestabilizada, tanto así que las pastillas lo único que hicieron fue hacerme dormir durante casi un día completo, nada más. Cuando caí en cuenta de lo que había hecho me asusté. Ese querer borrarme me había llevado al borde de la muerte porque si mi tía Marie no me hubiese contestado, yo hubiese seguido tomándome una pastilla tras otra hasta morir o hasta que alguien hubiese recurrido en mi auxilio. Pero conscientemente no lo había hecho con el afán suicida, onda "ME QUIERO MORIR", lo había hecho porque no quería existir, quería no estar, desaparecer, actos que si bien son parecidos a morir, no tienen el carácter de eterno que tiene la muerte. El problema es que para lograr alguno de esos estados la única posibilidad que se tiene en mente es dejar de vivir. Dificil división, verdad??? Mi cabecita loca estaba pidiendo ayuda a gritos y lo hizo de una forma bastante destructiva.

Dirán que si uno quiere morir lo hace sola y sin avisar... así es, pero yo avisé porque todavía estaba aleteando un "yo sano" dentro mío. No lo hice por llamar la atención como muchos creen que sucede cuando alguien intenta algo así. Yo estaba muy enferma y por eso lo hice, independiente de que haya pedido ayuda o no. No veía salida a lo que estaba viviendo. Escapar me era imposible. Quería acallar mi cabeza, mis pensamientos, mis sentimientos, mis autoreproches, mi torbellino interno y esa era la única forma de hacerlo... Sí, borrándome por un buen rato, el problema es que ese buen rato pudo haber sido una eternidad tal como me lo dijeron mis médicos y terapeutas después. Afortunadamente, de ese hecho no se produjeron consecuencias. Me borré todo un día... el 30 de marzo del 2011 no existió en mi calendario... Creo que mi tía casi no durmió por estar atenta a si respiraba o si mi corazón latía. ¡¡Grande tía!! Por eso y muchas cosas más te adoro. Me salvaste la vida una vez más, tal como lo haces cada vez que recurro a ti para pedir ayuda por las cosas que pasa  en mi cabeza, más aún, cuando ciertas situaciones de la vida me afectan de manera sobrehumana...

Es muy difícil tomar consciencia de que lo que uno hizo no está bien, sobretodo, cuando no existieron secuelas y jamás te sentiste físicamente mal. La dosis que ingerí fue de 16mg de ese ansiolítico y el máximo que se me permite en una dosis extrema es de 2mg diario en ese entonces. Tuve mucho miedo de manejar el medicamento por mi misma por bastante tiempo. Mientras seguí en Sucupira luego del suceso, fue mi tía Marie la que me los administraba, ella me los daba cuando se los pedía. Dieciocho días pasaron luego de lo sucedido para que yo volviera a la capital a ver un médico. Me costó. Mientras hice cosas que rayaban en mi locura como vestirme de morado y hablar horas por celular con mi amigo brujito (las ansias por saber mi futuro me obsesionaban), el problema fue cuando cuando entré en razón y lo dejé botado sin motivo alguno. Hasta el día de hoy se cuestiona que fue lo que hizo para yo no querer saber nada más de él. Lamentablemente son reacciones que uno tiene cuando vive demasiado intensamente la vida por momentos. Todo lo que rodea ese estado de ánimo, luego, cuando estás más estabilizada, te choca. Lo asocias con una emoción muy fuerte que no es la más linda de evocar y dejas todo eso que te recuerda a ese momento de lado, sin importar si haces sufrir a alguien. Menos mal que varios se salvaron, como mi tía Marie, que al no ser ella parte de mis vivencias locas, solo era mi apoyo, no la logré relacionar con esas sensaciones fuertes que tengo grabadas en mi.

Hoy miro hacia atrás y sigo asustándome por lo que hice pero lo bueno es que ahora ya tengo conocimiento acerca de qué fue lo que me llevó a actuar así... Mi trastorno bipolar... Fue esta condición la que tenía desordenados mis neuroquímicos y me llevó a hacer locuras extremas. Fue esta enfermedad de mierda la que me cegó y me llevó a actuar para dejar de existir. Si bien cuando estoy mal, mi fantasía suicida sigue siendo tomarme un frasco de pastillas para borrarme (las otras alternativas las encuentro macabras y requieren mucho trabajo), ahora, son menos las veces que me siento así, los episodios son más cortos y mi "yo sano" de alguna forma reacciona más rápidamente y me hace entrar en razón antes para no cometer nada extremo. Sé que es la forma más fácil de escapar, pero cuando no tienes nada que te retenga en este mundo la ideación se potencia y se hace más fuerte... Por eso plasmé la última vez, en la entrada anterior, lo que estaba sintiendo en ese estado de negrura... quería que Uds. aprendieran a ver que lo que nos pasa no son meros caprichos, son estados intensos y rebeldes como dice el título de este blog. Cuando una persona con nuestra enfermedad o en un estado de depresión profunda da indicios de este tipo de sentimientos, créanles, de verdad lo están sintiendo y con una intensidad que ni se lo imaginan...

Anexo 19 febrero 2018
Hay una canción que cuando escribí esta entrada no existía... el otro día analizando su letra, hay una estrofa que grafica muy bien ese momento en que quise borrarme, la canción se llama "Tu falta de querer", es de la chilena Mon Laferte y trata de un amor que se termina... la estrofa dice así:
"Ahora dormiré
Muy profundamente para olvidar
Quisiera hasta la muerte para no pensar
Me borro pa´quitarme esta amargura"
Eso es exactamente lo que quise hacer cuando me tomé toda esa cantidad de clonazepam, sin perjuicio que en mi mente no estaba morirme.

viernes, 23 de diciembre de 2011

Quiero dejar de sentir...

Me siento como las pelotas... hace mucho que no tenía esta sensación tan fuerte... Hace mucho que no sentía la necesidad de tomarme la dosis más fuerte de Ravotril para dejar de sentir por un buen rato. Estoy esperando que me haga efecto, necesito que me haga efecto ¡ya! porque las ganas de tomarme otra dosis igual (la más alta que me permiten tomar en estas circunstancias) se me intensifican... Mi yo sano me dice que no es lo correcto y le hago caso... por eso me pongo a escribir.

Uds. no saben lo que es esto... esas ganas de borrarse, de dejar de existir se hacen potentes y siento que en este estado me voy a quedar y prefiero morir... No tengo nada que me haga aferrarme a este mundo, no hay nada, por eso solo quiero que este sufrimiento se acabe. Mi vida es un asco, tengo 34 años y no tengo nada, vivo como una adolescente que sabe lo que tiene que hacer en la vida para triunfar pero que lo ve muy lejano... No sé si tengo fuerzas para lograr lo que tengo que hacer para salir de este hoyo, no aguanto esto que vivo... esto no es vida es una mierda...

Estoy viendo todo negro, en estos momentos nada vale la pena en la vida por lo tanto mi desaparición es la mejor opción. No quiero estar en este mundo... No sé que me desestabilizó, aunque puede que si lo sepa pero no vale la pena sacarlo a la luz pues se que es mi cabeza la que está creando este caos en mi... Necesito otra dosis a la vena de ese ansiolítico... ¡¡quiero borrarme!! Este mundo puede seguir sin mi, no entrego lo suficiente como para que mi presencia sea importante aquí. Me quiero ir, lejos, pero no a un lugar físico específico, quiero irme a un mundo paralelo, no en esta tierra. Necesito sentir paz y mi cabeza no me está dando tregua, No tengo ganas ni de llorar, no tengo pena, solo me invade esa sensación de que lo único que quiero es cerrar los ojos y dejar de sentir.... y lo único que hace es desesperarme. Siento que hasta a mi familia les doy un alivio si no estoy, soy un cacho, un personaje que está estancado sin avanzar como el plan lo decía. Todo fracasó, falló lo que estaba destinado para mi. No sirvo para nada, no es necesario que esté aquí ¿¿Para qué me obligan a aferrarme algo que no tiene sentido?? No puedo avanzar, llevo años intentándolo y ¡¡¡no lo logro!! ¿¿Por qué creen que algún día lo lograré?? Ni yo me tengo fe... He intentado tanto pero mi voluntad está viciada, me pongo trampas y no cumplo con lo que tengo que hacer... Sé que eso que tengo que hacer me cambiará la vida pero el obstáculo lo veo cada vez más grande. No lo puedo pasar y me impide seguir mi camino o cualquier otro donde eso que tengo que hacer no es necesario. Hasta aquí quiero llegar. No tengo ni hijos como para sentir que me tengo que quedar. Nadie depende de mi. Estoy sola por eso ¿por qué estaría mal que dejara de existir?? ¿¿Por qué no me dan el pase para irme a otro mundo??? ¿¿No hay nadie que pueda entender este calvario que llevo por dentro??? Arrastro los pies para seguir viviendo... Vivo porque me obligan porque si fuera por mi hace rato habría acabado con todo esto...

No intento hacerme la víctima y me digan pobrecita, solo estoy planteando hechos de la causa. Todo lo que he escrito es un hecho y no estoy mintiendo ni victimizándome, es solo la verdad. Veo borrosa la vida, está todo con neblina, nebuloso.. y choco con una pared gigante que ¡¡no me deja ver más allá!!! No tengo escapatoria... es un laberinto sin salida...

Solo pido dejar de sentir para siempre... Denme la opción de poder elegir el no querer estar más aquí... Lo pido por favor, denme esa libertad... no quiero seguir aferrándome a un sinsentido... quiero solo morir... Vamos Ravotril, haz efecto, no aguanto más...

Finalmente me tuve que tomar otra dosis de Ravotril, es lo único que me hace dejar de tener esta sensación espantosa y olvidar que en algún momento quiero dejar de existir y entender que son solo sensaciones momentáneas...

martes, 20 de diciembre de 2011

Capítulo 18. Virginia ¿¿existe Santa Claus???... ¿¿Quien mató el espíritu navideño??


No sé por qué hoy me vino esta reflexión... Bueno, obviamente es porque mi espíritu navideño no existe, no sé donde lo dejé o lo perdí... simplemente ¡¡no está!! Por eso es que, como dice el título de esta entrada, me pregunto quien lo habrá matado porque ni agonizante está ya que no lo veo por ningún lado. Muchos solo nos responderemos que fue la sociedad actual la que lo pulverizó sin escrúpulos y nos dejó sin este noble sentimiento...

Faltan pocos días para la Navidad, día que años atrás esperábamos impacientemente que llegara. Hoy los días los percibo como cualquier otro, siguen igual, no hay olor a Navidad. Si bien todos recordamos cómo cuando éramos niños esperábamos este día con entusiasmo y  mucha ansiedad (contábamos los días para su llegada desde el momento en que nuestro calendario cambiaba al mes de diciembre) hoy me encuentro enredada en un "sinsentido" (espero que no sean los medicamentos los que me tengan así). Antes la TV nos inundaba de programas alusivos a la época, nos empapábamos del significado de estas fechas, ya fuera con un Santa Claus viviendo en el polo norte con la Sra. Claus, sus enanos y renos o un Jesús de cumpleaños con María, José y sus tres Reyes Magos en un establo de Belén. Ambos escenarios, cualquiera fuera la creencia, se veían lindos y con sentido. Pero hoy, ¿¿que tenemos?? Una TV plagada de comerciales incitándonos a comprar y un noticiero enseñándonos las mejores "picadas" para encontrar regalos más baratos... nada más...

Hoy miro hacia atrás y evoco mi infancia con Navidades expectantes por la llegada de algo que en su esencia era mágico... ya fuera en términos religiosos o de esa Navidad creada por "The Coca Cola Company", junto a ese Viejo Pascuero vestido con traje de Polo Norte y esperado en países como el nuestro donde el calor en esta época es insoportable. En esos años yo vivía en aquél país centroamericano llamado Litoral Pudiente que ya les conté en alguna entrada. En esos años yo era la más pequeña del grupo familiar, la encargada de mantener el espíritu navideño en el hogar (créanme que por eso la creencia en el Viejo Pascuero tuve que estirarla hasta los 13 añitos). Por años sentí la presión de no arruinarles la Navidad a mi familia, era la razón de los regalos, de armar un árbol navideño en familia, un pesebre y escribir una carta al ya mítico Santa Claus. Era la menor del clan familiar con una diferencia etárea bastante significativa respecto del hermano que venía antes (6 años). Toda una responsabilidad...

Con los años fui yo quien se puso al otro lado de la moneda... Era la que compraba regalos a sus seres queridos en demostración de amor y cariño, ya no era solo la que los recibía. Quizás en alguna época me creí la número 1 del listado de los más ricos del mundo de la revista Forbes pues compré en demasía y por sumas que solo el plástico (tarjetas de crédito) podía costear. En esa época me volvía loca comprando, lo pasaba increíble haciendo pedazos las tarjetas y haciendo feliz al mundo con mis regalos. Pero ese no era el sentido de la Navidad... el consumismo que veo en las calles hoy me molesta... Veo la gente cargada de paquetes endeudándose hasta donde no pueden... me estresan y creo que por eso ya no le veo sentido a esta época... Es tan poco mágica la cosa en estos tiempos... Somos como una máquina programada para estas fechas. La prendes y el mundo lo único que piensa es en comprar y comprar... ¿¿Para qué??? Si con un detallito puedes hacer feliz a cualquiera... Los regalos dejaron de hacerme sentido, eso sí, a menos que hayan niños cerca mío. Hoy las únicas que me inspiran este espíritu navideño son mis sobrinas que, si bien ya están grandes y saben que no hay ningún viejo pascuero viviendo en el polo norte, solo ellas me motivan a celebrar esta Navidad.

Hace unos años, mi hermano Matías, padre de mis sobrinas, desempolvó del baúl de los recuerdos una vieja historia de Navidad que siempre veíamos cuando pequeños por la televisión. Era la historia de una pequeña niña llamada Virginia, que quería saber si existía Santa Claus y que al preguntárselo a su padre éste la conminó a enviarle una carta al diario más importante de aquella época para que contestara su inquietud. Voy a compartir esta historia con Uds. porque marcó mi infancia. Hoy estas historias ya no las vemos en la TV y son otros los valores que vemos plasmados en los mensajes que la vida moderna nos está entregando. Si bien esta historia no nos muestra el espíritu navideño desde un punto de vista religioso (católica y sus derivados), si  nos puede transmitir un mensaje universal que va más allá de cualquier ideología. A continuación comparto esta linda historia...

"Sí, Virginia, existe Santa Claus"

"Uno de los editoriales más famosos fue escrito por Francis P. Church, director asistente del diario "The New York Sun". Fue publicado el 21 de diciembre de 1897, como respuesta a la carta de una pequeña niña. Desde entonces ha sido reproducido innumerables veces, llenando al mundo con las sencillas palabras que nos recuerdan la importancia de la inocencia, la fe y el amor.

En el otoño de 1897, Virginia Hanlon, una niña de ocho años de edad le preguntó a su padre si existía Santa Claus, sus amiguitos le habían dicho que no existía. Su padre le dijo, que le escribiera al director del diario The Sun, uno de los mejores diarios de Nueva York de su época.

Querido Editor:
Soy una niña de ocho años de edad. Algunos de mis amiguitos dicen que Santa Claus no existe. Papá me ha dicho: "Si lo ves publicado en "The Sun", entonces es cierto". Por favor, dígame la verdad, ¿existe Santa Claus?

VIRGINIA O'HANLON
115 WEST NINETY-FIFTH STREET

Virginia:
Tus amiguitos están equivocados. Ellos han sido afectados por el escepticismo de una era escéptica. No creen más que en lo que sus ojos ven. Ellos piensan que no existe nada que sus pequeñas mentes no entiendan. Todas las mentes, Virginia, sean de hombres o de niños, son pequeñas. En nuestro vasto universo el hombre es un mero insecto, una hormiga, cuyo intelecto no resiste la comparación con el mundo ilimitado que le rodea ni, mucho menos, con la inteligencia capaz de aprender la totalidad de la verdad y el conocimiento. 

Sí Virginia, Santa Claus existe. Su existencia es tan real como el amor, la generosidad y la devoción, y tú sabes que éstas abundan y dan a tu vida su máximo gozo y belleza. ¡Cuán sombrío sería el mundo si no existiera Santa Claus! Sería tan sombrío como si no hubiera Virginias. No existiría la fe infantil; no habría poesía, no habría romance para hacernos tolerable esta existencia. No tendríamos más gozo que el de los sentidos y la vista. La eterna luz con que la infancia ilumina al mundo se extinguiría. 

¡No creer en Santa Claus! De la misma forma podrías no creer en las hadas. Tú puedes convencer a tu papá para que contrate hombres que vigilen la chimenea en Navidad y pillarlo, pero aunque no lo vieran bajar, ¿qué probarían? Nadie ve a Santa Claus, pero eso no prueba que no haya Santa Claus. Las cosas más reales del mundo son las que ni los niños ni los hombres ven. ¿Has visto alguna vez a las hadas danzando en el césped? Por supuesto que no, pero eso no es prueba de que no estén allí. Nadie puede concebir o imaginar todas las maravillas aún no vistas e invisibles que existen en el mundo. 

Puedes romper la sonaja de un bebé para descubrir en su interior qué es lo que produce el sonido, pero hay un velo que cubre el mundo no visto que ni el hombre más fuerte, ni aún la fuerza unida de todos los hombres fuertes que hayan existido, puede romper. Sólo la fe, el amor, la fantasía, el romance y la poesía pueden apartar esa cortina y ver y mostrar la belleza sobrenatural y la gloria que están más allá. ¿Es todo ello real? Ah, Virginia, no hay en este mundo nada más real y permanente. 

¿Qué no existe Santa Claus! Gracias a Dios él vive, y vivirá por siempre. Mil años después de ahora, Virginia, es más, diez mil años después, él continuará alegrando con su espíritu el corazón de los niños."

Con este mensaje los quiero dejar hoy... Con esta historia que acompañó mi infancia y la de mi familia... Quizás con ella logre revivir ese espíritu que esta sociedad consumista e individualista ha matado en mi interior y en el de muchos otros... Veamos...

¡¡FELIZ NAVIDAD A TODOS!!


viernes, 16 de diciembre de 2011

Capítulo 17. Me han levantado el castigo y Dr. Emmet fue quien pagó la fianza...

Raro el título del capítulo de hoy, ¿¿verdad??  No entienden nada... ¿¿Quien me castigó?? ¿¿Cómo me pagó la fianza mi psiquiatra?? ¿¿De que se trataba el castigo?? Ni se imaginan de que les voy a hablar, jajajajajaja... Resulta que he vuelto a trabajar. Estoy de nuevo en las pistas laborales y nada más y nada menos que de vuelta a mis orígenes jurídicos... He vuelto al Estudio Jurídico de mi hermano Máximo: Tercas & Asoc. ¿¿Ahora entienden algo?? Mi hermano después de haberme negado varias veces la posibilidad de volver a trabajar con él, ¡¡ME RECONTRATÓ!!! Como dijo mi primo Farid cuando me vio de vuelta en la oficina: ¡¡¡Me levantaron el castigo!!! (nadie más feliz que él con mi vuelta, digo mi primo, me sentí tan feliz por eso)... Y cómo me dijo mi amigo Jack, el que pagó la fianza fue Dr. Emmet... ¿¿Cómo?? Explicándole a Máximo de que se trataba mi enfermedad en una sesión, el por qué de mis comportamientos eufóricos y depresivos mientras estuve trabajando con él y curándome la enfermedad para mantenerla a raya.

¿¿Recuerdan que anduve por un largo camino buscando trabajo?? Bueno, las primeras puertas se me abrieron con un trabajo temporal. No tenía nada que ver con lo mío, era de recepcionista bilingüe en una empresa multinacional. Pagaban muy bien aunque yo de recepcionista no tenía nada. Estuve poco más de 2 semanas trabajando ahí. Lo pasé increíble. Me encantaba levantarme temprano para ir a trabajar... hacía tanto tiempo que no lo hacía... Valoré el trabajo como nunca lo había hecho en mi vida. Volví a creer en mi y que podía hacerlo. Si bien no era mucho el trabajo intelectual de por medio fue una gran experiencia, hasta hice amigos... Hoy una de mis partners de juerga la conocí ahí, la Tonka, la ví y supe que teníamos muchas cosas en común, empezando por el gusto de querer pasarlo bien. Había mucha buena onda en esa empresa. No sé si era porque habían muchos extranjeros aportando con sus costumbres o qué, pero lo que se generó ahí mientras estuve la atesoro en mis recuerdos. Trabajando ahí renací. Salí de mi mundillo bipolar. Recuperé mi energía de querer hacer cosas ¡¡Incluso hasta las ganas de titularme!!! Si bien fue corto el tiempo que estuve allí, la experiencia me trajo puras cosas positivas. 

Una vez acabado el trabajo, la agencia que me puso ahí, tenía otro trabajo temporal esperando por mi. Esta vez sería por 3 meses, pero era el tiempo suficiente para ser recepcionista y después tirarme con lo mío. Estaba en la espera de una respuesta para ese trabajo cuando mi hermano Máximo, luego de acompañarlo a una reunión con un inglés, me propuso volver a trabajar con él. Yo me sorprendí mucho pues ya me había dicho tajantemente que no volvería a contratarme... decía que prefería la relación de hermanos que teníamos que relacionarse conmigo de nuevo desde la perspectiva de empleador a trabajador. Había tenido muy mala experiencia con ello. Sé que el cambió en su parecer fue producto de la sesión con Dr. Emmet donde él pudo aclarar porque yo me comportaba como lo hacía mientras trabajaba con él. Vio en esos días de trabajo temporal que yo andaba feliz y me daba lo mismo el trabajo que tuviera que hacer con tal de hacer algo. Notó mi entusiasmo y que yo ya había cambiado mucho... creo que además de mi estabilización logro ver algo más de madurez en mi. Obviamente deseché el otro trabajo temporal y acepté su propuesta (después de tanto apoyo no podía decirle que no tampoco). Hoy a un mes de volver a este trabajo, a mi casa laboral, la que me vió nacer como profesional, siento que nos hemos reconciliado con Máximo. Que todas esas asperezas que nos impedían trabajar juntos ahora ya están limadas, ya no nos separan. Hoy estamos remando para el mismo lado y siento que lo ve. Dice que en 2 semanas produje más que en 2 meses de nuestra relación laboral anterior. A mi me hace feliz que lo reconozca y lo diga. Él es de pocas palabras en cuanto a retroalimentación se trata, por eso sé que de verdad está contento con mi vuelta.

Hoy me siento orgullosa de haber vuelto a su "empresa" jurídica. A quien me pregunta lo digo sin arrugarme, sin sentirme que estoy aquí por un favor sino más bien porque me necesitan. Todos te dicen, es difícil trabajar con la familia, y así lo creía... pero ahora no creo que sea más difícil que desarrollarse en cualquier otro lugar. Volver aquí, reivindicada, me ha hecho muy bien. Me siento útil y que estoy haciendo las cosas como deben ser. Si bien me he dado cuenta que las leyes no son lo mío pues no me apasionan tanto, como por ejemplo me gusta escribir, de algo tengo que vivir y tonta para esto no nací, solo sin vocación. 

No saben cuanto agradezco esta oportunidad que me ha dado la vida y mi hermano. Pasaron 3 años desde que me fui de este lugar. Mi bagaje experiencial creció en ese tiempo. Hice cosas nuevas sola sin estar al alero de nadie (aunque lo haya hecho a medias). Nunca les conté, finalmente, que fue lo que hice en Sucupira. Precisamente de las rentas no viví, tuve que buscarme una forma de subsistir. Lo hice ofreciendo mis servicios profesionales a la Municipalidad de Sucupira, quien los tomó. Por otro lado, armé una oficinita, pequeña, pero ubicada en un lugar estratégico y pasé a ser algo así como "la abogada" del pueblo (aunque no lo era pues no tengo título). No había nadie más con mis conocimientos por eso pasé a tener ese estatus. Pero rematé mi estadía con algo que me encantó hacer: un programa radial, "Hablemos de derecho", en la radio comunitaria "Sucipirísima FM"... Todos los miércoles preparaba un tema jurídico, le bajaba el lenguaje a uno más sencillo y coloquial para que mis radioescuchas lograran entender las materias leguleyas. Creaba una pauta que seguíamos con mi co-animador, Luchito. Eramos una buena pareja radial creo yo. Más de un chascarro salió de esa dupla, lo que hacía más ameno el programa. Y, lo más entretenido era escuchar la propaganda de mi programa en la radio... "todos los miércoles a partir de las 10 de la mañana... con la asesora jurídica 'Doblepolaridad'". Era genial. Mis amigos me decían la Dra. Pollo (por el programa televisivo "Caso Cerrado" conducido por la Dra. Polo). Fue muy entretenida esa experiencia, debo admitirlo (Bueno, les encargo el estado en que llegué muchas veces a hacer el programa, muy carreteada y en más de una ocasión me excusé de no hacerlo el día previsto y cambiarlo para el siguiente por lo mismo). ¿¿¿Ven que igual hice cosas??? Bastantes ¿¿no creen? Si bien la mayoría las hice a medias por mis estados anímicos, dispersión y farra eterna, algo disfrute y aprendí de esta experiencia.

Como les dije, ya estoy estable laboralmente hablando. Trabajo medio día y cuando me necesitan más me quedo la otra mitad (obviamente que me pagan más por quedarme). No saben lo agradable que es saber que tienes algo que hacer todos los días. De hecho cuando llego temprano después del trabajo a la casa me lateo. Igual feliz me quedo trabajando día completo, aunque no lo crean. No sé hasta cuando tendré este régimen pues debo ponerme las pilas y empezar a estudiar para el grado. Tengo que salir de ese cacho aunque no quiera ejercer la profesión. Al menos, si lo hago por un tiempo, sé que puedo ganar buenas lucas donde sea que trabaje. Aunque suene fuerte, lamentablemente, mi título es mi seguro de vida. Teniéndolo se me abren las puertas de donde sea, yo lo sé. Pero no se preocupen, después de un lavado cerebral que me hizo mi psicóloga Lucienne, relacionado con postergar impulsos para obtener algo mejor en el futuro, ya tengo todo preparado para estudiar. Armé un lugar que me llama a hacerlo y organicé todo el material de estudio, ahora solo es cosa de sentarme diariamente a hacer lo que tengo que hacer, aunque sean un par de horas al día para empezar.

Por otro lado, estoy feliz de volver a este lugar de trabajo porque me he reencontrado con mis viejos amigos laborales (que los he seguido viendo igual fuera del trabajo): la Tere, Hugh y Sebastián HP (todo un team). si bien la tere y Hugh ya no trabajan en Tercas y Asoc., lo hacen en un lugar cercano a mi oficina. Almuerzo con ellos de vez en cuando como en los viejos tiempos y además se nos ha unido nuestra amiga Titi que también trabaja en la zona (La Tere, Hugh, la Titi y yo fuimos compañeros de U además). Esto ha sido muy entretenido, de nuevo en estas pistas y con ganas de estar aquí, no como antes que solo me quejaba de querer volar lejos del alero familiar.

Así es como me encuentro hoy en términos laborales. Después de casi 7 meses de cesantía absoluta, tengo un lugar de trabajo. Ya no tengo que escudarme en la enfermedad para explicar por qué estoy cesante. Volví en gloria y majestad a mi reducto, el que jamás pensé iba a echar de menos y que volvería...

miércoles, 14 de diciembre de 2011

Necesito hacer una reivindicación...

Amigos... Como ya dije en el título, necesito hacer un reivindicación... Como habrán leído en la última entrada de mi blog ("De los errores se aprende... dicen...") fui bastante dura con una persona que me hizo sentir mal. La verdad es que tenía mucha rabia cuando escribí esa reflexión y fui un poco dura e injusta. Debo decir que ya conversé con esa persona y las cosas quedaron bastante claras. Lo que no significa que no continuaré con mi política de silencio frente a la enfermedad. 

Hago esta reivindicación porque no quiero quedar con la sensación de que hice sentir mal a una persona cuando ya era suficiente con haberme sentido mal yo. Por eso ahora, más tranquila, escribo esto. Sé que lo que hizo no fue con intención, eso creo, y solo fue que no supo manejar el concepto "bipolar" en forma atinada. Tal como le dije a él, no supo ver lo vulnerable que me pone este tema, pues de hecho él sabe que fue por eso que en un comienzo cuando se lo conté le di la oportunidad de huir, pero no lo hizo. No lo voy a juzgar más por lo que pasó pues se dio cuenta de su error, pidió disculpas y las acepté. Si bien hace mucho no me enojaba tanto con alguien como lo hice con él, admito que se me pudo haber pasado la mano (pero él se lo buscó, eso sí). Pero yo sabía que el enojo no me iba a durar mucho, así soy, por eso decidí plantear, más tranquila, mi punto de vista ayer y creo que llegamos a un entendimiento. Y lo mejor, que sin rencores y tan amigos como antes. 

Aprovecho este espacio, en todo caso, para dejar esto claro, para señalar que a pesar de haberme sentido burlada por lo que pasó, sé que no lo hizo con el firme propósito de hacerme sentir deliberadamente mal. Igual espero que haya aprendido la lección así como yo aprendí la mía pues no me gustaría volver a tener más malos entendidos por el mismo tema. He invertido mucho en mi "estar bien" como para que este tema se convierta en objeto de burla o liviandad al momento de tocarlo, quiero que se hable con respeto (incluso al momento de hacer bromas). Si bien la idea es tratar de reirse de las cosas malas, créanme que yo trato de hacerlo constantemente para no convertirme en una persona grave, es muy complicado cuando un otro lo hace pues solo uno sabe como se sufre con esto.

Por último, solo quiero que sepan que para mi ser bipolar no es un defecto tal como todos lo ven, yo lo veo más bien como una virtud... ¿¿Como así?? Sí, la verdad es que siento que ser bipolar es tener la virtud de poder vivir la vida de una manera distinta al común de la gente... nada más...


martes, 13 de diciembre de 2011

De los errores se aprende... dicen...

Hoy he vivido una experiencia que me entristeció mucho... Me pasa por querer ser auténtica, por no ocultar nada de mi, por querer decir siempre la verdad... Me dolió mucho la forma que tuve que aprenderlo... quizás hace rato me daban pistas para que me quedara callada pero no las capté... Hoy me llegó como un bofetón, pero esa es la mejor forma de aprender una lección y jamás olvidarla...  

Hace algunos meses atrás alguien me lo advirtió y yo no hice caso, creí que con mi forma de ser y encanto haría que contarlo pasara a segundo plano y solo fuera una característica más mía, sin importancia... Yo quería luchar contra la discriminación, que el ser bipolar no fuera un insulto o algo negativo... pero no fue así... Hoy me encontré con que sí te pueden hacer daño si saben que eres bipolar...

No quiero contar como fue exactamente que entendí que era mejor vivir en el anonimato esta enfermedad porque me siento tonta... Tonta por no haber captado que algo así podía pasar. Esa persona dirá que estoy o soy muy sensible con el tema, que no sé reirme de mi misma y que exagero, pero no tiene que ver con nada de eso, se trata de ver las cosas con altura de miras... Tú no puedes burlarte de un diabético por serlo, esa persona lo es y no lo puede cambiar. Lo mismo pasa conmigo pero al menos ser diabético no tiene ninguna connotación negativa más que ser una enfermedad. En cambio, ser bipolar sigue entendiéndose como una condición negativa, concepto contra el cual lucho pero que es muy difícil de derribar. 

No quiero parecer grave ni nada por el estilo, pero siento que solo me podrán entender estando en mis zapatos. Toda una vida he actuado guiada por mi enfermedad y ahora que lo sé, si bien a mi se me abrió un mundo, la gente frente a la cual te quieres presentar nunca lo entenderán... Uno lo hace por una razón muy inocente, lo haces para que ellos comprendan de antemano porque eres de determinada manera y actúas de determinada forma ... Pero no basta comprensión... parece que hay que vivirlo para entenderlo pues cada día me doy más cuenta que si no lo tienes no sabes que es ni como se vive. Tienes que vivir la vida de una forma distinta al resto, te tienes que cuidar para no volver a caer en esas horrorosas crisis. Pero más vale vivirlo solo, en el anonimato o sino sufrirás el doble... 

Prometo de ahora en adelante guardarme para mi esta enfermedad, salvo que el tiempo y las circunstancias se ganen el que lo comparta... Mi relato lo dejaré hasta aquí... estampado como una reflexión más que añadir a mi vida... Y uds. ¿¿que creen??? ¿¿Es justo esto??? Creo que no y, ni yo ni nadie, se merece sentirse como me sentí yo por ese defecto mío de querer siempre decir la verdad y no poder mentir...

jueves, 8 de diciembre de 2011

Hoy solo quiero a mi gato "Sam" (bueno y a la "Lupe" también)

Hace media hora llegue del carrete y ¿¿saben qué?? He llegado a la conclusión que no debí salir... por hoy solo quiero a mis gatos: Sam que me acompaña junto a mi almohada y la Lupe que vive su propia vida gatuna... No sé que me pasó porque lo pasé muy bien, o sea, siempre sentí que así fue hasta que llegó la hora de venirse. Cuando dije "ya vamos" sé que desde hace un rato ya no me estaba sintiendo bien. Y cuando venía rajada por la autopista solo pensaba "no debí haber salido hoy". La razón, la forma en que me estoy sintiendo a esta hora... Odio todo, nada es agradable y no quiero a nadie hoy... Todos pasaron a engrosar mi lista de gente que no quiero ver, de esos que cuando me baja la estupidez bipolar no quiero ver más porque me generan esa odiosa sensación de angustia. Por eso hoy simplemente exclamaré "¡Solo quiero a mi gato Sam y, está bien, a la Lupe también!" 

No saben cuanto odio sentir esto, porque daño a mi entorno, a ese que está esperando diariamente un "Hola que tal?" Los daño pues de la nada dejo de hablarles, de interactuar con ellos, de sentir que los quiero... los boto sin explicación alguna y hoy siento que le haré sentir mal a quienes no tienen la culpa de este torbellino de emociones que me pesa en estos momentos. Quizás he tenido una semana pesada de trabajo y estoy cansada... no he parado. Me ha tocado salir a las 8 de la mañana de mi casa y volver después de las 9, ya sea porque hice horas de más en la pega o me fui a tomar un café con mi nuevo amigo Jack (que será quien sufrirá las consecuencias de mi maña más tarde cuando despierte y no quiera hablarle)... Algo ha hecho click en mi cabecita y creo que estoy mental y físicamente agotada... Dirán "por qué esta tonta no duerme, son las 6:20 de la mañana y dice que está cansada!!"... porque aunque esté cansada tengo que tomar unas odiosas pastillas para que logren cerrar mis ojos porque mi cerebro está hiperventilado. Ahora recién me las tomaré. No lo hice antes porque quería plasmar esta sensación en mi blog y compartirla con Uds. Pero ahora lo haré, empinaré mi vaso de agua con mis 4 pastillas y me las tragaré... para empezar a caer en transe y dejar a mis neuronas descansar. No sé por qué siento que estoy escribiendo en verso o en un tono cantadito pero es como está funcionando la madre de todos mis males (mi cabeza). Más tarde será un nuevo día y ahí veremos si aún hasta a mi Sam y mi Lupe sigo queriendo.

Ya me tragué mis pastillas pero agregué una más... "algo para la angustia, por favor". Sí, un pedazo de Ravotril pues quiero borrar esta desagradable sensación de forma rápida... no quiero cometer más errores pero debo confesar que estoy cansada de todo esto... esta intensidad me mata... un día bien, un día mal, otro día peor y otro día sobre el mundo. Me quiero sentar en mi enfermedad y decirle "Desaparece, me importas una raja" pero no, ahí están mis químicos recordándome que nada me importa una raja, que todo me importa mucho y tengo que seguir viviendo aunque sienta que nada vale la pena. Todo esto mientras espero que los "fucking" meds me hagan efecto. Miro por un espacio de mi cortina que está abierta y veo que ya está de día... me angustia no saber si alcanzaré a reponerme y empezar a funcionar para todo lo que queda de esta semana. Hoy es feriado y solo tengo hoy para pararme de nuevo pues se viene un fin de semana movido con compromisos ineludibles. Más rato cuando despierte seguiré... les contaré si reviví de esta agonía o me estoy hundiendo en el fango... Ahora intentaré descansar para que Morfeo me lleve en sus brazos pronto. Hasta más rato.

Me desperté a las 4:30 de la tarde porque mi madre fue a ver si seguía viva y si pensaba despertar o seguir hasta mañana durmiendo. Lo habría hecho pero recordé que tenía que tomar mis pastillas del día y ya era muy tarde. Tomé lo que me quedaba del vaso de agua de la madrugada, busqué mis meds y me los tragué nuevamente. Ya mi amigo Jack había preguntado por mi y se había cuestionado si había arrancado... ¿¿Ven que siempre hay alguien a quien le toca sufrir mis episodios??? Pero no arranqué... no me siento tan terriblemente mal como creí que me sentiría al quedarme dormida esta mañana. Ya mis remedios hicieron efecto y esa odiosa sensación que tenía está desapareciendo... me siento mejor. Ya la vida no la veo tan terrible y además de querer a mi gato Sam y también a la Lupe... volví a quererlos a todos.

martes, 29 de noviembre de 2011

Capítulo 16. “Historia de una obsesión... Como un libro que enseña que los hombres aman a las cabronas se convirtió en mi libro de cabecera para conquistar a un hombre...”


Hace unos días, conversando con mi amiga Mane acerca de los hombres, recordé un pasaje bastante maníaco-obsesivo de mi vida... ¡¡¡Siiiii...!!! Sherry Argov, la que escribió el Libro "Por qué los hombres aman a las cabronas" podrá decir que hubo alguien en esta tierra que trató obsesivamente de seguir todos, absolutamente tooooodos los consejos de su libro para atrapar a un hombre. Me bajó obsesivamente la necesidad de saber si efectivamente funcionaba. ¡¡Qué locura!! El problema fue que ¡¡encontré un conejillo de indias!! Lo peor: ¡¡que me gustaba mucho y quería atraparlo en mis garras como fuera!! Me puse realmente obsesiva. Podríamos decir que fue un pasaje tragi-chistoso de mi vida. No les niego que sufrí y escribiendo este capítulo puede que se abra una pequeña herida... pero es que si ustedes me hubieran visto... se habrían estrujado de la risa de mi y si hubieran analizado en profundidad mi comportamiento, con mi manual bajo el brazo, se habrían preocupado al punto de pensar en internarme en un psiquiatrico, jajajajaja.... Pero jamás se habrían dado cuenta que algo raro estaba ocurriendo conmigo pues todas mis obsesiones las hago parecer muy normales. Incluso hay quienes me siguen pues los convenzo de que eso que estoy haciendo es ¡¡efectivo!!! Y nadie se da cuenta que por dentro suuuuuufro como enferma cuando las cosas no salen como debe ser, nadie ve como la angustia me carcome si corroboro que hice algo mal. Ufffff... que manera de sufrir con mis "errores", pero ESO, no se lo contaba a nadie... era INDIGNO que alguien supiera que mi comportamiento se estaba basando en lo que decía un manual que pesaba ¡¡menos que una historieta de Condorito!!! ¡¡jajajaja...!!! Nunca pensé que iba a llegar a contar este pasaje de mi vida, pero lo haré, será divertido compartir un pedazo de él con ustedes.

Todo comenzó en diciembre del 2009. Llevaba 6 meses separada. Dentro de mi cabeza yo tenía metido que en algún momento de mi vida volvería con mi ex marido. Era mi escudo para protegerme de cualquier hombre que quisiera acercarse a mi con intenciones amorosas. No quería ni un "jote" revoloteando en mi vida. Los espantaba con el fantasma de mi ex de entradita. Una tarde de sábado, estaba yo almorzando en el Restobar "La Rotonda" y entra uno de mis primos con un amigo de él, me lo presenta y salen de inmediato. Lo encontré raro pero no lo vi como que él amigo me quisiera conocer o le haya pedido a mi primo que me presentara. Obviamente, después, hilando cabos, caché que algo así fue. Este personaje lo había visto una vez, creo, con otro amigo de mis primos pero nada más. Tomás fue el afortunado (o desafortunado, no lo sé, pobre) alias para sus amigos: Kuhl (jamás pude decirle así). Era de una ciudad cercana a Sucupira pero llevaba unos meses trabajando en el pueblo. La verdad es que en lo que llevaba en el lugar jamás lo había visto, era amigo de mis primos, del mismo grupo, pero no estaba en mis libros hasta que se presentó esa tarde. ¡¡¡Uyyyy!!!, vaya capítulo estoy desclasificando con esta obsesión, jajajajajajajaja!!!

Si no me equivoco, la noche siguiente que me lo presentaran, me quedé a cargo del Restobar de mi tía y primos, estaba lleno pues se venía el fin de semana largo del 8 de diciembre. Yo me encontraba detrás de la barra echando la talla con los conocidos y clientes hasta que este personaje, medio copeteado, se acercó envalentonado a conversar. Se instaló conmigo y la Queca, que era quien  me acompañaba esa noche en la barra y no se movió más. Tipo 2 de la mañana decidimos cerrar el boliche y los echamos a todos, uno de ellos no hubo caso que se fuera. ¿Quien creen Uds.? Nuestro nuevo amigo borrachín simpaticón. Como era amigo de mis primos, no fuimos tan estrictas para echarlo además que nos cayó bien... al final terminó cerrando el "boliche" con nosotras y nos siguió. Salimos, él tomó su medio de transporte (la bicicleta) y la entró al restobar. Nosotras más colga'as que teléfono no entendimos cual era su plan. Hasta que descubrimos que "na'ita 'e tonto" su idea era instalarse en el asiento trasero de mi auto para acompañarme a dejar a la Queca a su casa y de pasadita llevarlo a él, el muy patu'o, a la suya (recordemos que Sucupira es un pueblo muy pequeño y, por ende, las distancias muuuuuy cortas y su bicicleta lo habría llevado perfectamente derechito y muy rápido a su casa, jajajajajaj). Pasamos a dejar a la Queca y luego la siguiente parada era su casa cercana a la plaza. La dejamos ahí y su inmediata acotación, jamás la olvidé pues creo que marcó la imagen que se hizo de mi para el resto de la vida. Su pregunta fue la siguiente: "¿Te puedo hacer una pregunta? ¿¿que hace una persona egresada de derecho, no titulada, haciendo la práctica, con este medio auto???" ¡¡¡CUECK!!! Mi padre me lo había dejado por un tiempo mientras viviera en Sucupira. Cuando le respondí eso imagínense la idea que se formó de mi... jamás logré que se la sacará de la cabeza, para él siempre fui: "la hijita de papá"... no hubo nada que lo hiciera cambiar de idea... una lástima.... Pero sigamos... Llegamos a la puerta de su casa y, ahí nos quedamos cerca de 2 horas conversando, nadie lo paró de hablar... yo le tuve que decir que al otro día tenía que salir temprano a Chiriwest por mi práctica, que me tenía que ir. La verdad yo no le di mucha bola esa noche, no me interesó nada. Era la segunda vez que lo veía y no me atrajo en absoluto, de hecho, para variar, para alejarlo de mi, me escudé una vez más en mi clásico "speech" del ex marido con el que volvería algún día. Lo que le decía a todos, que remataba con que en ese momento estaba viviendo algo que tenía que vivir y todo un "bla bla" que me había inventado para auto convencerme de que estaba viviendo un paréntesis de soltería. Bueno, luego de pararle la conversa me fui a mi casa tranquilamente, había sido una noche bastante amena, pero al otro día tenía cosas que hacer. Sabía que este nuevo personaje tenía algunas intenciones conmigo pero a mi no me había interesado ni para darle una segunda mirada. 

Al día siguiente me fui a Chiriwest a hacer mis cosas, estábamos en diciembre, ya a fines de noviembre, como todos los años, estaba empezando a subir en mi curva eufórica, despacio, pues nada me estaba gatillando apretar el acelerador. En esa época era la reina de Facebook, pasaba todo el día metida en ese espacio virtual, y ello se lo había comentado a mi nuevo amigo Tomás la noche anterior. Recuerdo que en esa época con mi amiga Dominga, teníamos una granja virtual y nos dió la obsesión con ese juego facebookeano y ello también se lo había comentado. Ese día me encontré con una nueva solicitud de amistad, la que una vez aceptada pronto se convirtió en solicitud de vecino para mi granja virtual, fue muy chistoso. Ya, a esas alturas, al personaje lo encontraba divertido... yo echaba la talla (bromeaba) con mi primo Lucas de que su amigo se nos había "enamorisquiado" y tendríamos que ver qué haríamos con él, como nos lo sacábamos de encima porque a mi no me gustaba y yo ya estaba siendo demasiado irresistible para él, jajajajaj... Lucas lo único que hacía era estrujarse de la risa cuando me burlaba de su pobre amigo... Claro que por reirme de él, ASÍ de grande fue el escupitajo que me cayó del cielo cuando me empezó a gustar de verdad...

Fueron pasando los días, chateábamos por Facebook mientras yo estaba ocupada de mi práctica en Chiriwest,. Nos veíamos en Sucupira los fines de semana y así por unas 2 semanas.  Hasta que de pronto, no me pregunten como, los chats empezaron a subir de tono... Fue muy raro como cambió el interruptor de mi cerebro porque a mi él no me atrajo desde el principio, fue de repente que ¡¡uuupppsss!!! algo pasó... siiiiii, el switch cambió, como si la necesidad hubiese tenido cara de hereje, el tono de las conversaciones subieron de tono y empecé a sentir maripositas, cosquillas y esas cosas en mi estómago... No sé si mi sequía de 6 meses tuvo algo que ver en estas nuevas sensaciones pero ¡¡¡me dejó de ser indiferente!!! Este personaje que nadie jamás se habría esperado que me gustara, ¡¡¡empezó a atraerme!!! Y BUEEEE... así comenzó todo... no puedo negarlo, este Kuhl fue el que me hizo disfrutar y sufrir a concho durante gran parte de mi estadía en Sucupira... Se preguntarán en que momento entra mi famoso manual de la cabrona... Ahora, desde que me empieza a gustar...

Como a las 3 semanas de haber notado su existencia, él me fue haciendo una serie de invitaciones: a tomar café a la playa (insólita), a comer a algún lado (yo no quería que nadie me viera saliendo con alguien porque estaba recién separada, me negué), de paseo a otro pueblo costero cercano (Peloti"y"ehue donde su mamá tiene casa), a comer a su casa, en fin... Hasta que un viernes acepté su invitación a comer a su casa. Ya las conversaciones por chat a esas alturas, como les había comentado, habían subido de tono, por lo tanto, era obvio a lo que iba si aceptaba esa invitación...

Él cocinó y se lució... Obvió, me tenía que impresionar. En esa época, yo no tomaba más que whisky, decía que cualquier otro trago me hacía mal (más adelante, olvidé esa regla y me lo tomé todo, claro que siempre teniendo como preferencia el whisky). Por eso, ni tonto, una vez terminada la comida, cuando le insinué mi gustó por ese destilado partió de inmediato a comprar una botellita de aquél. Ya se imaginaran en que terminó eso... Rica comida, compañía amena, música, conversaciones por chat subidas de tono y mi sequía... Exactamente, Uds. lo adivinaron. No me aguanté y quizás fui yo la que dió el primer beso (si, está bien, fui yo, lo reconozco, había pasado un poco de whisky bajo el río, jajajajaja...)... Lo pasé increíble, no me puedo quejar... Ahí comenzaron los mejores días y noches de lujuria y pasión que he tenido en mi vida (claro que no le demos todo el crédito al personaje, lo que pasa es que yo entré en fase maníca y la libido sube considerablemente en esas etapas lo que contribuye a que la cosa sea tan exageradamente explosiva)...  Me fui casi de día de esa casa y esas "costumbres" yo no las tenía... En esa época, en Sucupira, vivía con mis tías en el caserón de veraneo que también le pertenece a mi madre. Yo tenía que ser discreta, no podían darse cuenta que llegaba a esa hora y quien sabe de donde... si bien tengo 34 años y, en aquella época 32, una "niña de casa" no hace esas cosas: llegar de amanecida ¡nunca! y menos en ese pueblo enano donde todos se conocen y ellas se consideran una "familia de bien", ja!

Al día siguiente, el sábado, con anterioridad a que pasara cualquier cosa entre Tomás y yo, teníamos planeado ir a Pelotiyehue por el día (no el de Condorito por eso está mal escrito, jajajajaja).  Con los hechos consumados y como mujer "adulta" que era no me podía retractar. La diferencia ahora era que la estadía iba a ser con quedada a alojar... A la única que le conté lo que haría fue a mi tía Marie pues alguien debía saber por si algo me pasaba (recuerden que ella sabe más secretos míos que si tuviera un cura confesor). Fue un gran fin de semana. Si no hubiera sido porque me ex me llamó chorromil veces somo si hubiese olido algo extraño desde la lejanía, habría sido perfecto pues fue muy incómodo ya que nunca llamaba tanto.

Después de eso, cada vez me fue gustando más, eramos dinamita en la cama... JAMÁS había tenido esa experiencia sexual, éramos explosivos. Claro, como no lo íbamos a ser si yo entré en la manía misma de mi bipolaridad, con la líbido altísima, me podía mandar 4 o 5 al hilo (y tengo otra cualidad que no mencionaré porque hay varios lectores que me conocen y no quiero que me acosen, jajajajajaja). No me di cuenta como me fui involucrando. Pero ¿Que hice? ¿De qué forma lo "retendría" a mi lado?? Tenía que encontrar la forma y se me vino una "brillante" idea... Bajé de internet un libro que ya había ojeado alguna vez: La autora era Sherry Argov y el libro se llamaba: "Por qué los hombres aman a las cabronas". Aquí estaba la fórmula perfecta (según mi cabecita loca, jajajajajaja) ¡¡No lo podía dejar ir!! Para mi, vivir toda la vida con esa clase de "explosión", era no querer pedirle más a la vida, no quería más, ya estaba lista, jajajajajaja...

Antes de continuar haré un paréntesis necesario para entender esta obsesión. Previo a la relación con mi ex marido, la verdad es que no había tenido mucha suerte con mis otras parejas (claro uno siempre se acuerda cuando te dejan). Siempre fui y he sido MUY TORPE en lo que a relaciones amorosas se trata. No sé si me pongo tonta o la bipolaridad me juega en contra. Uso mucho mi cerebro (antes de caer en la "estupidez", jajajajajajaj...). Pienso cada paso que doy y cambió del cielo a la tierra con la persona, dejo de tratarla como a todos mis amigos. Evito quedar en evidencia, me pongo poco cariñosa, pues el trastorno bipolar te genera muchas inseguridades. El único que logró doblegarme y hacer que me mostrara tal cual soy, sin la razón de por medio, fue mi ex marido (por algo estuve en total 8 años con él). Bueno, eso era hasta antes de la estabilización, vamos a ver que me pasará de aquí en adelante ahora que ya me he pegado mis buenos porrazos y estoy medicada.

Bueno, cerrado este paréntesis sigamos con esta historia. Entonces ¿cual era el afán de encontrar la fórmula perfecta? Qué no ocurriera lo de siempre y que éste nuevo personaje no me dejara nunca. Bueno la fórmula que utilicé ya se imaginarán cual fue: la que Sherry Argov mostraba en su libro, esto es, SER CABRONA. Y ¿cómo aprendería a ser cabrona? Siguiendo cada uno de los pasos y consejos que ella señalaba en su manual. "ESO" NO PODÍA FALLAR. Si hacía todo lo que decía el manual, él no se iría de mi lado, él terminaría perdidamente enamorado de mi y todos felices comiendo perdices... ¡¡¡CUECK!!! ¡¡EEE - RRROORR!! Si bien el famoso libro te enseñaba a ser independiente y no una babosa, más allá de eso, tuve el grave problema de que terminó convirtiéndose en mi gran obsesión. Así como muchas cosas cuando estoy maníaca se convierten en eso, ésta fue otra clara y evidente obsesión. Así que si Uds. creen que el pobre personaje fue un conejillo de indias, parece que si, pero no puedo asegurar si el manual funciona o no, pues yo conjugué mi obsesión por seguir cada paso del manual al pie de la letra con mis arranques bipolares... Dos elementos completamente antagónicos entre sí, que juntos son inmanejables... Por eso, solo puedo decirles que al 100% no lo pude llevar a la práctica. Lo pasé pésimo tratando de hacerlo al callo... el no poder llevar a cabo en su totalidad algo que se convierte en una obsesión puede resultar nefasto para una obsesiva pues si las cosas no te resultan tal como lo establece el "patrón", la angustia se apodera de uno. Uno cree que todo se va el tacho de la basura y el Ravotril pasa a convertirse en tu mejor aliado para bajar la angustia que ello te produce.

Con la copia del manual en mi poder me eché una tarde en la cama a leerlo detenidamente. Fui subrayando cada frase que me parecía interesante aprender... trataba de ir entendiendo a cabalidad cada palabra que contenía aquel relato e identificando en que situaciones se tenían que poner en práctica. Cada punto y coma tenía un por qué y el significado de las palabras uno particular según su contexto y yo lo tenía que comprender. La autora hablaba de "principios de atracción", que en el manual que bajé de internet eran 100, 48 de los cuales se encontraban explicados y el resto solo nombrados. Me preocupé de analizar bien la introducción, o sea, entender bien QUÉ SIGNIFICABA ser CABRONA. Solo una vez bien entendido el concepto, en el sentido que ella le daba en el libro, fue posible para mi seguir con la lectura detenida de cada principio. Así fui leyendo cada uno de ellos, subrayándolos y, lo más importante, haciendo lo imposible por retenerlos para cuando llegara el momento de ponerlos en práctica. Cómo les explico que una de aquellas copias subrayadas, sucias con café o Coca light todavía la tengo en mi poder, que horror, jajajajajaja...!!! Cada vez que llegaba a la casa de un encuestro con Tomás, revisaba mi manual para ver si lo había hecho todo bien. ¡¡DEL TE-RROR!!

Bueno, así estuve durante 7 meses... vieviendo una linda relación... ¿amorosa? Nooooooooooooooo... ¡¡Sexual!! Algo habrá servido igual ese famoso manual, porque con la bipolaridad al rojo vivo no es para que alguien se quede con uno tantos meses... Viví ese período como una quinceañera haciendo maldades. Me escapaba de la casa, no llegaba a dormir, no me importaba nada, vivía la vida loca junto a este fogoso amante. El fin de esta historia fue super triste para mi... sufrí muchísimo (algo les conté en mi capítulo "Realidades divididas"). El muy canalla me pateó por Facebook, jajajajajajajaja... y al poco tiempo apareció con una nueva polola (novia). Sufrí mucho por dentro, eso no lo sabía nadie, ni él, que tuvimos que seguir viéndonos porque trabajamos en el mismo lugar (en la Municipalidad) y teníamos el mismo grupo de amigos. Fui muy digna, aunque me moría por dentro. El manual me consolaba porque pensaba que él tenía miedo a enamorarse de una "cabrona" como yo y por eso me había dejado. Linda yo, tan inocente, jajajajajajaja...

Si bien, ya el tiempo pasó, en julio del 2010 se terminó esa "pseudo-relación" y mi último encuentro del tercer tipo con él fue a fines de marzo de este 2011 (ese día, mientras tocaba fondo mi depresión me prometí nunca más caer con él y lo hice, desaparecí de Sucupira), hasta el día de hoy lo recuerdo. No niego que a veces sueño con volver a verlo y sentirlo con la misma intensidad de aquel entonces. Él sigue con aquella chica por la que me cambió. Llevan más de un año juntos, quizás viven juntos, tengan planes de matrimonio y formar una familia, no lo sé... Pero dudo que piense alguna vez en mi como yo lo he hecho más de alguna vez... Sé que fui importante para él, no me quito méritos, pero mi bipolaridad y mi obsesión con la cabrona mató la relación que no alcanzó a tener nunca patas ni cabeza. Hoy reconozco y veo mis errores (aunque el pobre tiende a echarse la culpa). Fueron 7 meses muy apasionados, sobretodo los primeros 4 que fueron mi período de máxima euforia (carrete, alcohol, trasnoche, sexo, exceso de sociabilidad, irresponsabilidad, desorden, mucha energía, pocas horas de sueño, todos los síntomas de la manía). Pero solo fue eso... creo.

Igual siempre he sentido que aquí hubo algo inconcluso, que hubo miedo de por medio, cosas que no se dijeron y un puto manual que no me dejo ser yo y fluir y que arruinó algo que pudo ser lindo. Pero las cosas pasan por algo y para algo. Si yo no me hubiera mandado ese reventón y esa subida de líbido en Sucupira jamás me habría dado cuenta de mi mal. Jamás me habría tratado y sería otra bipolar más sin diagnóstico pasándolo pésimo. Tuve que sacrificar quizás un amor por encontrar mi enfermedad y una eventual cura ahora. ¿¿¿Valió la pena??? No lo sé... espero que el destino tenga algo mejor guardado para mi porque a veces sufro en silencio por eso que quedó atrás... por ese recuerdo de lo que pudo ser pero yo misma espanté... Dirán que no puedo echarme toda la culpa, pero créanme, soy bipolar y tipo I, de las más bipolares, imagínense como eran esas subidas y bajadas de ánimo, como lo trataba cuando me daban las pataletas, cómo obsesivamente ponía en práctica el manual de la cabrona... era del terror, para espantar al mundo... Si bien nunca he sido de las que persiguen a los hombres sino todo lo contrario, solo háganse una idea en su cabeza como fue la situación, los cambios repentinos: unos guiados racionalmente por un libro y otros por mi cabecita loca, uffffff... para agotar y confundir a cualquiera... En realidad o me tuvo harta paciencia, el manual ayudó harto o el sexo era muuuuuuuy bueno, jajajajajaja...