IMPORTANTE

El primer capítulo es "El Diagnóstico", léanlo en orden (junio 2011 en adelante), será más fluido y entretenido para Uds. Que lo disfruten!!
Espero sus comentarios en cada entrada a este blog y trataré siempre de contestarles, apenas los lea lo haré, así que estén atentos... Cualquier consulta o lo que quieran decirme también pueden enviarme un mail a: doblepolaridad@gmail.com, síganme en Twitter: @DoblePolaridad, envía una solicitud de amistad a "Doble Polaridad" en Facebook (http://facebook.com/doblepolaridad), pongan "me gusta" a mi página en facebook: DoblePolaridad o síganme en Instagram @doblepolaridad.

viernes, 16 de marzo de 2012

La hipomanía vs. "algo normal" (ya es hora de quererlo, ¿¿no creen??)...

Por el título de esta entrada se estarán preguntando en que locura estoy metida ahora. La verdad es que no estoy metida en nada, en realidad he estado más bien tranquila, quizás hasta sin mucho ánimo de emprender cosas y menos hacer locuras. Por eso creo que me bajó esto de que es hora de algo normal. Pero ¿a qué me refiero con que quiero "algo normal"?? Me refiero a que es hora de dejar de lado las relaciones sin patas ni cabeza y cambiarlas por aquellas que todos conocemos como "normales"... Y ¿qué es eso de "normal"? ¡¡Algo que no se basa en lo puramente sexual!! ¿¿Se entiende?? Quiero tooooooodaaaassss esas cosas mamonas que tiene una relación común y corriente: contención, complicidad, amistad, pasión, proyección... que se traduce en llamarse por teléfono a cualquier hora, verse lo más seguido posible, salir los fines de semana, andar de la manito, hacer planes aunque sea para el día siguiente, hablar de la inmortalidad del cangrejo, cocinar, dormir, llorar y reír juntos... en fin, compartir y hacer todas esas cosas que hacen las parejas normales. 

Bueno y ¿¿¿qué he hecho yo para tener una relación normal??? NADA, absolutamente nada. La última relación "normal" que tuve fue con mi ex marido, la cual terminó hace casi 3 años. Debo decir, la verdad, que mis últimas relaciones han sido bastante "particulares". Han tenido el factor común de haber sido empezadas estando hipomaníaca (incluso maníaca en alguna oportunidad) y como dice mi querida terapeuta Lucienne, tomar decisiones estando en algún estado anímico extremo nunca es bueno y peor es el resultado que de ellas se obtiene. Y que quieren que les diga, tiene tooooooooooooodaaaaa la razón, jajajajaja... Lo bueno es que ahora al menos ya sé porque es que mis relaciones de pareja últimamente no han resultado y terminan siendo un verdadero fracaso. Hay que asumirlo, los parámetros por los que me he guiado últimamente para elegir con quien relacionarme no han sido los más adecuados. Claro, como no, si cuando me pongo a escoger pareja en esas circunstancias lo estoy haciendo en algo así como un estado alterado de conciencia, no estoy en un estado anímico normal y, claramente, es por eso que terminan en lo que terminan todas esas pseudo-relaciones. 

¿Como les explico esto de manera más clara? A ver... Como ya les señalé, cuando he elegido con quien estar este último tiempo mi estado anímico se ha encontrado más bien exaltado y los parámetros que utilizo para ello también lo están y, por ende, no son normales. ¿¿Por qué?? Porque los elijo solo para que cumplan la finalidad que tengo en mente en ese momento y, créanme, que en esos momentos mis finalidades son... ¡¡puramente sexuales!! Jajajajaj...  No analizo nada más allá que no tenga relación con el placer inmediato. Si tienen algo más que aportar a mi vida no alcanzo a verlo pues solo me dejo llevar por esas sensaciones físicas que se me incrementan cuando estoy hipomaníaca. El problema surge cuando al desaparecer mi hipomanía la persona sigue en mi vida y me veo ensartada en una relación absolutamente "sexual" y, además, embarcada en una relación que no llegará jamás a puerto. Es ahí cuando me doy cuenta que "eso", simplemente, no es lo que quiero... Pero no crean que me refiero a la persona en si sino más bien al vínculo creado. Cuando ya estoy "calmadita" me voy dando cuenta que ese sexo loco no es todo lo que quiero en mi vida y lo único que añoro es "algo normal"... Pero, nada que hacer, me lo han repetido una y otra vez: "en estados de crisis nunca debes tomar decisiones" y yo lo primero que hago cuando estoy hipomaníaca es hacerlo. ¡¡Testaruda total!! Empiezo relaciones como si fuera lo más fácil del mundo y solo exijo un requisito... a estas altura ya sabrán cual es ¿¿verdad?? Síiiiiiiii, ese miiiiiiiiismooooo ¡¡"Buen sexo"!! Que profunda ¿no??? Jajajajajaja... Lo peor es que no sé por qué en esas etapas me da por buscar pareja. Me pongo en el mercado y no me es nada difícil encontrar algo y menos que reúna mi "one and only" súper requisito, ¡¡ja!! ¿¿Hasta cuando??!! ¿¿Cómo me va a costar tanto entender que ¡¡el sexo no debe ser el único parámetro en mente para escoger!!!?? Jajajajajajaja... Del terror, ¿no creen? Pero debo asumirlo, eso hago y como es LA instancia en que salgo a buscar y para más remate encuentro, me engancho y los problemas surgen cuando vuelvo a la normalidad y me encuentro con una relación vacía... En realidad, no sé que tan mal escojo, pero si me termino enfrentando a algo que no es lo que quiero y ellos, los personajes elegidos, no tienen la culpa. Ellos no son malos ni malas personas, simplemente ellos, tal como yo lo hice cuando los elegí, buscaron lo mismo que yo... ¡¡SEXO!! y nada más... Y, obviamente, en ese momento, nuestra relación nos era funcional a los 2... después lo deja de ser para mi, dejamos de hablar el mismo idioma... yyyyyyyyyy ¡¡CUECK!! Aparece la peor parte de la relación, cuando empiezan todos los cuestionamientos y angustias porque el personaje no quiere lo mismo que tú y lo sientes cada vez más lejano. Claro ¿¿como no lo vas a sentir lejano si ya dejaste la hipomanía atrás y solo quieres que te regaloneen y estén pendientes de ti como ocurre en cualquier relación normal?? Él no ha cambiado, él sigue queriendo lo mismo que tu querías en un principio, sexo, para lo cual no es necesario un compromiso. La que ha cambiado he sido yo. Sí yo. Yo fui la que volvió al carril de la normalidad donde son otras las necesidades, deseos y sueños... y es obvio que es aquí donde lo empiezo a pasar mal pues por no estar consciente de esta disparidad empiezo a soñar con que esa relación se convierta en una "normal" y, ello, no ocurrirá jamás... Como es lo que tengo frente a mi, es lo que salí a buscar, es a él a quien le quiero cambiar las condiciones, para no darme la lata de salir a buscar de nuevo y, claro, obviamente me frustro. ¿Por qué? Porque ese personaje no fue elegido para convertirse en lo que quiere mi carril equilibrado. Lo elegí para cumplir las expectativas de mi carril hipomaníaco, las que, por lo demás, fueron plenamente cumplidas. No puedo exigir que cumpla las del otro... no sería justo para el otro pues cuando lo encontré y lo puse en mi camino no quería nada de esas cosas que uno se plantea en una relación normal. Por lo tanto, lo más justo es dejar ir al candidato de la hipomanía y encontrar a alguien acorde con el momento en que se siente equilibrio y uno quiere algo normal. A menos que el candidato aquel se haya involucrado lo suficiente y tú hayas hecho el análisis de que a lo mejor lo pueden intentar, ahí ya no es necesario salir a "buscar".

Bueno, luego de toda esta explicación que, por lo demás, yo recién estoy logrando entender, debo decirles que antes siempre creí que era yo la que tenía mal ojo, que era yo quien no lograba consolidar las relaciones que empezaba. Solía culparme y pensar que una brujería había caído sobre mi. Pero con esos parámetros de búsqueda para elegir a los candidatos, la manera light con que comienzo, planteo y vivo esas relaciones, me resulta absolutamente lógico que luego, al salir de la hipomanía, ellas ya no me sirvan. Si pues, yo cambio el switch y suelo querer algo "normal". Recuerden que siempre les he recalcado a Uds. que estar en uno u otro extremo de la bipolaridad es como estar en mundos distintos, paralelos, irreconocibles, sobretodo, cuando nos devolvemos al carril de la "normalidad". Así que lo que quiero y ansío en uno u otro estado es completamente distinto. Por eso no saben el alivio que me produce saber y por fin entender todo esto. ¿Por qué? Porque el "error" se puede enmendar y no significa que siempre, mi vida entera, quedaré entrampada en relaciones de este tipo. ¿¿Qué debo hacer?? Tan solo debo aprender a salir a encontrar a mis futuras parejas mientras esté en estados medios, "normales", nunca maníaca, hipomaníaca o depresiva... solo debo aprender a escoger con quien estar en el momento adecuado... Y debo reconocer que LA vez que así lo hice, me casé y tuve una relación linda y estable de 8 años. Por eso, tal y como dice la Lucienne, mi grave error está en salir a "buscar" pareja cuando estoy hipomaníaca pues cuando estoy en cualquier otro estado me guardo. Ahora entiendo por qué estos últimos casi 3 años, luego de mi separación, todas mis relaciones de pareja han sido un fiasco... sin darme cuenta he salido a "buscar" y he "encontrado" cuando he tenido la hipomanía e, incluso la manía, a flor de piel...

Gracias a esta reflexión, hecha con la ayuda de Lucienne en mi última sesión, hoy estoy tranquila... Ya me había empezado a culpar de mi mal ojo en las relaciones, a angustiarme por cosas que no estaba pudiendo manejar y a querer que lo que tenía iniciado se volviera normal. Hoy me calma saber que no está en mis manos lograr ese último objetivo pues la persona que escogí fue escogida bajo otras condiciones y circunstancias. Lo que hay es lo que construí en mi estado hipomaníaco y lo que construyo desde ahí no es de lo mejor, no tiene bases sólidas, ni patas ni cabeza... fue creado a imagen y semejanza del estado en que estaba... ¿Cómo? De la manera más light y loca que podía ser... Muy entretenida quizás pero lejos de lo que yo realmente quiero para mi cuando salgo de la hipomanía. Entendiendo esta dinámica, simplemente, ya no me puedo frustrar... ¿¿No creen?? Una vez más, volví a lograr entender otro aspecto de mi vida desde la óptica de mi bipolaridad... 

sábado, 3 de marzo de 2012

No fui a trabajar porque estaba enferma... ¿De qué?

Anteayer, jueves, no fui a trabajar... Se preguntarán por qué... No me fui de parranada ni quise darme el día libre, solo estaba enferma... Bueno, uno suele faltar al trabajo porque está en esa condición y yo lo estuve, el problema es contestarle a otra persona la pregunta de qué estuviste enferma. Mi enfermedad es intangible... Y por ser así es difícil responder de qué exactamente fue de lo que te enfermaste. Si me preguntan no me queda otra que responderles que me enfermé del estómago, de una gripe fulminante o que un cuadro febril me atacó de la nada, pero la verdad es que mi enfermedad es crónica y a veces tengo crisis y esas crisis solo las comprende alguien que sufre de lo mismo que yo... El jueves tuve una aguda crisis de angustia que me paralizó, crisis que sufría casi a diario por las mañanas antes de ser diagnosticada y tratada... Hoy se manifiesta de vez en cuando pero cuando aparece siento que voy a morir... El día anterior ya me había estado sintiendo un poco mal, incluso algo de fiebre tuve, muy poca pero significativa para mi pero no le di importancia. Sin embargo, este último tiempo había estado apareciendo la angustia más seguido de lo que había estado sucediendo en los últimos 9 meses. De hecho la angustia mañanera, esa que me inmoviliza, la peor de todas, no había aparecido hacía muuuuuuuuucho tiempo. Pero anteayer se presentó de nuevo frente a mi y fue horroroso. Me paralizó, me volvió a mostrar el mundo espantosamente horrible y un dolor intangible invadía mi cuerpo y mi mente. Intenté que ella no me venciera. Me levanté de la cama y fui hacia la ducha. Me bañé, pero no pude más de ese "dolor". Salí de ahí y no hice más que volver a ponerme el pijama y acostarme de nuevo. Cerrar mis ojos y tratar de dormir era lo único que me podía sacar de ahí.  No pude salir de la casa y ante eso mi única alternativa era reportarme enferma en el trabajo, y como ya les dije, cerrar los ojos y olvidarme de ese dolor durmiendo...

Nadie normal, que no sufra de lo mismo que yo, es capaz de definir lo que siento y que eso era como sentirse enferma... Para cualquiera eso sería solo un capricho incapaz de paralizar a nadie. Para el resto está en uno salir de ese estado y no es un motivo para reportarse enferma ni menos insinuar que uno lo estaba. Para aquellos que no saben lo que es esto, créanme que no hay medicamento que lo sane, solo esperar que pase. Para el común de los mortales solo la razón es capaz de sacarte de ahí y no hay persona que no pueda hacerlo. Pero, la verdad, es que quizás en esos momentos pierdo la razón porque no hay nada que me quite esa opresión en el pecho ni esa sensación desagradable de la crisis. Les cuento que esas crisis son la manifestación de mi enfermedad crónica y latente, que no olvidemos es biológica y no psicológica. Esta enfermedad la tengo en mis genes, está estampada ahí... La que me hace tener estos episodios es mi maldita biología y no un hecho o circunstancia puntual de la vida... Aparece cuando uno menos los espera, sin avisar y muchas veces sin que nada lo gatille. Para mi estar así, paralizarme como lo hago en esos estados es como estar envuelta en un cuadro febril que te hace delirar y que solo debes esperar que la fiebre baje para sentirte bien. Yo tengo que recurrir a mi médico y a mis medicamentos para bajar esa fiebre y terminar con ese delirio que se apodera de mi cabeza haciéndome sentir que todo está mal. Cuando tienes mucha fiebre, el cuerpo entero te duele, no quieres abrir los ojos ni siquiera para ver televisión... A mi me pasa lo mismo cuando me viene una crisis, llamémosla, "bipolar". Me retuerzo de dolor, de malestar generalizado y ello es solo manifestación de mi enfermedad crónica, sin cura aún, siempre latente esperando verme desvalida para atacar. La verdad es que no sé como más explicarles que lo que me ocurre en esos casos es tan enfermedad como cualquier otra que te impide seguir con tu rutina y te bota a la cama. Pero como nadie es capaz de entenderlo, lo mejor es decir que faltaste a trabajar porque te atacó un feroz dolor de estómago, un resfrío fulminante o una fiebre inexplicable, nadie podría llegar a visualizar que el trastorno bipolar también te produce malestares y se manifiesta también en la forma de enfermedad o dolencia.

Mi dolencia como manifestación del TAB, a diferencia de muchas otras, desaparece de la nada. Solo hay que tener paciencia y esperar a que se desvanezca. Hay que tomar medicamentos si, pero son solo paliativos porque no atacan directamente la enfermedad solo hacen más llevadero esto que me acompañara toda la vida. Mi biología me hizo así y así como cualquier otra enfermedad crónica ésta también duele cuando se manifiesta, no en forma tangible, pero duele igual o incluso más que cualquier otra dolencia física de la que tenemos registro en nuestras cabezas. Yo soy capaz de retorcerme en la cama de "dolor", de no saber que hacer para quitármela de encima. Es inhabilitante, invalidante, paralizante cuando te ataca. Es muy difícil de comprender si nunca la has sufrido por eso debes guardar silencio porque nadie cree que algo así sea capaz de comportarse como cualquier otra dolencia o enfermedad... Para el resto estás loca si no eres capaz de manejarla pero la verdad no saben lo que es esto y no le deseo ni a mi peor enemigo sufrir algo así, sobretodo cuando también pasas a ser a ser un incomprendido...

Antes de terminar, sé que hay una persona que podría sentirse o enojarse un poco conmigo pues le dije que mi dolencia había sido una fiebre alta que me atacó y nada relacionado con mi bipolaridad... Si lo hice fue porque estoy cansada de que ella me ataque (mi TAB) y no quiero que se cansen de escucharme quejar de esto que me pasa. Jack, sorry, si te mentí fue porque es difícil vivir con esto y si tu no lo tienes serías incapaz de entender que algo así me dejó sin ir un día a trabajar...

miércoles, 22 de febrero de 2012

Capítulo 21. Mi reencuentro con Sucupira...

Bueno, bueno, aquí estoy, ya han pasado un par de semanas desde que fui a Sucupira y ahora solo me queda hacerles el recuento de lo que fue ese episodio, será casi como una bitácora de barco este relato...

El día del viaje anduve muy ansiosa, fue un día viernes. De hecho ese día casi no viajamos. Cuando quedaban pocas horas para emprender el viaje me llama mi padre para decirme que una de mis sobrinas (con quienes viajaríamos ese día) se había enfermado. El viaje casi se frustra por motivos ajenos a mi voluntad lo que para mi significaba una señal divina de que ir a Sucupira no estaba siendo una opción válida. Sentía dentro de mi que si ese día no viajaba no debía hacerlo nunca, al menos no dentro de este verano. Como todo pasa por algo, me dije, se me estaba enviando la señal que las cosas no se estaban dando a mi favor para que yo fuera de vuelta a ese odiado y amado pueblo. Por un lado, debo decirles, me sentí aliviada. La ansiedad bajó y todo volvió a la normalidad. Sabía que no tenía que forzar nada, si las cosas no se estaban dando definitivamente era por algo... Frase muy cliché pero también bastante verdadera.

Finalmente, no pasó nada. Todo siguió igual. La Ignacia no estaba tan enferma como creíamos así que todo continuó tal y como estaba planeado. Por lo tanto, ese alivio momentáneo, señoras y señores, se fue a las pailas. Ya no había ninguna señal negativa. Los planes seguían tal y como se habían pensado y así volvieron los nervios, la angustia y la ansiedad que me había acompañado desde que había decidido ir.

Tipo 4 de la tarde mi padre pasó por la oficina a buscarme junto con la Ignacia (15 años) y la Ma. Jesús (11 años), mis sobrinas. Cómo sabía que viajaría con ellas, había preparado el mejor CD para que nos acompañara en el camino... Nos fuimos todo el viaje escuchando el súper CD "Radio Disney" que había grabado con todo mi cariño para hacerles el viaje más grato a mis lindas "sobris". Le dimos ocho mil vueltas al CD. Cantamos todo el camino Rihanna, Adele, Jessie J., Shakira, Bruno Mars, Collbie Caillat, y muchos más. Dejamos a mi papá "guatón" con nuestra música, pero como iba con sus princesitas, no tuvo otra que acatar y aprenderse las canciones, jajajajaja... La pobre Ignacia igual se vino quejando de su dolor de estómago casi todo el camino, de hecho casi no habló durante el viaje, signo revelador de que de verdad se sentía mal ya que es muuuuuuy difícil hacerla callar, jajajajaja.

Llegamos a la gran Sucupira tipo 9:30 de la noche. Habíamos hecho un par de paradas durante el camino lo que demoró un poco más de lo presupuestado nuestra llegada. Durante el camino ya venía haciendo mis conexiones para ver que había organizado para mi llegada al pueblo. Allá me estaba esperando la Marcela, señora de mi primo Andrés, que estaban de paso también pues venían desde Puerto Monck a pasar unos días a Sucupira (de hecho fue la Marcela la que me convenció de viajar así aprovechaba de compartir con ellos). La Marce me pasó a buscar tipo 10:30pm a la cabaña de mis papás y nos fuimos derechito al Restobar "La Playa", que se encuentra frente al mar, y que le pertenece a mi tía Marie y mis primos Lucas y Martín (y que es administrado por este último). Ahí estaban disfrutando de un asadito junto con otros primos. Me puse al día sobre la vida con ellos y la cosa terminó tipo 1.30am. A esa hora, con la Marce no teníamos ni una gana de irnos a acostar por lo que decidimos quedarnos copuchando. Primero nos íbamos a ir a su cabaña pero optamos por quedarnos un rato más en el Restobar "La Playa". Compramos unos cigarritos y allá fuimos a dar por un par de horitas más. Me encontré con mi queridísima prima Amanda (señora de Akrim, ya les hablé de ellos en un capítulo anterior: "El tour del carrete, farra, parranda y/u/o bacilón un día de semana cualquiera...") y mi prima Bernardita. Luego apareció mi amiga Cata, a quien no veía desde que me había desaparecido de Sucupira. Fue super lindo reencontrarme con ella ya que mientras estuve en ese pueblo ella y yo estrechamos grandes lazos de amistad. Al final nos fuimos a acostar como a las 3:30am. Lo pasamos muy bien y yo me sentí en casa de nuevo.

Al día siguiente la idea era ir a la playa, había que llegar con un bronceado fascinante a la capital. El problema es que ese sábado el tiempo no nos acompañó, amaneció nublado ¡¡cueck!! Por lo que al levantarnos lo que hicimos con las niñitas fue ir a recorrer el pueblo para que saludaran a todas las tías (tías mías y tías abuelas de ellas). Primero partimos por el "Supermercado Al-Khabib" del cual es propietaria mi madre junto a sus hermanas. Este negocio perteneció a mi abuelo y creo que se mantiene abierto en honor a él. Fácil, este lugar tiene unos 60 años de vida, así que como verán hay tradición de por medio que lo hace seguir en pie. Saludamos, les hice un tour a mis sobrinas para que vieran como había quedado la casa familiar por dentro luego del terremoto de febrero del 2010 (lo que quedó de casa y que está pegada al negocio), de ahí nos fuimos. Seguimos nuestro recorrido hacia el Restobar "La Rotonada" del cual es dueña mi tía Marie y mis primos Lucas y Martín, solo que este lo administran mi tía y Lucas. Allá llegamos a saludar. Fue tan lindo verla. Aunque pasó gran parte del invierno con nosotros en la capital fue hermoso reencontrarme con ella ya que como se los he repetido mil veces a ella la quiero mucho y le debo hasta mi vida. De ahí las llevé donde mi primo Martín para que vieran el Restobar "La Playa". Las niñas lo saludaron y acordaron juntarse después de almuerzo con la hija de Martín, la Maite. Hasta ahí todo fue resultando de maravillas en mi reencuentro con este lugar. Todo lo sentí armonioso y solo me había topado con las personas indicada. Nadie indeseado, solo gente que me daba gusto ver. Luego nos fuimos a almorzar. Debo decir que ese fin de semana fui la mejor tía Disney que alguien pudiera tener. Fuimos donde ellas quisieron ir y como lo paso tan bien con ellas y ellas conmigo que nunca llegó a ser un sacrificio salir juntas.

Bueno, esa tarde las llevé a que se juntaran con la Maite en el Restobar "La Playa". Estando allá llamé a la Marcela para que llevara a sus hijos también al lugar y nosotras aprovecháramos de copuchar mientras ellos se divertían. Ahí estuvimos un par de horas y al rato después nos cambiamos de locación. Nos fuimos al otro Restobar, a "La Rotonda". Todos los niños se reunieron ahí con sus padres. Incluso llegó otra sobrina más, la Francisca, que se unió al clan de mis sobrinas. Una vez aquí, compartiendo con el familión, hizo su entrada magistral mi ultra gran partner... Benjamín... Con él, el verano del 2010 pasamos a integrar junto con mi amiga Dominga (quien pasó sus vacaciones en Sucupira ese año) el "grupo de los Dispersos". Ya se imaginarán, solo con el nombre, como era ese trío, éramos del ¡¡terror!! jajajaj... Ese verano lo pasamos a toda raja... Andábamos para todas partes juntos. Armando carretes, desorden, junteos, siguiendo noches de largo puro pelando el cable, en fin... Ahí nació una amistad muy entretenida entre nosotros que perdura hasta el día de hoy. Bueno, la cosa es que llegó este personaje y no nos separamos más, como en los viejos tiempos. Además que él es tío de la Maite así que aprovechamos de sacar a pasear a todas las sobrinas juntos. Se llevó tan bien con las mías que ellas lo amaron, tanto así que empezaron una campaña para que Benjamín y yo pololearamos (tuviéramos una relación sentimental). Querían que él pasase a ser parte de la familia, de hecho tenían todo un plan para que casi nos termináramos casando, jajajajaja... pero yo les respondí que eso sería imposible pues en la situación en que estábamos, entre los dos no hacíamos uno. Nos moriríamos de hambre pues el estaba sin pega y yo con lo que ganaba no me alcanzaba ni para mi. Ahí saltó la Ignacia, con sus aires de diva y de grandeza, respondiéndome que como ella iba a ser famosa ella nos mantendría así que no había posibilidad de que nos negáramos a estar juntos. Ella en su cabecita ya había ideado toda una solución. Bueno, por detrás estaba la Jechu asuzando todo lo que decía su hermana, estaba absolutamente de acuerdo haciéndole barra a esta proposición. La verdad es que son muy chistosas mis sobris, por eso las adoro. Pero les cuento la firme... Con el Benja tuvimos onda el año 2010, fue algo muy pasajero y yo no lo continué porque me di cuenta que mis intereses seguían en otro lado. Él no lo sabía, pero yo estaba en líos de pantalones con Tomás de quien les conté hace unas entradas atrás (Capítulo 16. "Por qué los hombres aman a las Cabronas" escrito por Sherry Argov y puesto en práctica por DoblePolaridad...). Cuando se enteró meses después de esta situación, le herí profundamente su orgullo, casi me quiso matar, jajajaja.... Se sintió terriblemente engañado por mi pues creyó que yo había jugado a 2 bandos pero eso no había sido así pues cuando tuvimos onda yo estaba terminada con el personaje, bueno, estaba en algo así como en un receso. Claro que a él, hasta el día de hoy nadie le saca de su cabeza que fui una traidora y la peor de las mujeres por haberlo engañado, jajajajaja... pero en el fondo igual nos seguimos queriendo mucho como amigos hasta el día de hoy. Si,es verdad, le maté un poco el orgullo porque él no cachaba nada de esa otra relación que tenía con Tomás (persona que él conocía y nunca se imaginó que podía tener algo conmigo). Simplemente se sintió haciendo el loco pero eso ya fue un traspiés solucionado, ya no hay rencores si es que los hubo. Nunca dejamos de hablarnos por eso, solo terminamos riéndonos de toda la situación (aunque yo sé que en el fondo de su ser todavía tiene su yayita escondida, jajajajaj). En todo caso,  bruja que es la Ignacia, me preguntó si de verdad nunca había pasado nada entre nosotros. No sé ni como se lo imaginó porque nosotros nos tratamos muy partners, dermasiado como amigos. Yo obviamente se lo negué. El problema va a ser cuando lea esta entrada y se enteré que su adorada tía  le echó una mentirilla blanca para que no la siguiera molestando, ja!

Bueno, la verdad es que lo pasamos muy bien con ellas y el Benja incluido. Nos enganchó en todo y a todas partes y eso se agreadece. Él también tiene harta paciencia con los niños y adora a su sobrina, por eso se acopló tan bien con nosotras. Por eso tampoco culpo a mis sobris de que nos hayan querido emparejar, la verdad es que lo pasamos muy bien de tíos Disney (si hasta sesión de fotos les hizo, no ven que es fotógrafo...). Terminamos andando a caballo con las niñas en la playa. El Benja y yo hicimos la dupla perfecta como tíos.

Continuando con el hilo de esta bitácora, esa noche, después del reencuentro con el Benja en el Restobar "La Rotonda", en la noche, llevamos a las niñas a la plaza donde se deleitaron recorriendo la feria artesanal, comprándose las primeras tonteras que se les ocurrió en los puestos artesanales (bueno yo también caí en la tentación y me compré un vestido, jajajaja). Jugamos taca taca y esas cosas que se hacen en las plazas de los pueblos pequeños en verano. El Benja se encontró con unos amigos con quienes más tarde también compartimos. Llegó la hora de partir y el Benja y sus amigos se fueron caminando rumbo al Restobar "La Rotonda". Yo partí detrasito, en auto, con mi séquito de sobrinas, claro que previa parada en la casa de la Maite que estaba muerta de sueño y quería irse a su cama directo a dormir. Al resto me las llevé al restobar, nunca tan mala onda la tía Disney de llevarlas de vuelta a la casa tan temprano.

Llegamos allá y había un ambiente muy choro con mis primos, Fâdel, Mukhtar, Andrés y Lucas, todos hijos de la Tiá Marie que también compartía con nosotros, las respectivas señoras de algunos y mi primo político que es parte de la familia hace como 30 años, Armando (casado con mi prima Angélica). En otra mesa estaba instalado el Benja con sus amigos, así que durante la noche tuve que repartirme entre ambos lugares. Yo, que quieren que les diga, estaba en toda mi salsa, tomándome mis buenos whiskachos auspiciados por la casa y mis primos, con buena compañía y muy grato ambiente. 

En la mesa de mis primos, la Marce y Andrés comunicaron que se casarían y cuando lo harían. Por fin después de muchos años juntos y 3 hijos a cuestas se pusieron de acuerdo para pisar el palito. La fecha elegida fue abril, así que todos los presentes tuvimos que agendar el evento. Por otro lado, conversando sobre la forma de reunir a la familia se me encomendó la misión de organizar una "primotón" para juntar a  todos los primos y sus respectivas familias. Con calendario en mano, decidimos que ésta la haríamos en octubre en el mismísimo Sucupira. Serìa todo un evento y yo me encargaría de que fuere el gran evento gran del año. Lo tendré que organizar a toda raja y como mi poder de convocatoria es alto fui la elegida para hacerlo. Como verán,  en esa sobremesa sacamos varios eventos importantes en limpio. Yo prometí poner todo de mi parte para que todo saliera de maravillas.

Bueno, como ya les comenté, esa noche me repartí entre la mesa de mis primos y la del Benja, que cada cierto rato me reprochaba que no compartía con él, decía que lo tenía botado. La verdad es que lo pasé muy bien esa noche. Excepto por un par de personas que no me hubiese gustado encontrarme, eran de aquellos que me provocan esa sensación de angustia luego de me partida de Sucupira. Pero había que ser digna porque lamentablemente son parientes míos, uno de ellos el Trolo, el médico del pueblo y que en el incidente de mi intento de borrarme con Ravotril no hizo nada y pudo haber hecho que esto no lo contara, pues como me dijeron mis médicos después esa dosis me podría haber matado. De ahí que le tengo fobia pues entendí de que a pesar de ser mi familia a él le importó un pepino si yo moría o no. Aparte de ese impasse, insisto, lo pasé muy bien esa noche. Con el Benja nos quedamos hasta el final echando la talla, hasta que las velas no ardieron. A las 6 de la mañana emprendímos la retirada a nuestros hogares, Había sido una interesante noche de juerga a puro whiscacho, en este mi querido pueblo de Sucupira. No vayan a creer que mis sobrinas se quedaron hasta esas horas de la madrugada carreteando conmigo. Nunca tan irresponsable la tía. Tipo 12:30am mi papá ya me llamó para darme la orden de que las fuera a dejar a la casa. Las llevé con su prima Francisca y allí carretearon comiendo pizza que la tia Marie les mandó a ellas y su nieta Francisca. Nunca tan descriteriada. Yo conozco sus límites y ni por si acaso las habría dejado quedarse conmigo hasta tan tarde, ahí me sale el instinto maternal absoluto.

Al día siguiente el día amaneció maravilloso, lista para tomar sol. Supuestamente ese día me devolvía a la capital con la Marce, Andrés y su prole. Pero ellos salieron muy temprano, no había posibilidad de aprovechar el día. Así que decidí sacar pasaje en bus y viajar a las 6 de la mañana del día lunes para llegar directo a trabajar mi medio día de pega. Al final por unos entuertos que hizo mi papá con mi hermano Máximo terminé cambiando los planes para viajar el día martes en la madrugada, debiéndole a él un día de trabajo que con posterioridad (esta semana) le devolvería. 

Esa tarde fuimos a la playa. Fuimos con la Ignacia, la Jechu, la Maite, la Francisca y obviamente el Benja. Nos instalamos en la playa. Compramos cabritas, maní y dulces al señor vendedor ambulante clasicón playero. El Benja estuvo un rato acompañándonos ahí, llevó a la Maite a mojarse las patitas al mar y se echó un rato con nosotras. Mientras, las más grandes hacían planes par ir a andar a caballo nuevamente. Yo simplemente me eché a dormir una siesta, en el intertanto ellas se fueron a cabalgar finalmente. La Maite me acompañó en mi siesta y el Benja nos abandonó un rato y se fue a dar una vuelta por el restobar "La Playa". Cuando desperté y llegaron las niñas de su vuelta a caballo nos fuimos a incorporar al mini carrete que ya se había armado en el restobar junto a mis primos y unos amigos. Mis sobrinas y sus secuaces armaron su carrete aparte. Estuvo muy entretenida esa tarde, compartiendo un ponchecito de papaya y un rico ceviche frente al mar. Nos quedamos ahí hasta que llegó la hora de ir a abigarse porque allá las tardes y las noches son bastante heladas. Me llevé a todo el séquito de sobrinas a mi casa (la cabaña de mis papás). Ahí cada una se ducho, abrigó y arregló para volver a salir. Nos demoramos su resto pero cuando volvimos todavía había un ambiente grato en el restobar. Estaban hasta mis papás ahí y me encontré nuevamente con mi gran amiga la Cata. Ella estaba con una amiga compartiendo un ponche de durazno. Bueno, comprenderán que no me quedó otra que acompañarlas con su trago, ja!. Nos quedamos ahí echando la talla con el Benja, mi primo Martín, la Cata y otro amigo. Mis papás se terminaron llevando a las niñas de paseo a la plaza y luego a comer pizza al otro restobar, a "La Rotonda". Nosotros hicimos fueguito en la parrilla y nos comimos unos ricos pescados, pollitos y longanizas a las brasas, como en los viejos tiempos. Conversamos largamente y nos reímos mucho. Hasta que la Cata tuvo que emprender la retirada pues al otro día le tocaba trabajar. La fui a dejar a su casa en auto y volví a compartir con Martín y el Benja. Intentamos quedarnos ahí hasta tipo 2.30am, era día domingo por lo que la farra no era necesario que durara hasta altas horas de la madrugada. Decidimos irnos con el Benja pero nos dio pena dejar que Martín se volvería en bicicleta solo hasta su casa. Ya estaba cansado y lo único que él quería era cerrar el local para irse a descansar. Estaba en eso cuando un trío de huasos (autóctonos de la zona) se estaciona y se baja de una camioneta. Ellos eran de ese tipo de  personas, bien de pueblo, que en lugares como el restobar se sienten en corral ajeno pero que con sus tragos encima entran a cualquier parte con tal de seguir la fiesta. De primera se sintieron ofendidos de que mi primo les dijera que ya estaba cerrando el local. Pensaron que él lo estaba cerrando porque ellos venían llegando. Para no irse en mala los dejó entrar un rato y nosotros con el Benja fuimos a su rescate. Craso error. Por hacer causa común con Martín y no hacer sentir a mal a la clientela que había entrado nos tuvimos que mamar 2 horas más de conversación con estos personajes. Todo para que se sintieran a gusto en un lugar. Finalmente llegué a las 4:30am a mi casa, me quería matar porque al otro día me tenía que levantar temprano pues había invitado a la Cata y su amiga a almorzar a mi casa. No logré despertarme y solo atiné un poco antes de la 1, hora en que ellas llegarían, a mandarles un mensaje que iba a ser imposible comer juntas por mi situación, no podía despegar mis ojos, jajajajaja... 

Ese día lunes fue del terror, me sentí pésimo pero no de caña, sino de ánimo. No quería nada con la gente, que me hablaran menos. De echo ese día no hubo tía Disney, mi papá fue quien se encargó de llevar a mis sobrinas (nietas de él) a la playa y salir con ellas. Yo no quería más guerra, solo quería volver a mi casa... Obviamente todo eso fue producto del trasnoche, trago y juerga que había tenido los últimos 3 días seguidos. Esos desordenes me hacen pésimo sobretodo cuando ya la hipomanía está en retirada... Ese día no valía un peso... 

 La verdad es que no tengo nada que decir. Lo pasé muy bien, me olvidé por un rato lo que había significado ese lugar para mi y solo recordé cosas lindas. Hice lo mismo de siempre, me adapté a lo que siempre hacía en el lugar. Carretié viernes, sábado y domingo (el lunes solo salí a despedirme pues me volvía en bus al día siguiente a las 6 de la mañana para llegar directo a trabajar) como siempre lo hacía cuando estaba allá. Además tuve la fortuna de coincidir con el Benja pues siempre lo pasamos muy bien, hacemos muy buena dupla y debo decir que él junto con mis sobrinas hicieron de mi fin de semana en Sucupira el ideal. Logré matar algo el cuco, al menos con el lugar lo maté completamente. Quizás me faltó matarlo con determinadas personas que tuve la dicha de no ver... pero no es necesario vivir todas las experiencias extremas de una sola vez, jajajajaja...

Solo les puedo decir que en un comienzo no me quería venir, quería volver a quedarme ahí eternamente como lo hice alguna vez. Había vuelto a sentir esa familiaridad que ese lugar siempre me había brindado. Estuve bien blindada, solo vi a gente que yo quería ver (solo un par de indeseables que no puedes evitar ver) y la familia. Pero igual me descompensé... Como les conté ya al día lunes no quería más guerra... me quería puro volver... Y ya al día martes estaba ultradescompensada y comencé a vivir una semana del terror que terminó con esa entrada que escribí donde "sencillamente no me sentía nada de bien"... Fue espantoso pero ya hoy me siento bien nuevamente, más equilibrada y centrada. Ya no me encuentro tendiendo hacia ningún polo, estoy tranquila. Ahora veamos si seré capaz de volver a ir y no regresar descompensada como lo hice esta vez y volver más encantada con el lugar de lo que regresé ahora... Veamos que pasa.

miércoles, 15 de febrero de 2012

Siempre es un estado momentáneo...

En la última entrada, la que subí anoche: "Simplemente no me siento nada de bien...", describí un estado del terror, espantosamente negro y polarizado... La escribí para darme cuenta con posterioridad que son estados momentáneos, que no son eternos, que pasan... Hoy me siento mucho mejor, abrí los ojos y me levanté como todos los días para ir a trabajar y sin asco como creí ayer que lo haría (de hecho anoche pensé seriamente en no venir al laburo, me daba lo mismo faltar, tan mal me sentía que no me creí capaz de levantarme).

Si se fijan, lo que escribí ayer era para asustar a cualquiera, menos mal que no le fui a decir a mi padre todo lo mal que me sentía porque no habría sido capaz de dejarme sola nuevamente. No habría viajado y lo habría dejado muy preocupado. Hoy miro hacia atrás y hasta me cuesta empatizar con esa otra yo que no quería nada con la vida... Es tan difícil vivir con esto, sobretodo cuando te cuesta recordar, cuando te encuentras en alguno de estos estados anímicos alterados, que ellos no son eternos, que son por un rato y pasarán... Son mis fantasmas con los que tengo que aprender a convivir que tengo que dejar a un lado, ignorarlos, como en la película "Una mente brillante"... Esto es lo que siempre me dice un amigo virtual que tengo y es verdad... El problema es que sientes tan vividamente las emociones del momento que te cuesta mucho darte cuenta que no te sentirás así toda la vida, que en cualquier momento te cambiarás de carril y volverás a un estado más o menos normal que te hará ver los matices y no los extremos... Es increíble lo que hace la lucidez, lo que es ver las cosas con claridad y no nublado, teñido de toda esa negrura que un odioso estado de ánimo te hace ver...

Hoy la vida es mucho más linda y esto es lo que tengo que recordar cuando me nubla una emoción como la de anoche. Y ¿qué es lo que tengo que recordar? Que siempre sale el sol... que los estados son momentáneos y no eternos como creo cuando los estoy viviendo... Que la vida es un millón de veces más linda de lo que la ves y cualquier disparate que cometa cuando esté así siempre me arrepentiré... Por eso debo mantenerme quieta, sin hacer locuras pues lo más seguro es que eso no es lo que querría en un estado normal y si actúo podría llegar a ser demasiado tarde para arrepentirse después... Es difícil no dejarte llevar por lo que estás sintiendo, lo vives tan real que es complicado discernir que un rato después no lo será...

Bueno, eso es lo que traté de hacer escribiendo la entrada de anoche, darme cuenta que lo que siento en forma tan desmedida no es real y solo puede llegar a ser una ilusión... No puedo olvidar esto... Se trata de aprender a convivir con mis fantasmas... Y ¿¿quienes son mis fantasmas?? Mis estados de ánimo alterados...

martes, 14 de febrero de 2012

Sencillamente no me siento nada de bien...

Llevo algo más de una semana sintiéndome como lo estoy haciendo... Me levanto en las mañanas solo porque hay que hacerlo, porque tengo un compromiso diario que cumplir y que es ir a trabajar para mi hermano Máximo... tengo que demostrarle que estoy bien... No tengo ganas de hacer nada... nada me motiva ni siquiera escribir en este blog. Hoy lo hago porque quiero plasmar esto que siento aquí. Pero la verdad, siento que la vida está pasando frente a mis ojos, tengo 34 años y ha sido todo un desperdicio... a mi edad no he logrado nada y tampoco veo que vaya a hacerlo... No me gusta mi trabajo y tampoco se me ocurre que haría en vez de hacer lo que hago. Siento que sentarme a estudiar se me va a hacer cuesta arriba porque así como me siento, mi cabeza no va a dar a basto y buscará formas de evadir lo que tiene que hacer. No quiero mi título, ¿para qué? No quiero ir a trabajar ¿Para qué? No me quiero levantar ¿para qué? No quiero abrir mis ojos ¿para qué? No quiero sentir ¿para qué?... Para qué todas estas cosas si lo único que quiero es borrarme de la faz de esta tierra. Hace mucho que no se me hacía tan constante este sentimiento. Hace muchos meses que no sentía esto de la forma en que he tenido que tragármelas toda esta semana...

¿Les cuento algo? La verdad es que no quiero vivir... No le encuentro sentido a la vida, a levantarme diariamente, a abrir los ojos... No vibro con nada, hago lo que hago por inercia... Esa agenda social que abrí y viví mientras estaba hipo no existe, la sepulté y no me interesa reabrirla, no tengo ganas. Mis vacaciones que planeé para marzo, con tantas ganas a Puerto Monck, ya no las quiero, no me interesan... Además siento que no soy buena compañía para nadie No puedo llegar allá y hundirme en la cama por una semana. No serían muy buenas vacaciones, sobretodo para los dueños de casa que no lograrían entender que el problema no son ellos sino yo misma. Además se me vienen 2 semanas y media de jornada completa, tediosa en la pega. Ya mi trabajo es aburrido, imagínense ¿¿como será doblar la cantidad de tiempo ahí?? Saben que es lo peor sentir lo que siento sin motivación alguna... No sufro por amor ni menos por desamor, no lloro porque me hicieron daño ni porque estoy sola, no siento pena porque perdí algo o a alguien, no siento angustia por el motivo que cualquiera pudiera sentirla... Solo siento y siento como lo estoy haciendo sin saber por qué...

No quiero estar,  la angustia me está carcomiendo y lo peor es que nadie podría lograr llegar a entender esto... Esto no es como un dolor de estómago, tangible, que si se lo cuentas a alguien lo más seguro es que te receten "gotitas" para el dolor. Si yo le digo a alguien esto que siento a lo más te dicen "arriba el ánimo" y no es mucho lo que logran empatizar pues esas "gotitas" para el dolor no existen. Al final uno opta por callar y el dolor en el pecho, la angustia se hace más intensa, cada vez más constante y opresora... No quiero vivir ¿¿es tan difícil de entender???

jueves, 2 de febrero de 2012

A matar el cuco se ha dicho... a Sucupira los pasajes!!

Este fin de semana viajaré a Sucupira... No saben el susto que tengo... ¿¿Susto de qué?? De ir a enfrentar mis miedos, todos esos que me han atormentado por casi un año. Mi mayor estado de manía lo viví ahí (ni si quiera hipomanía, que es más leve) junto con mis mayores depresiones... Mis grandes deseos de ser Dios y de querer morir también los viví ahí y ahora iré a enfrentarme a los peores "cucos" que revolotean mi cabeza y se relacionan con este singular lugar... Si bien tengo muchas ganas de ir, por toda esa gente que dejé de ver y a quien quiero mucho, por otro lado, no quiero ir por temor a enfrentarme a todo eso que me hizo mal y me hizo llegar catastroficamente mal a la capital a principios del año pasado. Tengo sentimientos ultraencontrados con ir a este lugar y no quiero que este reencuentro sea un tormento para mi.

En varias oportunidades, en este blog les comenté que me producía fobia volver a esta nunca bien ponderada República Independiente de Sucupira... Que incluso la había llegado a odiar porque viví demasiado intensamente la vida ahí. Me da mucho miedo reencontrarme con tantas cosas que me llevaron a caer en el estado que estuve el año pasado completo... Tengo miedo de encontrarme con ese ex amor que dejé (bueno, que me dejó, jajajajaja)... Con aquél personaje, distinto a ese amor, que hizo que gran parte de las amistades me juzgaran... Con aquellos que tomaron partido sin escucharme a mi... Con aquellos que gozaron viéndome mal... Con mis amores hipomaníacos y amistades a quienes dañé... Con todos aquellos que fueron parte de mi vorágine y vida sin límites... Con aquellos lugares que si hablaran, ufffff, que miedo... A todos ellos, personas y lugares, no los quiero ver, me angustian y el solo saber que existe la posibilidad de encontrarmelos o verlos se viene esa sensación a mi. Se preguntarán por qué voy si este lugar me produce todas estas sensaciones negativas. La respuesta es simple... Yo nací y viví por 12 años fuera de Chile y la mayoría de mis vacaciones en ese período las pasé ahí... Hoy soy chilena, nacida en otro país razón por la que mi sentido de pertenencia a algún lugar nunca la he tenido muy desarrollada y siempre he creído que el único lugar que me lo daba era Sucupira pues me acogió desde que tenía 8 meses de vida... A lo mejor por eso escapé para allá cuando me separé... Entonces, como les dije, la razón de mi vuelta a este "tenebroso" lugar es porque tengo que matar esos miedos, no puedo dejar de ir al lugar que me ha visto crecer y vivir muchas etapas de mi vida. Es un lugar que está demasiado enraizado en mi, es EL lugar de reunión del familión completo (tías, primos, sobrinos, etc.), amo compartir con ellos y no puedo dejar que mis fantasmas maten ese lindo recuerdo y cariño que siempre le he tenido. Haré un esfuerzo. Aprovecharé mi estado hipomaníaco (en bajada) e iré a pasarlo bien. Es una prueba más que tengo que superar y no dejaré que me gane.

Ya mañana me voy y debo confesar que estoy nerviosa. Mi cabeza siente que va a estallar cuando recuerda que el fin de semana estará allá, tal como cuando me vienen esos odiosos sentimientos de angustia. Siento muchas ansias de llegar luego y terminar con todo esto. Nadie se imagina el esfuerzo que hago yendo. Lo encontrarán absurdo y exagerado de mi parte pero es que ese pueblo me hizo vivir de dulce y agraz... Viví un torbellino de emociones muy fuertes y desordenadas. Toqué el cielo y lo más profundo de un agujero en la tierra... Tengo miedo, mucho miedo pero dicen que los miedos hay que enfrentarlos y lo haré una vez más... No sé si después de volver lo odiaré más o lo volveré a amar como siempre lo he hecho... Solo espero que ocurra lo segundo... 

A la vuelta les contaré mi experiencia, qué ocurrió... Todos y cada uno de los pormenores de este viaje lo leerán en este blog en una próxima entrada...

lunes, 30 de enero de 2012

Capítulo 20. Jack y yo... Una relación especial...

Hace exactamente 2 meses y 8 días que conocí a Jack, un 22 de noviembre y fue de forma bastante singular, "a través de una amiga" (¿¿verdad Jack??). Pidió rápidamente mi teléfono y no se demoró nada en hacer el primer llamado telefónico. La verdad es que él se fue al grano de una, como él mismo dijo: "Dos cucharadas y a la papa". Me pareció bastante particular este personaje por lo que no me rehusé a conocerlo. Pero de un momento a otro, encontré todo tan extraño que hice lo que ya había hecho en otra oportunidad para hacer huir a un hombre en menos de 3 minutos (Capítulo 4). ¿¿Qué hice??? ¡¡¡Al segundo día le confesé que tenía trastorno bipolar!!! Acto seguido, lo derivé a leer ¡¡mi blog!! La verdad es que quería que huyera mientras pudiera. Pensé que era la mejor opción (además era una forma de corroborar lo que ya había hecho una vez, necesitaba salir de la duda y saber si efectivamente algo así haría a todos desaparecer). Recuerdo que ese fin de semana viajé al sur del país, a "Puerto Monck". No tuve noticias de él por varios días, lo que me llevó a pensar de inmediato que efectivamente lo había espantado. Había logrado mi objetivo (aunque debo admitir  que en el fondo de mi quería que ello no ocurriera pues quería sentir que a lo mejor no era tan cacho como creía). Hasta que ¡¡CUECK, E-RROR!! Cinco días después, apareció de nuevo conversándome en mis redes sociales... Definitivamente no arrancó...

Cuando apareció, hablando de mi enfermedad, de entradita le dije que se había ganado un relato sobre él en mi blog (y se lo dije) pues me dijo algo que no todo el mundo tiene muy claro, sus palabras fueron:  "Hay personas que viviven en la mentira.... en la deslealtad.... en la falta de respeto.... Vivir con eso es complicado.... Lo tuyo no.... Ni siquiera es una enfermedad.... Es una condición química.... No tiene que ver con tus principios y valores... Así que no te compliques...." ¿¿Díganme que no fueron lindas sus palabras y de alguien que sabe algo del tema?? Me dejó encantada y así hasta el día de hoy... Así que aquí estoy cumpliendo mi palabra, Jack tiene una entrada completita para él.

Bueno, luego de eso empezamos a conversar mucho, debo admitir que él es una persona muy entretenida, imposible aburrirse con él. A las 2 semanas de hablar por las redes sociales, Whatsapp y por teléfono tuvimos nuestra primer gran pelea... Odié con todo mi ser a este personaje, de hecho esa pelea está plasmada en este blog en la entrada: "De los errores se aprende... dicen". No entraré en detalles respecto de ella porque ya no vale la pena ya que luego tuve que hacer una reivindicación en una entrada posterior ("Necesito hacer una reivindicación") pues las asperezas fueron limadas, se desvivió en disculpas y yo no era quien para negárselas...

Comenzamos a tener una linda relación. De hecho en muchas entradas de este blog él me ha comentado y es mi fiel lector, jajajaja... Me siento muy cómoda hablando con él de cualquier tema. No tengo que poner careta alguna, siempre soy YO la que interactúa con él, logrando al poco tiempo que comenzara a gustarme... Un día empezó a decirme "Polo Norte" (por esto de mi bipolaridad) y yo en respuesta le comencé a decir "Polo Sur" (ya que siento que tiene rasgos bipolares como los míos todo el rato)... y pasamos a ser "los Politos"... Desde un comienzo sentí que a primera vista eramos distintos: él mayor que yo 11 años, con hijos (separado pero en eso estamos iguales), empresario, con su vida hecha y resuelta, que se nota que ya viene de vuelta... pero que a pesar de las diferencias, para seguir con la metáfora de los polos, debo decirles que pertenecemos al mismo planeta y el "Polo Norte" sin su "Polo Sur" no podría mantener La Tierra en equilibrio, razón por la cual, a pesar de todo, lo sentía mi complemento... Hablo esto último en pasado porque siento que las cosas han cambiado, ha dejado de ser ese partner que sentí éramos, pero esto se los comentaré al final...

Pasó casi un mes desde que nos conocimos y se dió la oportunidad de estar juntos... de vivir una aventura, de fundirnos y hacer el amor... Yo llevaba bastantes meses sin estar con alguien y él me produjo algo que pensé jamás volvería a sentir... Mariposas en la guata (estómago), subidas de temperatura solo por hablar con él, aceleramiento del corazón, etc. Todas esas cosas que le pasan a los ¿¿enamorados?? Bueno no sé, sentía cosas físicas importantes que no todo el mundo me produce (es más, que solo él me ha vuelto ha producir después de bastante tiempo que no lo sentía). Comenzamos una relación bastante sexual (si bien somos capaces de conversar de lo que sea). El sexo es lo que nos une pues no somos una pareja propiamente tal. Jamás hemos salido a comer, al cine, juntado con amigos, en fin, nunca hemos hecho cosas distintas que juntarnos en su depto. Bueno, recordemos que yo he andado con la hipomanía viva (ya en bajada) y, por ende, con la libido bastante alta, así que juntarse a eso la verdad no me desagaradaba para nada. Igual, no me puedo quejar porque ¡¡pucha que tiramos bien!! (tenemos buen sexo), somos el complemento perfecto y lo paso muy bien, aunque se nota que él ya viene de vuelta en esto (bueno en todo). Hemos estado como un mes y algo más en esto y aunque el sexo es cada vez mejor nuestra relación personal va en decadencia y eso no me gusta. Él es adorable, se hizo parte de mi vida y me gusta mucho, pero la relación, como está ahora, no me gusta para nada...

Oportunidades de conocer a otras personas no me han faltado, me he dejado querer, pero él ÚNICO sigue siendo mi Polito Sur... Hoy lo hecho de menos y mucho. Ya no hablamos como antes todo el día y a cada rato, se ha distanciado... Trato de responderme qué fue lo que pasó y no tengo respuesta, tampoco he recibido una por parte suya y no lo quiero forzar (y prefiero no saber parece). Él prometió ser mi amigo pasara o no pasara algo entre nosotros, antes y después, pero veo que eso solo fue una estrategia para que estuvieramos juntos. Ahora que ya lo hemos estado, cada vez se ha alejado más y aunque me da mucha pena, no quiero forzarlo a estar conmigo... Nunca he forzado a nadie, por muy bipolar que yo sea, y ésta no será la primera vez...

Jack... Polito Sur, pase lo que pase, quiero que sepas que has sido una persona muy importante en mi vida este último tiempo... 



domingo, 29 de enero de 2012

La sensación de vacío...

Ayer me volví a sentir mal, hace mucho no lo hacía pues estaba en el otro lado de la vereda. Hoy ya me siento mejor pero quiero compartir lo que escribí con Uds. y luego de ello cual fue el desenlace... 

Sábado 28 de enero de 2012... Me encontraba sola (y me encuentro) cuidando la casa en el cerro de mi amiga Mane (lo hago cada vez que ella y su familia sale fuera de Chile)...: 
"No sé si a Uds. les ha pasado que llevan mucho tiempo divirtiéndose y al poco andar, a pesar de estar rodeados de mucha gente, al final del día te sientes solo, que tu vida está vacía y meditas que has hecho mal... Trato de llenar el vacío de alguna forma, muchas veces saliendo, el problema es cuando vuelvo y me encuentro que sigo sola. Sobretodo, cuando me toca encontrarme conmigo misma y simplemente me doy cuenta que estoy sola. Siento que a nadie le importo, que da lo mismo si estoy o no estoy y en esos momentos el vacío crece. Pero más allá de importarle o no a alguien, me siento insignificante, que da lo mismo estar en cuerpo y alma en este mundo pues soy un punto demasiado sin importancia que tiene que permanecer, por alguna razón con los pies pegados en esta tierra... Lo peor es que antes de seguir sintiéndome así, prefiero morir...

Esta sensación de vacío y soledad la he tenido varias veces a lo largo de mi vida... Es una sensación recurrente y dolorosa... Enciendo un cigarrillo, miro un rato el horizonte y sigo escribiendo. Ya siento como se terminó de deshacer el Ravotril puesto bajo mi lengua para que hiciera rápido efecto y poder dejar de sentir esto lo más rapidamente posible. Todavía esa sensación no se va y siento que la soledad me está matando. Al parecer me cuesta estar conmigo a solas sobretodo cuando tu cabeza no para de pensar. Cuando te recuerda mil cosas que prefieres olvidar, entre ellas, que tienes 34 años y sigues sin avanzar. Estás estancada en el mismo lugar que hace años. Es como si en algún minuto de mi vida, quizás cuando egresé de mi carrera (pues ha sido el último logro que he tenido en la vida), ella se hubiese detenido, atascada en una congestión vehicular, donde sientes como los automovilistas tocan la bocina en tus orejas y reclaman sin lograr moverse de ahí ni un centímetro y menos tú. Siento que por más tratamientos que siga los pensamientos así no aminoran, no desaparecen de mi vida, me persiguen y vuelven a aparecer cuando menos quiero y lo espero.

No soy nadie, soy demasiado insignificante, no es necesario seguir aquí y quiero morir o al menos dejar de sentir (no sabemos qué pasa cuando morimos, no sabemos si de verdad dejamos de sentir, por lo que ante la incertidumbre lo único que quiero es dejar de sentir antes de morir...). Estas subidas y bajadas de ánimo, este vaivén entre uno y otro estado de ánimo sin término medio, todavía no para, sigue cuando lo único que quiero es que se detengan de una vez por todas... Quiero dejar de ver el vaso medio lleno o medio vacio, solo quiero ver que está a la mitad, en el equilibrio... Solo me pregunto una y otra vez... ¿¿Hasta cuando?? Si... ¿¿Hasta cuando??"

Luego de escribir esto rodaron lágrimas por mi cara y sentí como la tristeza se iba apoderando de mi. Me cuestionaba si de verdad algún día sería capaz de vivir sola sin sentir constantemente esa sensación de vacío y soledad extrema. Es como ser inválida, o sea, como si tuviera miedo que sola no pudiera valerme por mi misma por el temor de que pensamientos así me atormentaran constantemente. Tengo miedo de volver a cometer una locura algún día y que esta vez las cosas terminasen mal.

Gracias a Dios en el momento preciso aparecieron mis amigas, la Dominga y la Agustina (de ella les contaré en una próxima entrada). La Dominga tuvo que escuchar mi llanto y el por qué, y se encargó de sacarme de ahí. Al menos ya entiende que es parte de mi enfermedad y tiene claro que son estado que pasarán... Con palabras muy lindas y de la forma que pudo logró sacarme, casi tirándome con una acuerda, con mucha fuerza hacia afuera de ese hoyo... Al poco rato apareció la Agustina que me sacó de la casa, a pasarlo bien, una vez más, y hacerme olvidar de todas mis penas...

lunes, 23 de enero de 2012

Mi hipomanía... aunque sigo dispersa ya estoy más quieta...

Que quieren que les diga... este último tiempo he estado hipomaníaca total (para los que no entienden bien este término en palabras simples y coloquiales significa que me pasé a la vereda de la euforía, no en grado máximo como ocurre cuando entras en fase maníaca, pero ahí estoy)... Eso si, creo que ya voy en bajada hacia el equilibrio... En un primer momento, por más que me cambiaron medicamentos, incluso me bajaron el antidepresivo a la cuarta parte, seguí igual. Despegué y me mantuve subiendo... subiendo cada vez más arriba en la cresta de la ola para querer surfearla por mucho rato pero algo están haciendo ya los medicamentos. Si bien no estoy del todo sobre la superficie que debiera estar, me siento menos inquieta que antes.  

Es primera vez que logro reconocer los síntomas hipomaníacos en mi. O sea, decir, esto que me está pasando es porque estoy en una fase más bien eufórica que normal. Obviamente que lograrlo ha sido posible gracias a la ayuda de mi querida psicóloga Lucienne. Solo les puedo decir que es redifícil estar en este otro lado de la vereda y encontrar que tienes síntomas de que algo no anda bien y que estar así tampoco es bueno... Sin embargo, lo más difícil es descubrir que sentirse tan grandiosamente bien es parte de tu enfermedad y no de tu equilibrio, lo cual encuentro del terror... Sé que estoy en un proceso de aprendizaje, de entender que, aunque te sientas bien, eso no es lo que se esperan de ti para estar "equilibrada" y cuesta  mucho. 

Y ¿Saben qué? Debo decirles que es terrible vivir así. Esto de no saber cuándo lo que sientes es verdad o una odiosa mentira. Vivir sin saber si estás distorsionando la realidad no se lo doy a nadie y no saben lo cansada que estoy de esto, de esta incertidumbre, de creer en muchas oportunidades tu cabeza te está jugando malas pasadas y no poder discriminar cuando ocurre así... El no saber si la relación que tienes con la gente que te rodea puede ser una mentira y que te volverá a pasar lo mismo que te ha pasado cada vez que has estado así, es horroroso. Y ¿que es eso que volverá a pasar?? Que te darás cuenta que ese mundo irreal es desechable y todos quienes lo conformaron también lo son... Es fuerte lo que digo pero me ha pasado una y otra vez a lo largo de mi vida...

Es tan difícil controlar la ansiedad cuando estás así. Quieres todo rápido, para ayer ojalá, ver resultados instantáneos y terminas cometiendo por ello los peores errores. No te quedas callada nunca, la paciencia se agota, quieres resolver todo a tu manera pues crees que es la mejor forma, pero luego caes que nada bueno has hecho y te encuentras sola una vez más parada frente al mundo. Quizás esto no solo nos pase a personas como nosotros, le pasa a mucha gente, el problema es que nosotros, por culpa de este tipo de cosas, no podemos construir nuestras vidas ya que con cualquier cosa se  desmorona...

No hay forma de saltarse toda esta dinámica cuando no han encontrado el medicamento adecuado para ti y la única advertencia que me han hecho respecto a como vivir este momento, cuando ya es reconocible, es que no tome decisiones. Lo más seguro, cuando te encuentres al medio de más de alguna te arrepentirás... Tengo terminantemente prohibido hacerlo pero el problema es que igual sigo tomando decisiones y nunca sé si son malas decisiones hasta que me paso al equilibrio, como ya lo señalé. Este último tiempo no se ha librado de mi toma de decisiones, lo he hecho y algunas han sido más grandiosas que otras y otras no sé si las habría tomado en estado normal... Temo mucho haberme equivocado y temo equivocarme de aquí para adelante, como me ha ocurrido cada vez que caigo en un estado así. 

Se preguntarán, entre todo lo que he escrito, que fue lo que pasó con mi ex marido, Vicente. Bueno, tomamos la decisión finalmente de divorciarnos porque se dió cuenta que yo no estaba ordenada, que soy un desastre y en mi hay que invertir mucho para seguir a mi lado. Si bien el divorcio es lo que yo siempre había querido y no me cuestioné en absoluto que haya decidido también divorciarse, hoy siento un poco de pena pues me demostró que no se la pudo más conmigo... y eso me lleva a la siguiente pregunta: Si él, que me contuvo durante 8 años, no se la pudo más conmigo, ¿podrá alguien en este mundo hacerlo? Cada día me convenzo más que no y me da mucha pena...

Hoy estoy logrando escribir porque ya estoy menos eufórica. Me siento dispersa hasta para hilar mis ideas en este blog pero lo tenía muy botado. El estabilizador del ánimo que estoy tomando hace semana y media creo que me está haciendo efecto y me está bajando las revoluciones (no así otros síntomas, pero eso hay que verlo dentro de más días).  Espero éste sea el que andábamos buscando y que no me produzca un efecto secundario como todos los otros. Lo único que quiero y sueño es tener una vida normal, donde no existan mundos paralelos e irreales que aparezcan por culpa de mis indomables e intensos estados de ánimo...

lunes, 9 de enero de 2012

¿¿Realidad o ficción??? Ud. decida...


Me siento en una encrucijada... Me siento rara... El jueves pasado tuve hora con Lucienne y de la sesión surgió que yo no estaba tan estabilizada como creía... Empecé a hablar y a medida que lo hacía iba introduciendo factores que daban para pensar que estaba entrando en una fase hipomaníaca. Raro porque hasta ese momento yo pensaba lo contrario, que estaba en mi centro, pensando las cosas con más claridad que nunca, me sentía muy bien. Pero: compras compulsivas, cambio en mi plan de vida (no querer dar en lo absoluto mi examen de grado y solo querer dedicarme a hacer cualquier otra cosa), postulaciones a trabajos de gerente o cargos altos de empresa que no tienen nada que ver con el derecho por estar aburrida en mi actual trabajo (lo que menos tengo son las habilidades o competencias curriculares para esos trabajos que postulé), la libido alta, querer volver con mi ex marido de un momento a otro por una especie de enamoramiento fulminante y repentino cuando jamás lo había sentido, otra situación que prefiero no comentar pues el involucrado es fiel lector mío, sensación de bienestar más usual de lo común, consumir mucho dulce, inquietud psicomotora (no estar tranquila en un solo lugar, querer hacer mil cosas pero no saber qué), muchas ganas de parlotear, irritabilidad, en fin... Todos esos factores, para una facultativa que me conoce y trata hace años, son indicios sospechosos de una eventual entrada a un estado hipomaníaco. A ello debemos agregarle la estacionalidad ¿A qué me refiero? A que en esta época del año tiendo a tomar vuelo para subirme a la cúspide de la montaña rusa. La verdad es que todo calza pero yo no me había dado cuenta pues la sensación de bienestar es engatusadora a diferencia de la de la depresión, cuyos síntomas lo que menos hacen es seducirte para no darte cuenta que estás mal. La hipomanía o manía es un estado bastante "maricón" pues manipula muy bien al "yo sano" para que no se dé cuenta de que algo no está bien y pueda encender las luces de alerta. Ello lo hace cuando ya es demasiado tarde.

Se preguntarán qué tiene de malo sentirse así. Lo mismo me cuestiono yo. Pero créanme que tiene aspectos bastante negativos, empezando porque vives en una realidad paralela, que no es real, donde tus sentimientos placenteros distorsionan la realidad y no sabes si ese mundo en el que estás viviendo es el verdadero, no puedes distinguir si te está dando las señales correctas... Pero ¿¿Qué ocurre en estos estados eufóricos?? Lo más importante es que te puede llevar a tomar decisiones equivocadas, por no tener un conocimiento acabado de la realidad. Mucho de lo que vives y sientes no se condicen con la verdadera existencia, todo lo percibes tan maravillosamente lindo que distorsionas la realidad. Lo peor es que en ese tomar decisiones puedes dañar a gente en el camino, pues cuando ese espejismo desaparece sentirás que hiciste las cosas pésimo pues no era eso lo que de verdad querías. Crees cosas que no son y cuando te das cuenta estás metida en un problemón. Uffff... la mente es tan traicionera cuando tienes esta enfermedad.

En la entrada anterior hablaba de una posible vuelta con mi ex marido (Una vuelta de carnero???... Hundida en la confusión....), algo muy raro porque jamás me lo creí tan firmemente como hoy. Es como estar viviendo otra realidad donde todo es maravilloso, no existen problemas y hasta pajaritos dan vueltas por tu cabeza. Pero, ¿¿es eso verdad?? Me encantaría que lo fuera y pudiera decir con convicción que lo que pasa por mi cabeza es lo que realmente quiero. Que esa sensación de querer rehacer mi vida con la misma persona de la que creí ya no estar enamorada hace tiempo y construir una familia con él puede que no sea real te inquieta de sobremanera. Cuando lo sentí, creí que las circunstancias habían cambiado, que vi algo que quizás nunca había visto en mi ex marido. El tema es el siguiente, si solo esto me hubiese estado pasando hoy, solo hubiese tenido esta sensación y sólo estas ganas hubiesen surgido en mi cabeza, no habría problema, quizás todo sería verdad... pero lo más seguro es que no sea así pues hay otros factores indicadores de una eventual hipomanía que estaría merodeandome en estos momentos. Por eso, tengo prohibido tomar decisiones y créanme que yo también me lo prohíbo, ¡¡¡no quiero seguir metiendo más las patas!!! Aunque lo he pasado "chancho" (muy bien) haciéndolo a lo largo de mi vida después tengo que andar haciéndome cargo de mis metidas de pata, ¡¡Cueck!!

Por lo tanto, a todos aquellos que comentaron mi entrada anterior, alentándome a darme esa segunda oportunidad, les digo que todo puede ser una ilusión óptica... por eso esperaré tranquila a ver que pasa conmigo pues tuve que recurrir nuevamente a las manos de mi Dr. Emmet. Junto al informe que le envió mi psicóloga y como me vió me tuvo que cambiar la medicación pues dijo que estaba despegando para volar muy alto. Hace un par de días que estoy con un cambio en la combinación de mis medicamentos: me bajaron dosis (del antidepresivo pues me pueden hacer elevarme rapidamente), me suprimieron la pastillita para que todo me importara una raja (y la que me tenía en engorda, jajajajajaja...) y me agregó uno nuevo... Como todos los estabilizadores del ánimo tradicionales no me han hecho bien, se encuentra en la obligación de probar con otros medicamentos, combinaciones y utilizar sus conocimientos de viejo "zorro" en la materia para aplicarlos en mi (ven que es un Dr. Emmet Brown cualquiera??? jajaja).

Bueno, en eso estoy hoy. Tranquiliiiiiita, bueno, en términos de no tomar decisiones, porque la hiperkinesia y ganas de hacer cosas me están matando... Solo les digo que tendré paciencia y esperaré la estabilización nuevamente... ¡¡¡Vamos que se puede!!! Y , vuelvo a insistirles a todos los que comentaron mi entrada anterior, que por esta situación anímica que estoy viviendo ahora me tomaré las cosas con calma. Aún no sabemos si todo es una ilusión propia de mi enfermedad. Les agradezco sus buenas vibras y consejos, pero no haré nada hasta que se me vayan pasando los síntomas que hacen creer que estoy hipomaníaca.

Por último, solo una cosa debo decirles... Ahora entiendo por qué a personas como nosotros, en determinadas circunstancias, nos encantaría dejar la medicación... Me siento tan bien así que me da lata que me digan que es porque estoy entrando en esta fase hipomaníaca... Aunque puede que así sea, cuesta creerlo y no quiero que me saquen de este estado pues es maravilloso sentirse así... Si, es verdad, me cambiaron la medicación para equilibrarme y no dejar la escoba pero debo confesarles que, parte de mi, no quiere tomarla porque se siente fantásticamente bien... Temo que me adormezcan y me pongan plana. Definitivamente no me la quiero tomar, pero lamentablemente tengo un "yo sano" que a pesar de estar seducido por este estado anímico, algo funciona y me obliga a hacerle caso a mis terapeutas. Nada que hacer...

jueves, 5 de enero de 2012

Una vuelta de carnero???... Hundida en la confusión....


Ayyyyyyy.... no sé como empezar... No sé que me pasó, como sucedió ni que me hizo entrar en este estado de confusión... O sea si sé que me tiene confundida, lo que no sé es como lo hicieron para lograr que yo entrara en este mareo mental que más que desagradarme, me gusta un poco... ¿¿Qué fue lo que pasó?? ¿¿Qué me tiene así?? Fue un solo hecho, una situación, una vivencia imprevista que hizo dar un vuelco en mi vida... ¿¿Qué sucedió?? Hace un par de noches me junté con mi ex marido, Vicente... Hace muchos meses que no lo veía, la última vez había sido en junio del año pasado cuando yo estaba en plena crisis bipolar (y tratándome con el otro doc.). En ese entonces no sabía lo que quería, estaba en otro proceso, en el proceso de digerir mi enfermedad. Hoy ese proceso de hacerme cargo de esta condición está finalizando, ya lo tengo internalizado y asumido y ahora que estoy estabilizada siento algo que no me había cuestionado de la forma que lo hago hoy... siento que no es mala idea darme una segunda oportunidad con mi ex marido... y lo digo de corazón...

¿¿Cómo pude llegar a esta fulminante conclusión después de haber pensado firmemente por meses y años en el divorcio??? No lo sé... Esa noche fue todo tan mágico, me dijo tantas cosas que sentí provenían de lo más profundo de su corazón, de su ser, de adentro, de ese lugar donde guardamos todas aquellas sensaciones que nos cuesta explicar, desde donde están escondidos nuestros sentimientos. No sé que pasó pero hizo que algo dentro mío se moviera y me cuestionara mis firmes decisiones. Fue un todo que me conmovió, vi como sus ojitos brillaban cuando me miraba, como sonreía de felicidad por estar a mi lado, como me hablaba con sinceridad, desde su tranquilidad, convicción y paz, la que nunca había sentido antes, creo... Qué difícil situación... Vicente es la persona que más me conoce en esta vida. Me ha visto pasándolo bien, mal, desestabilizada, del terror, disparatada por mi enfermedad, dispersa, planeando grandes proyectos sin nunca concluirlos, creyéndome la reina del universo o la peor rata que deambula en la tierra, alegre, floja, desordenada, obsesiva, rellenita, flaca, deslavada y sin ganas o regia caminando casi en una pasarela... me ha visto, sentido, oído, olido, probado en todas mis facetas y aún así con ganas de seguir queriéndome... Sí, así es, sabiendo que soy un desastre, que mi vida actualmente lo es y que no sé hasta cuando lo seguirá siendo. Me habló de magia, de sentir que me conoce desde otras vidas, de sensaciones inexplicables que le provoco y de nuestro proyecto de vida hasta la vejez, el que siempre soñamos. Y ¿saben? Siento que pudimos sintonizar en la misma frecuencia, cosa que no ocurría ni cuando estábamos casados (bueno seguimos estándolo pero me refiero a cuando vivíamos juntos). Jamás pensé que me iba a hacer dudar de lo que tan firmemente estaba segura. Nunca creí que mi decisión de no volver jamás podía llegar a convertirse en una idea tan frágil. No sé que hizo, despertó en mi algo que estaba profundamente dormido, que yo no recordaba y que ni sé si alguna vez había existido. Es tan extraño todo... es como si con una varita mágica hubiesen cambiado en mi todo lo que yo creía. Cómo si de un momento a otro hubiese sido tocada por algo mágico que me hizo verlo y sentirlo a él desde otro cristal.

Sentí que lo nuestro no estaba muerto como lo creí por mucho tiempo... Nació una nueva ilusión en mi, la que nunca sospeché aparecería. La que siempre soñé que existiera una vez más para no tener que dejarlo ir.  Y, lo mejor, es que no fue por una convención, tampoco por el deber ser, ni porque es más fácil diablo conocido que por conocer simplemente porque así lo siento!!!  Lo descubrí esa noche y me gusta sentirlo así... Es un empezar de nuevo, una reconquista, algo que por años le pedí silenciosamente a gritos y ahora lo está logrando.

Ahora no sé que pasará... no he tenido noticias de él, quizás está esperando que yo le dé el "vamos" a una nueva oportunidad... Él ya tiró todas sus cartas en la mesa. Ahora me toca a mi pronunciarme, parece... Tengo miedo. Miedo a equivocarme de nuevo y meter las patas hasta el fondo. ¿¿Será bueno darme una segunda oportunidad?? Han pasado 2 años y medio de nuestra separación ¿¿Podrá recomponerse lo que una vez se rompió en mil pedazos?? Ayyyy, que difícil, estoy en la encrucijada de cambiar mi libertad por una nueva oportunidad. ¿¿Valdrá la pena arriesgarse?? Es posible que no tenga nada que perder, bueno si, mi preciada libertad. Pero ¿que más da si ya sé que en cualquier momento la puedo recuperar?? Las cosas ya no son todo o nada como antes. He aprendido a que hay matíces, que uno se puede arrepentir y dar pie atrás... ¿Nada es definitivo, todo es relativo?? Así es y hoy por fin entendí su significado real. Gracias Dr. Emmet por mantenerme con la mente clara para pensar y tomar decisiones. Para ver cosas que antes no veía y dejarme llevar por el momento más que por lo que vendrá... Todo eso se lo debo a mi estabilización... Eso creo, a menos que la medicación me esté haciendo ver y sentir cosas que no son... esperemos que no sea esta última opción, jajá.

Ya les contaré más adelante en que quedó esto de Vicente... Si le di una oportunidad o simplemente lo volví a dejar volar... Lo sabrán cuando mi cabecita loca se desconfunda y ponga en orden sus sentimientos. Mientras sigo viviendo mi vida loca tal como está (y creánme que no me desagrada como está ¿¿no es cierto Jack??).

martes, 27 de diciembre de 2011

Capítulo 19. El día que quise borrarme de la faz de la tierra... (desclasificando material de mi vida)

La verdad es que la entrada anterior ("Quiero dejar de sentir...") estuvo bien tétrica, lo asumo... Para que vean lo mal que uno puede llegar a sentirse cuando los químicos en tu cerebro te juegan una mala pasada. Ahí hay que tener mucho cuidado porque la razón no existe y puedes llegar a cometer actos de los que después te puedes arrepentir, si es que no es demasiado tarde... Yo le temo mucho a esos estados. He estado tantas veces ahí y debo confesarles que  una vez toqué fondo... fue el motivo que me hizo volver de Sucupira y hoy quiero compartirlo con Uds.. 

Cuando escribí el primer capítulo de este blog ("El diagnóstico"), les mencioné que había hecho algo que jamás había hecho en un estado depresivo. Estaba sola en mi casa sucupirense, absolutamente sola... la vida venía negra desde hacía ratito y un hecho puntual terminó por destruirme, como si ya en el suelo, sin posibilidad de defenderme, me hubiesen pegado la mejor de las patadas en mis costillas. Ese hecho puntual, me lo guardaré, me lo llevaré a la tumba si puedo pues si lo cuento muchos creerán que ese fue el motivo de mi mala decisión, pero no fue ese, fue un cúmulo de cosas desordenadas en mi cabeza. 

¡¡UD. NO LO HAGA!!
No sé por qué estoy contándoles este suceso, pero creo que es bueno que sepan la intensidad con que uno sufre cuando se padece de esta enfermedad... Lo que te pasa principalmente es que te nublas, no ves nada bueno y como no ves salida se te ocurren las cosas más inverosímiles que hacer contigo misma. A mi la que más se me repite es la de desaparecer de la faz de la tierra. ¿¿A través de que medio?? Las pastillas. Dirán que es peligroso que las maneje yo pues cualquier día cometo una estupidez, pero ahí está mi fortaleza... tener a la mano mi arma suicida y no utilizarla. Esa vez que toqué fondo llevé a cabo esa fantasía, me tomé una cantidad importante de pastillas. Quería que me hicieran efecto en el instante pero no lo lograba. Empecé con una, luego con otra y otra (una para dormir y 2 de la más alta dosis de ansiolítico que me permiten tomar en caso de necesitarlo... cuando me tome la primera dosis, "otra dosis igual no me hará mal..."). Luego al minuto siguiente me vi tomando otra, otra, otra, otra, otra y otra... llamando entre medio a alguien que me ayudara. Nadie me contestaba, eran la 1 de la madrugada y solo fue a la novena pastilla (octava del ansiolítico) que alguien me contestó... mi tía Marie. Las pastillas todavía no me hacían efecto, estaba lúcida completamente. Ella de inmediato llamó a su hijo Lucas, mi primo, para que fuera a mi llamado desesperado de ayuda, de SOS... fue mi salvación... Llegó a mi casa en su camioneta a buscarme y yo cual superwoman en vez de subirme a ella e irme con él al volante, me subí a mi auto y manejé hasta la casa de mi tía. Qué irresponsabilidad... No me pregunten como cresta llegué allá, si bien la distancia era corta, me había tomado una cantidad suficiente de ansiolíticos capaz de echar a dormir a un elefante al instante. De ahí en adelante la película la tengo cortada. Llamaron al Doc del pueblo, el Trolo, que resulta ser algo así como sobrino mío, y él dijo que no era necesario llevarme al hospital del pueblo más cercano, Chiriwest. Me llevaron al policlínico a tomarme la presión, la cual estaba muy baja. Me di varias vueltas por la casa, como si nada... Me embutían leche para aminorar los efectos de las pastillas y no intoxicarme... Pobre tía Marie por lo que la hice pasar... su sobrina regalona se había convertido en suicida!!! 

Estaba completamente desestabilizada, tanto así que las pastillas lo único que hicieron fue hacerme dormir durante casi un día completo, nada más. Cuando caí en cuenta de lo que había hecho me asusté. Ese querer borrarme me había llevado al borde de la muerte porque si mi tía Marie no me hubiese contestado, yo hubiese seguido tomándome una pastilla tras otra hasta morir o hasta que alguien hubiese recurrido en mi auxilio. Pero conscientemente no lo había hecho con el afán suicida, onda "ME QUIERO MORIR", lo había hecho porque no quería existir, quería no estar, desaparecer, actos que si bien son parecidos a morir, no tienen el carácter de eterno que tiene la muerte. El problema es que para lograr alguno de esos estados la única posibilidad que se tiene en mente es dejar de vivir. Dificil división, verdad??? Mi cabecita loca estaba pidiendo ayuda a gritos y lo hizo de una forma bastante destructiva.

Dirán que si uno quiere morir lo hace sola y sin avisar... así es, pero yo avisé porque todavía estaba aleteando un "yo sano" dentro mío. No lo hice por llamar la atención como muchos creen que sucede cuando alguien intenta algo así. Yo estaba muy enferma y por eso lo hice, independiente de que haya pedido ayuda o no. No veía salida a lo que estaba viviendo. Escapar me era imposible. Quería acallar mi cabeza, mis pensamientos, mis sentimientos, mis autoreproches, mi torbellino interno y esa era la única forma de hacerlo... Sí, borrándome por un buen rato, el problema es que ese buen rato pudo haber sido una eternidad tal como me lo dijeron mis médicos y terapeutas después. Afortunadamente, de ese hecho no se produjeron consecuencias. Me borré todo un día... el 30 de marzo del 2011 no existió en mi calendario... Creo que mi tía casi no durmió por estar atenta a si respiraba o si mi corazón latía. ¡¡Grande tía!! Por eso y muchas cosas más te adoro. Me salvaste la vida una vez más, tal como lo haces cada vez que recurro a ti para pedir ayuda por las cosas que pasa  en mi cabeza, más aún, cuando ciertas situaciones de la vida me afectan de manera sobrehumana...

Es muy difícil tomar consciencia de que lo que uno hizo no está bien, sobretodo, cuando no existieron secuelas y jamás te sentiste físicamente mal. La dosis que ingerí fue de 16mg de ese ansiolítico y el máximo que se me permite en una dosis extrema es de 2mg diario en ese entonces. Tuve mucho miedo de manejar el medicamento por mi misma por bastante tiempo. Mientras seguí en Sucupira luego del suceso, fue mi tía Marie la que me los administraba, ella me los daba cuando se los pedía. Dieciocho días pasaron luego de lo sucedido para que yo volviera a la capital a ver un médico. Me costó. Mientras hice cosas que rayaban en mi locura como vestirme de morado y hablar horas por celular con mi amigo brujito (las ansias por saber mi futuro me obsesionaban), el problema fue cuando cuando entré en razón y lo dejé botado sin motivo alguno. Hasta el día de hoy se cuestiona que fue lo que hizo para yo no querer saber nada más de él. Lamentablemente son reacciones que uno tiene cuando vive demasiado intensamente la vida por momentos. Todo lo que rodea ese estado de ánimo, luego, cuando estás más estabilizada, te choca. Lo asocias con una emoción muy fuerte que no es la más linda de evocar y dejas todo eso que te recuerda a ese momento de lado, sin importar si haces sufrir a alguien. Menos mal que varios se salvaron, como mi tía Marie, que al no ser ella parte de mis vivencias locas, solo era mi apoyo, no la logré relacionar con esas sensaciones fuertes que tengo grabadas en mi.

Hoy miro hacia atrás y sigo asustándome por lo que hice pero lo bueno es que ahora ya tengo conocimiento acerca de qué fue lo que me llevó a actuar así... Mi trastorno bipolar... Fue esta condición la que tenía desordenados mis neuroquímicos y me llevó a hacer locuras extremas. Fue esta enfermedad de mierda la que me cegó y me llevó a actuar para dejar de existir. Si bien cuando estoy mal, mi fantasía suicida sigue siendo tomarme un frasco de pastillas para borrarme (las otras alternativas las encuentro macabras y requieren mucho trabajo), ahora, son menos las veces que me siento así, los episodios son más cortos y mi "yo sano" de alguna forma reacciona más rápidamente y me hace entrar en razón antes para no cometer nada extremo. Sé que es la forma más fácil de escapar, pero cuando no tienes nada que te retenga en este mundo la ideación se potencia y se hace más fuerte... Por eso plasmé la última vez, en la entrada anterior, lo que estaba sintiendo en ese estado de negrura... quería que Uds. aprendieran a ver que lo que nos pasa no son meros caprichos, son estados intensos y rebeldes como dice el título de este blog. Cuando una persona con nuestra enfermedad o en un estado de depresión profunda da indicios de este tipo de sentimientos, créanles, de verdad lo están sintiendo y con una intensidad que ni se lo imaginan...

Anexo 19 febrero 2018
Hay una canción que cuando escribí esta entrada no existía... el otro día analizando su letra, hay una estrofa que grafica muy bien ese momento en que quise borrarme, la canción se llama "Tu falta de querer", es de la chilena Mon Laferte y trata de un amor que se termina... la estrofa dice así:
"Ahora dormiré
Muy profundamente para olvidar
Quisiera hasta la muerte para no pensar
Me borro pa´quitarme esta amargura"
Eso es exactamente lo que quise hacer cuando me tomé toda esa cantidad de clonazepam, sin perjuicio que en mi mente no estaba morirme.

viernes, 23 de diciembre de 2011

Quiero dejar de sentir...

Me siento como las pelotas... hace mucho que no tenía esta sensación tan fuerte... Hace mucho que no sentía la necesidad de tomarme la dosis más fuerte de Ravotril para dejar de sentir por un buen rato. Estoy esperando que me haga efecto, necesito que me haga efecto ¡ya! porque las ganas de tomarme otra dosis igual (la más alta que me permiten tomar en estas circunstancias) se me intensifican... Mi yo sano me dice que no es lo correcto y le hago caso... por eso me pongo a escribir.

Uds. no saben lo que es esto... esas ganas de borrarse, de dejar de existir se hacen potentes y siento que en este estado me voy a quedar y prefiero morir... No tengo nada que me haga aferrarme a este mundo, no hay nada, por eso solo quiero que este sufrimiento se acabe. Mi vida es un asco, tengo 34 años y no tengo nada, vivo como una adolescente que sabe lo que tiene que hacer en la vida para triunfar pero que lo ve muy lejano... No sé si tengo fuerzas para lograr lo que tengo que hacer para salir de este hoyo, no aguanto esto que vivo... esto no es vida es una mierda...

Estoy viendo todo negro, en estos momentos nada vale la pena en la vida por lo tanto mi desaparición es la mejor opción. No quiero estar en este mundo... No sé que me desestabilizó, aunque puede que si lo sepa pero no vale la pena sacarlo a la luz pues se que es mi cabeza la que está creando este caos en mi... Necesito otra dosis a la vena de ese ansiolítico... ¡¡quiero borrarme!! Este mundo puede seguir sin mi, no entrego lo suficiente como para que mi presencia sea importante aquí. Me quiero ir, lejos, pero no a un lugar físico específico, quiero irme a un mundo paralelo, no en esta tierra. Necesito sentir paz y mi cabeza no me está dando tregua, No tengo ganas ni de llorar, no tengo pena, solo me invade esa sensación de que lo único que quiero es cerrar los ojos y dejar de sentir.... y lo único que hace es desesperarme. Siento que hasta a mi familia les doy un alivio si no estoy, soy un cacho, un personaje que está estancado sin avanzar como el plan lo decía. Todo fracasó, falló lo que estaba destinado para mi. No sirvo para nada, no es necesario que esté aquí ¿¿Para qué me obligan a aferrarme algo que no tiene sentido?? No puedo avanzar, llevo años intentándolo y ¡¡¡no lo logro!! ¿¿Por qué creen que algún día lo lograré?? Ni yo me tengo fe... He intentado tanto pero mi voluntad está viciada, me pongo trampas y no cumplo con lo que tengo que hacer... Sé que eso que tengo que hacer me cambiará la vida pero el obstáculo lo veo cada vez más grande. No lo puedo pasar y me impide seguir mi camino o cualquier otro donde eso que tengo que hacer no es necesario. Hasta aquí quiero llegar. No tengo ni hijos como para sentir que me tengo que quedar. Nadie depende de mi. Estoy sola por eso ¿por qué estaría mal que dejara de existir?? ¿¿Por qué no me dan el pase para irme a otro mundo??? ¿¿No hay nadie que pueda entender este calvario que llevo por dentro??? Arrastro los pies para seguir viviendo... Vivo porque me obligan porque si fuera por mi hace rato habría acabado con todo esto...

No intento hacerme la víctima y me digan pobrecita, solo estoy planteando hechos de la causa. Todo lo que he escrito es un hecho y no estoy mintiendo ni victimizándome, es solo la verdad. Veo borrosa la vida, está todo con neblina, nebuloso.. y choco con una pared gigante que ¡¡no me deja ver más allá!!! No tengo escapatoria... es un laberinto sin salida...

Solo pido dejar de sentir para siempre... Denme la opción de poder elegir el no querer estar más aquí... Lo pido por favor, denme esa libertad... no quiero seguir aferrándome a un sinsentido... quiero solo morir... Vamos Ravotril, haz efecto, no aguanto más...

Finalmente me tuve que tomar otra dosis de Ravotril, es lo único que me hace dejar de tener esta sensación espantosa y olvidar que en algún momento quiero dejar de existir y entender que son solo sensaciones momentáneas...

martes, 20 de diciembre de 2011

Capítulo 18. Virginia ¿¿existe Santa Claus???... ¿¿Quien mató el espíritu navideño??


No sé por qué hoy me vino esta reflexión... Bueno, obviamente es porque mi espíritu navideño no existe, no sé donde lo dejé o lo perdí... simplemente ¡¡no está!! Por eso es que, como dice el título de esta entrada, me pregunto quien lo habrá matado porque ni agonizante está ya que no lo veo por ningún lado. Muchos solo nos responderemos que fue la sociedad actual la que lo pulverizó sin escrúpulos y nos dejó sin este noble sentimiento...

Faltan pocos días para la Navidad, día que años atrás esperábamos impacientemente que llegara. Hoy los días los percibo como cualquier otro, siguen igual, no hay olor a Navidad. Si bien todos recordamos cómo cuando éramos niños esperábamos este día con entusiasmo y  mucha ansiedad (contábamos los días para su llegada desde el momento en que nuestro calendario cambiaba al mes de diciembre) hoy me encuentro enredada en un "sinsentido" (espero que no sean los medicamentos los que me tengan así). Antes la TV nos inundaba de programas alusivos a la época, nos empapábamos del significado de estas fechas, ya fuera con un Santa Claus viviendo en el polo norte con la Sra. Claus, sus enanos y renos o un Jesús de cumpleaños con María, José y sus tres Reyes Magos en un establo de Belén. Ambos escenarios, cualquiera fuera la creencia, se veían lindos y con sentido. Pero hoy, ¿¿que tenemos?? Una TV plagada de comerciales incitándonos a comprar y un noticiero enseñándonos las mejores "picadas" para encontrar regalos más baratos... nada más...

Hoy miro hacia atrás y evoco mi infancia con Navidades expectantes por la llegada de algo que en su esencia era mágico... ya fuera en términos religiosos o de esa Navidad creada por "The Coca Cola Company", junto a ese Viejo Pascuero vestido con traje de Polo Norte y esperado en países como el nuestro donde el calor en esta época es insoportable. En esos años yo vivía en aquél país centroamericano llamado Litoral Pudiente que ya les conté en alguna entrada. En esos años yo era la más pequeña del grupo familiar, la encargada de mantener el espíritu navideño en el hogar (créanme que por eso la creencia en el Viejo Pascuero tuve que estirarla hasta los 13 añitos). Por años sentí la presión de no arruinarles la Navidad a mi familia, era la razón de los regalos, de armar un árbol navideño en familia, un pesebre y escribir una carta al ya mítico Santa Claus. Era la menor del clan familiar con una diferencia etárea bastante significativa respecto del hermano que venía antes (6 años). Toda una responsabilidad...

Con los años fui yo quien se puso al otro lado de la moneda... Era la que compraba regalos a sus seres queridos en demostración de amor y cariño, ya no era solo la que los recibía. Quizás en alguna época me creí la número 1 del listado de los más ricos del mundo de la revista Forbes pues compré en demasía y por sumas que solo el plástico (tarjetas de crédito) podía costear. En esa época me volvía loca comprando, lo pasaba increíble haciendo pedazos las tarjetas y haciendo feliz al mundo con mis regalos. Pero ese no era el sentido de la Navidad... el consumismo que veo en las calles hoy me molesta... Veo la gente cargada de paquetes endeudándose hasta donde no pueden... me estresan y creo que por eso ya no le veo sentido a esta época... Es tan poco mágica la cosa en estos tiempos... Somos como una máquina programada para estas fechas. La prendes y el mundo lo único que piensa es en comprar y comprar... ¿¿Para qué??? Si con un detallito puedes hacer feliz a cualquiera... Los regalos dejaron de hacerme sentido, eso sí, a menos que hayan niños cerca mío. Hoy las únicas que me inspiran este espíritu navideño son mis sobrinas que, si bien ya están grandes y saben que no hay ningún viejo pascuero viviendo en el polo norte, solo ellas me motivan a celebrar esta Navidad.

Hace unos años, mi hermano Matías, padre de mis sobrinas, desempolvó del baúl de los recuerdos una vieja historia de Navidad que siempre veíamos cuando pequeños por la televisión. Era la historia de una pequeña niña llamada Virginia, que quería saber si existía Santa Claus y que al preguntárselo a su padre éste la conminó a enviarle una carta al diario más importante de aquella época para que contestara su inquietud. Voy a compartir esta historia con Uds. porque marcó mi infancia. Hoy estas historias ya no las vemos en la TV y son otros los valores que vemos plasmados en los mensajes que la vida moderna nos está entregando. Si bien esta historia no nos muestra el espíritu navideño desde un punto de vista religioso (católica y sus derivados), si  nos puede transmitir un mensaje universal que va más allá de cualquier ideología. A continuación comparto esta linda historia...

"Sí, Virginia, existe Santa Claus"

"Uno de los editoriales más famosos fue escrito por Francis P. Church, director asistente del diario "The New York Sun". Fue publicado el 21 de diciembre de 1897, como respuesta a la carta de una pequeña niña. Desde entonces ha sido reproducido innumerables veces, llenando al mundo con las sencillas palabras que nos recuerdan la importancia de la inocencia, la fe y el amor.

En el otoño de 1897, Virginia Hanlon, una niña de ocho años de edad le preguntó a su padre si existía Santa Claus, sus amiguitos le habían dicho que no existía. Su padre le dijo, que le escribiera al director del diario The Sun, uno de los mejores diarios de Nueva York de su época.

Querido Editor:
Soy una niña de ocho años de edad. Algunos de mis amiguitos dicen que Santa Claus no existe. Papá me ha dicho: "Si lo ves publicado en "The Sun", entonces es cierto". Por favor, dígame la verdad, ¿existe Santa Claus?

VIRGINIA O'HANLON
115 WEST NINETY-FIFTH STREET

Virginia:
Tus amiguitos están equivocados. Ellos han sido afectados por el escepticismo de una era escéptica. No creen más que en lo que sus ojos ven. Ellos piensan que no existe nada que sus pequeñas mentes no entiendan. Todas las mentes, Virginia, sean de hombres o de niños, son pequeñas. En nuestro vasto universo el hombre es un mero insecto, una hormiga, cuyo intelecto no resiste la comparación con el mundo ilimitado que le rodea ni, mucho menos, con la inteligencia capaz de aprender la totalidad de la verdad y el conocimiento. 

Sí Virginia, Santa Claus existe. Su existencia es tan real como el amor, la generosidad y la devoción, y tú sabes que éstas abundan y dan a tu vida su máximo gozo y belleza. ¡Cuán sombrío sería el mundo si no existiera Santa Claus! Sería tan sombrío como si no hubiera Virginias. No existiría la fe infantil; no habría poesía, no habría romance para hacernos tolerable esta existencia. No tendríamos más gozo que el de los sentidos y la vista. La eterna luz con que la infancia ilumina al mundo se extinguiría. 

¡No creer en Santa Claus! De la misma forma podrías no creer en las hadas. Tú puedes convencer a tu papá para que contrate hombres que vigilen la chimenea en Navidad y pillarlo, pero aunque no lo vieran bajar, ¿qué probarían? Nadie ve a Santa Claus, pero eso no prueba que no haya Santa Claus. Las cosas más reales del mundo son las que ni los niños ni los hombres ven. ¿Has visto alguna vez a las hadas danzando en el césped? Por supuesto que no, pero eso no es prueba de que no estén allí. Nadie puede concebir o imaginar todas las maravillas aún no vistas e invisibles que existen en el mundo. 

Puedes romper la sonaja de un bebé para descubrir en su interior qué es lo que produce el sonido, pero hay un velo que cubre el mundo no visto que ni el hombre más fuerte, ni aún la fuerza unida de todos los hombres fuertes que hayan existido, puede romper. Sólo la fe, el amor, la fantasía, el romance y la poesía pueden apartar esa cortina y ver y mostrar la belleza sobrenatural y la gloria que están más allá. ¿Es todo ello real? Ah, Virginia, no hay en este mundo nada más real y permanente. 

¿Qué no existe Santa Claus! Gracias a Dios él vive, y vivirá por siempre. Mil años después de ahora, Virginia, es más, diez mil años después, él continuará alegrando con su espíritu el corazón de los niños."

Con este mensaje los quiero dejar hoy... Con esta historia que acompañó mi infancia y la de mi familia... Quizás con ella logre revivir ese espíritu que esta sociedad consumista e individualista ha matado en mi interior y en el de muchos otros... Veamos...

¡¡FELIZ NAVIDAD A TODOS!!